Política monetaria: ¿Con qué se come?  

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| 14 Feb 2017

Política monetaria: ¿Con qué se come?  

| 14 Feb 2017

Por Luis Ángel Monroy-Gómez-Franco

Desde hace 20 años a Banco de México se le dio un solo trabajo: preservar el poder adquisitivo de la moneda; es decir, mantener bajo control la inflación. Eso quizá es un hecho conocido por la mayoría. Lo que no es tan conocido es la forma en que Banco de México busca cumplir ese objetivo y qué pasa cuando falla en alcanzarlo. Ello ocurre porque la política monetaria es quizá una de las áreas más complejas de la macroeconomía. Sin embargo, afecta las vidas de todos nosotros, por lo que conviene saber cómo es que el órgano encargado de conducir dicha política, el banco central, toma sus decisiones.

¿Por qué Banco de México conduce la política monetaria?

En términos sencillos, la respuesta se encuentra en que Banco de México detenta el monopolio de la emisión monetaria: es el único autorizado para emitir moneda de circulación general en el territorio nacional. Y, por lo mismo, sólo los billetes y monedas emitidos por Banxico son aceptados por todos nosotros. Por eso, como Moe, no aceptamos los dólares de Homero como moneda.

Al controlar la emisión monetaria, el Banco de México tiene la capacidad de influir sobre las condiciones de financiamiento a las que se enfrentan los bancos (la tasa de interés con la que se fondean). Por esa vía, el Banco de México puede incidir sobre el resto de las tasas de interés. La tasa de interés de corto plazo es el instrumento que actualmente utiliza el Banco de México para conducir la política monetaria, al igual que el Banco de la Reserva Federal de EE.UU., el Banco de Inglaterra, por mencionar otros dos.

El trabajo de Banxico que mencionamos al inicio viene establecido en la Constitución. Para que Banxico sólo se concentrara en ese objetivo, se le hizo autónomo. Esto significa que Banco de México no debe financiar al gobierno de forma alguna y que puede emplear el instrumento que considere más apropiado para cumplir su objetivo. Aunado a ello, se le permitió a Banco de México interpretar en términos operativos aquello de “preservar el poder adquisitivo de la moneda”.

¿Y la inflación?

Desde 2001, que se adoptó el régimen de objetivos de inflación, Banxico interpreta su mandato como el mantener una inflación del 3% con un margen de error de +-1%. Es decir, como mínimo una inflación de 2% y como máximo una inflación del 4% (sobre qué es la inflación, ver aquí).  Aquí vale la pena apuntar que el Banco de México no es todopoderoso. No es capaz de controlar en todo momento a la inflación.

Como bien apunta Diego Castañeda aquí, la tasa de interés afecta a la demanda por bienes de inversión y por bienes de consumo durable al encarecer los créditos. Si la inflación es causada porque la demanda crece más rápido que la oferta, entonces la política monetaria tiene la capacidad de reducir la inflación, al disminuir el crecimiento de la demanda vía un incremento en la tasa de interés. Si el incremento de la inflación se debe a que una mayoría de personas no creen que Banco de México actuará cuando haya presiones de demanda, entonces Banxico puede mostrar su compromiso con su objetivo de inflación incrementando la tasa de interés. Pero si el incremento en la inflación se debe a un incremento en un precio internacional o a un precio administrativo, el banco central no puede hacer mucho, y es preferible que deje que dicho incremento ocurra.

Por ello es que el objetivo de inflación no es un objetivo de corto plazo sino uno de mediano. Es decir, se espera que la mayor parte del tiempo la inflación esté entre 2 y 4%, pero se da por sentado que habrá momentos en donde sea menor o mayor a ese rango.

¿Por qué un objetivo de 3+-1%?

¿Banco de México se lo sacó de la manga? No, de hecho existen varias razones detrás de la elección de ese objetivo. Por un lado, se escogió un objetivo mayor a cero porque ello permitiría que ocurriesen ajustes en los precios relativos: un objetivo mayor a cero permite que los mercados se ajusten a cambios en las condiciones de oferta y demanda ocurridos por elementos diferentes a la política monetaria. De no permitirse esos ajustes (por ejemplo, con un objetivo igual a cero) la economía podría presentar cuellos de botella en algunos sectores y otros desequilibrios que afectarían su desempeño.

¿Por qué 3% en específico? Porque es un objetivo similar al de otros países que son socios comerciales nuestros #coffcoff EE.UU. #coffcoff, por lo que un objetivo similar al suyo evita que perdamos competitividad frente a ellos.

¿Y qué pasa si la inflación está por encima del objetivo de Banxico?

¿El Banco tiene incentivos a hacer algo o prefiere hacerse pato? El primer paso es analizar si la razón por la que la inflación está por encima del objetivo es por un cambio en la demanda o un cambio en las expectativas de los agentes. Si no es alguna de esas opciones, el banco central puede hacer relativamente poco para contrarrestar el incremento, y de hacerlo se corre el riesgo de desacelerar el ritmo de crecimiento de la economía y llevarla a una recesión.

En esos casos, la recomendación es esperar y observar cómo se desenvuelve la situación.

En cambio, si el incremento se debió a un cambio en los canales que pueden ser influidos por la política monetaria, la pregunta se vuelve más interesante. Si no interviene y la inflación permanece por encima del objetivo de forma recurrente y no hay señales de que el banco central esté haciendo algo, entonces las personas dejarán de creerle a Banxico y, con ello, el banco central habrá perdido el control de la inflación. El resultado de ello es que el gobernador sea llamado al Congreso a presentar un informe de la situación, y no sea reelegido para el cargo. Por tanto, si el gobernador quiere seguir siéndolo, tiene que asegurarse que la política monetaria responda a los incrementos de la inflación por encima del objetivo de forma rápida, tal que las personas esperen que la inflación regrese a su objetivo.

¿Y por qué debería importarnos en 2017?

Dado el complejo ambiente económico que se avecina este año, es bueno tener en cuenta todos estos elementos sobre la conducción de la política monetaria para entender sus decisiones en un futuro próximo. No sólo ello, también es necesario tenerlo en cuenta, pues este año se nombrará al sustituto de Agustín Carstens a la cabeza del banco central, por lo que es deseable conocer cuáles son las opiniones de los posibles candidatos sobre este diseño institucional. Y, por último, y más importante aún, porque, si bien las decisiones de política monetaria son decisiones técnicas, éstas tienen lugar en una sociedad democrática, por lo que los ciudadanos podemos cuestionarlas si es que no nos parecen correctas. Pero, para ello, el primer paso es entenderlas.

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Luis Ángel Monroy-Gómez-Franco es Maestro en Economía por El Colegio de México y consultor independiente.

Twitter: @MGF91

Fotos: Notimex