Mujeres escritoras #leámoslas: Cumbres Borrascosas de Emily Brontë

noticias
| 16 Mar 2017

Mujeres escritoras #leámoslas: Cumbres Borrascosas de Emily Brontë

| 16 Mar 2017

Por Karen Villeda

En 2014, Joanna Walsh, escritora e ilustradora inglesa, lanzó el proyecto #ReadWomen para contrarrestar el sexismo de los hábitos de lectura en el mundo anglosajón: “Es una verdad universalmente reconocida que, aunque las mujeres leen más que los hombres y los libros de autoras se publican casi en un mismo número que los de ellos, ellas son ignoradas con mayor facilidad”. Y ni hablar de lo que sucede en las publicaciones en revistas y otros medios de comunicación (impresos o digitales). ¿No me creen? Hay datos duros, durísimos. Los pueden consultar en la organización VIDA: Women in Literary Arts. Cuando Raúl me invitó a colaborar en Sopitas, ambos decidimos inspirarnos en  #ReadWomen para leer a escritoras en español (por nacimiento o traducción) publicadas en Hispanoamérica y reflexionar acerca de los mecanismos del mundo editorial (por ejemplo: en México abundan las funcionarias culturales, ¿pero la cantidad de escritoras en las mesas de novedades están a la par que la de los escritores?). Hagamos cuentas y hagamos cuenta de ellas. La iniciativa es #leámoslas.

Y es también una verdad universalmente reconocida que Cumbres Borrascosas de Emily Brontë es una de las mayores obras de la literatura universal. ¿Qué tiene Cumbres Borrascosas que no tengan otras novelas? ¿Cuál es la magia de Emily Brontë? ¿Por qué Cumbres Borrascosas sigue suscitando pasiones? ¿Por qué es una obra inolvidable?

Poco se sabe de la vida de Emily Brontë y ese misterio es lo que resulta ser tan poderosamente atractivo como su escasa obra. Nació el 30 de julio de 1818 en Thornton, Yorkshire, al Norte de Inglaterra. Vivió hasta los treinta años y, junto a sus hermanas, Charlotte (autora de Jane Eyre) y Anne (quien escribió Agnes Grey), siguió un camino distinto al que se esperaba de las mujeres en la época victoriana. Cumbres borrascosas se publicó en diciembre de 1847. Por desgracia, Emily cayó enferma en noviembre de 1848 y murió el 19 de diciembre de ese año de tuberculosis (tras haber contraído un resfriado en septiembre en el funeral de su hermano Branwell, la oveja negra de la familia).

¿De qué trata?

En Cumbres Borrascosas encontramos la historia de la civilización misma. Dos familias completamente diferentes, los Earnshaws y los Lintons, atrapadas en sus amores, sus odios y, sobre todo, sus venganzas en un mundo pequeño y oscuro que es el reflejo del nuestro. Esta novela, pese a su cuidado lenguaje victoriano, revela con nitidez la estrecha relación entre el tormento del amor y la muerte. Bataille en La literatura y el Mal sostiene que la verdad más íntima del amor puro es la muerte y que nadie más ha sabido expresarlo como Emily Brontë a través de la unión de Catherine Earnshaw y Heathcliff. Lo que suele ser recordado es esta primera relación. Pero este amor total(itario) se ve confrontado por el acercamiento de la segunda Catherine con Hareton Earnshaw, en una dialéctica brillante al exorcizar los viejos demonios de la infancia. ¿El resultado? Emily Brontë, tan leal a su época y tan  contemporánea con la nuestra, fue una visionaria que hace de este libro una ampliación de nuestra propia vida. 

Cumbres Borrascosas ha sido adaptada infinidad de veces debido a su cercanía con la condición humana. Tenemos películas, obras de teatro y telenovelas, incluso. Ha sido llevada varias veces al cine desde la época muda. En 1953, Luis Buñuel hizo una adaptación aún más fiel a la novela en México, donde los personajes no son tan seductores como en la versión de 1939. Además, no se preocupa por adaptarla al gusto de Hollywood, sino que rescata sobre todo el espíritu extremo de los personajes. También hay una serie de óperas, un musical, y canciones como la homónima cantada por Kate Bush.

¡Existe hasta un juego de rol! La vigencia de Emily Brontë y su obra la encontramos también en gifs, memes, frases y su prevalencia en redes sociales como Pinterest, Tumbrl y Twitter. Echen un ojo en sus redes sociales con los hashtags: #CumbresBorrascosas y/o #WutheringHeights.

Pero no siempre fue así. Cumbres Borrascosas no fue recibida con aplausos en su época. Aquí tienen algunas de las primeras críticas:

  • “Salimos de la lectura de esta novela como si acabáramos de visitar un hospital de apestados.”
  • “¿Cómo un ser humano pudo haber intentado escribir este libro sin suicidarse antes de terminar una docena de capítulos? Es realmente un misterio. Es un compendio de depravación vulgar y horrores no naturales.”
  • “El único consuelo que tenemos es que esta novela nunca será leída.”

Parece increíble, pero las maldiciones que aparecen en la novela (y que hoy resultan inofensivas) fueron una de las causantes del rechazo, no solamente para publicarla sino para considerarla una buena obra (¡mucho menos pensarla como una obra maestra!). ¿Qué insultos eran?

  • “Lo pensará dos veces antes de cargar con semejante maula”
  • “Ojos de basilisco”
  • “Preferiría verme abrazado por una víbora”
  • “Monigote despreciable”
  • “Abyecto reptil”
  • “Réprobo”
  • “Becerro infernal”
  • Y, mi favorito, “Dedos de tritón”

Emily Brontë no solamente fue presa del sexismo de esos criticones, sino de colegas más contemporáneos como Henry Miller, quien escribió que “había llegado a la conclusión de que era imposible que una novela inglesa —¡y escrita por una mujer!– fuese tan buena” en Los libros en mi vida (claro que luego se tragó sus patriarcales palabras):

¿Necesitan más razones para leerla?

Cumbres Borrascosas es inclasificable. Es, principalmente, una historia de venganza. Pero también es una historia de amor y de odio, de violencia y del mal, del bien y la dualidad humana. Es un libro auténtico en su propuesta y arriesgado en su escritura. Al leerlo, nos confrontamos con nosotros mismos: aunque parezca ocioso preguntarlo, ¿quién no ha amado y quién no ha odiado?

Este libro tiene algunas de las más grandes frases de la literatura como la siguiente:

Mis grandes sufrimientos en este mundo han sido los sufrimientos de Heathcliff, los he visto y sentido cada uno desde el principio. El gran pensamiento de mi vida es él. Si todo pereciera y él se salvara, yo seguiría existiendo, y si todo quedara y él desapareciera, el mundo me sería del todo extraño, no me parecería que soy parte de él (…) Mi amor por Heathcliff se parece a las eternas rocas profundas, es fuente de escaso placer visible, pero necesario (…) Yo soy Heathcliff, él está siempre, siempre en mi mente.

(¿Ven? Eso último de “siempre en mi mente” se lo copió JuanGa a Emily).

De Kate Beaton: www.harkavagrant.com

Cumbres borrascosas de Emily Brontë. Penguin Clásicos.

***

Karen Villeda es escritora. Ha publicado un par de libros para niños, uno de ensayos y cuatro poemarios. En 2015 participó en el Programa Internacional de Escritura de la Universidad de Iowa. En POETronicA (www.poetronica.net) explora la relación entre poesía y multimedia. (Ah, y tiene un gato llamado León Tolstói.)

Twitter: @KarenVilleda