El “come corazones” Abu Sakkar no se arrepiente

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| 15 May 2013

El “come corazones” Abu Sakkar no se arrepiente

| 15 May 2013

Abu Sakkar, el rebelde sirio, mejor conocido como el “come corazones”, justificó haber profanado el cuerpo de su enemigo.

El rebelde sirio que aparece en un video arrancando y mordiendo el corazón de su enemigo, un soldado sirio, escuda su acción por la brutalidad del régimen de Bashar al Assad, además advierte que asesinará a todos  los alauíes. De acuerdo a una entrevista concedida a la revista Time, Al Hamad (quien utiliza como seudónimo de guerra Abu Sakkar) ha confirmado que el video es real y ha revelado que incluso probó un trozo de uno de los pulmones del soldado fallecido, sin mostrar remordimientos, como dato  irrelevante el rebelde pensó que estaba mordiendo el hígado

Abu Sakkar es suní, tiene un resentimiento profundo por los alauitas musulmanes, declaró “Ustedes no están viendo lo que estamos viendo y ustedes no están viviendo lo que estamos viviendo. ¿Dónde están mis hermanos, mis amigos, las niñas de mi vecindario que fueron violadas? Que Dios los bendiga a todos”. Este sujeto decidió arrancar y morder los órganos vitales del soldado porque “al inspeccionar su celular encontramos un video de una mujer con sus dos hijas completamente desnudas, a las que estaba humillando y golpeando con un palo”,

“Tengo otro vídeo en el que estoy cortando a otro soldado con una sierra, la misma que usamos para cortar árboles, está cortado en trozos grandes y pequeños”, señaló. El rebelde sirio ha indicado, de manera intimidatoria, que con la publicación de este material en Internet espera que las fuerzas gubernamentales no se acerquen a los territorios controlados por ellos.

Relata que el inicio de la revolución contra Al Assad se dio de manera pacífica: “Fueron los alauíes los que mataron a nuestros hijos y violaron a nuestras mujeres en Baba Amr”. “Nuestro lema es ojo por ojo y diente por diente”, “Con un poco de suerte conseguiremos matarlos a todos”.

Human Rights Watch (HRW), solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU que remita la situación de Siria a la Corte Penal Internacional para garantizar la rendición de cuentas de todos los crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Sus compañeros rebeldes pidieron que sea arrestado.

Este tipo de prácticas ya eran realizadas por algunos pueblos prehispánicos en Mesoamérica, trataban violentamente el cadáver de un enemigo, lo arrojaban desde lo alto de las pirámides, decapitaban, descuartizaban, desollaban la piel o conservaban la cabeza y el fémur como objetos sagrados. En ciertas festividades era practicada la ingestión ritual de la carne de las víctimas, que tenía como propósito la comunión del fiel con el cuerpo que había sido divinizado por medio del sacrificio. Los faraones egipcios solían inmolar prisioneros de guerra, los japoneses enterraban vivas a las víctimas que darían fuerza a sus puentes.

Esos tiempos han pasado y si bien se puede dar una coherente explicación antropológica del hecho de maltratar el cadaver del enemigo, también es cierto que los tratados internacionales y las instituciones de occidente no lo ven con buenos ojos.

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Fuente: Europapress