El autorretrato de EMA

música
| 23 Abr 2014

El autorretrato de EMA

| 23 Abr 2014

EMA es el proyecto solista de Erika M. Anderson, una artista que reside en Los Ángeles, ciudad donde formó parte de las bandas independientes Amps for Christ en los 90 y Gowns en la década anterior. Cantante y guitarrista, Anderson lanzó su debut bajo sus iniciales en 2011 con un álbum titulado Past Life Martyred Saints. A pesar de no contar con mucho apoyo para promover el álbum, el material se ganó el reconocimiento de la critica y poco a poco el público empezó a tomar nota de su estilo de música que iba a contracorriente de las nuevas tendencias. Este mes, EMA nos dejó su segundo disco, The Future’s Void, un álbum que hace referencia a la fuerte dependencia que existe entre el hombre y la tecnología. Hace poco nos pusimos en contacto con Anderson para que nos contara más sobre su afinidad a la ciencia ficción y su gusto por la música industrial ochentera.

Industrial. Siempre me he sentido atraída a este tipo de música porque parece que nadie la ha retomado en mucho tiempo. No hemos tenido muchos intentos para re-examinarla. Pero también me parece se percibe como algo fuera de moda, ¿sabes? lo cual es emocionante ¡Es muy emocionante para mi! No creo que haya muchas bandas de música industrial; quizás sí existan por ahí, pero ignoro donde se encuentren.

Este álbum representó un nuevo reto para mi. Cuando me senté con la guitarra, como lo había hecho en el pasado, no pude sentir esa emoción que viene con lo nuevo. Algo que me excita mucho cuando estoy escribiendo música es cuando estoy haciendo algo que no se está produciendo en ningún otro lado. Como la gente que está metida en el arte contemporáneo, y está empleando su medio y un estilo para comentar sobre la sociedad o lo que sea, y al mismo tiempo está creando algo nuevo por medio de las referencias que tiene a la mano.

Tuve muchas fuentes de inspiración, más que nada de la literatura. Leí muchas novelas de ficción especulativa, y hasta los libruchos baratos de ciencia-ficción de gente que predecía cómo iba a cambiar el mundo fueron de ayuda, incluso cuando fueron escritos hace treinta años. Me parecía fascinante que algunas de esas predicciones baratas se hacían realidad y me estoy percatando que muchas cosas en este disco también están cobrando relevancia, lo cual es una locura. Por ejemplo, el casco de realidad virtual que llevo en la portada es un aparato que Facebook adquirió después del lanzamiento del álbum. También las referencias al espionaje cibernético con el caso de Edward Snowden, la invasión de Rusia sobre Crimea y el conflicto con Ucrania… creo que hay muchas cosas en el disco que en cierto sentido se han vuelto realidad, pero no sé si eso se deba a toda esta lectura de libros de ciencia-ficción que me dejaron con esta mentalidad. No sé. Quizás sólo sea una tangente.

Pero no todo es industrial en The Future’s Void. “So Blonde” es una canción grunge sobre grunge. Cuando la gente me pregunta si era mi intención sonar como “Courtney Love” les digo que sí. Porque estoy cantando sobre ese tipo de relación Kurt-Courtney, de dos chicos rubios y buena onda que también padecen sus líos, muy influyentes pero problemáticos de alguna manera. Supongo que debo contarte la historia detrás de esta historia.

Uno de mis mejores amigos cuando me mudé a Los Ángeles era un tipo, no recuerdo si nació en Tijuana o sus padres eran de ahí. El caso es que éramos mejores amigos, aunque él era un par de años mayor que yo. Era una amistad interesante porque yo era esta chica de Dakota del Sur que no sabía absolutamente nada sobre Los Ángeles, pero él se sabía mover por las calles mejor que nadie. En aquella época él parecía un gangsta porque tenía varios tatuajes y un día le comenté que estaba harta que todo mundo se nos quedara viendo en el camión. La gente me miraba por el tipo que tenía a un lado, entonces él me dijo, “Yo simplemente me siento y trato de convencer a la gente que no soy un monstruo. La gente me mira y piensa que soy un monstruo.”

Unos años después fui a la boda de una amiga costarricense a su país, en un lugar donde había muchos retratos de la época colonial. Así que ahí estaba yo, una mujer blanca y sonriente, un estereotipo del colonialismo. Entonces recordé las palabras de mi amigo, y de alguna manera quise convencer a la gente a mi alrededor que yo no era un monstruo.

-Erika M. Anderson
Desde Portland, Oregon
15 de abril

T: @ST

Y ya que Erika se jactaba se de ser una fanática de la ciencia-ficción, aprovechamos la oportunidad para preguntarle sobre sus cinco obras favoritas de Sci-Fi en cualquier género: literatura, cine o televisión.

1, 2, y 3. La trilogía de Sprawl

EMA: La cual incluye las primeras tres novelas de William Gibson: Neuromancer, Count Zero y Mona Lisa Overdrive. Creo que mujeres deberían leerla, pero las chavas piensan que los libros de ciencia-ficción son escritas únicamente para tipos. En Neuromancer, y en el resto de la trilogía el personaje más badass  es una mujer que tiene navajas que salen de sus dedos y patea traseros.

gibson

4. The Windup Girl

De Paolo Bacigalupi. Es sobre un mundo en el futuro donde todos están preocupados por la escasez de comida y las cosechas que han sido modificidas genéticamente toman control.

windup

5. Terminator 2: Judgment Day

La gente debe volver y ver esa película. Es chistosa también.

terminator2

SOPITAS.COM: Es curioso que menciones Terminator 2 porque hace unos día vi el video de “So Blonde” y disfruté las referencias a la cultura pop de inicios de los 90 como el estéreo, los lentes de sol, las animaciones digitalizadas… y  me recordaste un poco a Sarah Connor con esos lentes.

EMA: ¡Si! ¡Si! Eso es exactamente lo que tenía en la mira. Eso es increíble.

S: Excelente. Le diste al clavo.

E: ¡Gracias!