Más allá de los zombis: George A. Romero y la diversidad en sus películas

entretenimiento
| 17 Jul 2017

Más allá de los zombis: George A. Romero y la diversidad en sus películas

| 17 Jul 2017

Uno de los mejores y más innovadores directores del cine de terrorGeorge Andrew Romero, nos abandonó tras perder su batalla contra el cáncer de pulmón hace unos días.

Si bien Romero nunca ganó premios tan prestigiosos como el Oscar o un Cannes, el cineasta canadiense se les adelantó a todos al crear a uno de los monstruos más clásicos y memorables del cine de terror.

George A. Romero

Antes de él las películas de zombies estaban inspiradas en la tradición del Vudú, religión proveniente de África Occidental y que llegó al Continente Americano por la trata de esclavos. Siendo producto de un hechicero que los regresaba a la vida, los zombies sólo existían para obedecer las órdenes de aquel que los revivió.

Sin embargo, este concepto cambió radicalmente en la cultura popular con el estreno de Night of the Living Dead en 1968.

Fruto del libreto escrito por George A. Romero y John A. Russo, los zombies pasaron a convertirse en una crítica de la sociedad consumista de los Estados Unidos. En vez de obedecer a las órdenes de un brujo escaldufo, estos muertos vivientes rondan sin rumbo alguno, consumiendo a toda persona que se les ponga enfrente sin razón alguna.

Obedeciendo a un instinto de consumo desmedido, los zombies de Romero se convirtieron en un baluarte del cine de terror, así como en la base e inspiración para todas las películas de zombis hasta la actualidad.

Lamentable o afortunadamente, debido a un error al momento de registrar los derechos de la película, Night of the Living Dead ha sido de dominio público desde su lanzamiento en 1968, pudiendo ser vista sin problema alguno en varias plataformas de video, así como el uso de clips para cualquier cosa.

Mientras que otros directores le hubieran dado la espalda a la industria tras semejante error, Romero siguió con su carrera, dándonos filmes como las continuaciones de Night of the Living DeadDawn of the Dead y Day of the Dead.

Pero su trabajo no se queda ahí meramente. Oh no, el señorón nos dio joyas como Martin, Season of the Witch, The Crazies, Knightriders y la joya de culto, Monkey Shine (Atracción Diabólica), filme que hizo que todos sintiéramos miedo de los changos marangos:

Además de la crítica social en la que convirtió a sus zombies (seres descerebrados que sólo conocen el consumismo desmedido), Romero se caracteriza por otra cosa. Por algo que muy pocos han tomado en cuenta realmente.

Hoy en día, el tema de la diversidad y equidad en Hollywood ha tomado más fuerza que nunca. Gracias a filmes como Wonder Woman, Moonlight y otros más, se ha demostrado que la idea de que un papel protagónico debe ser interpretado por un hombre y de preferencia de tez blanca no es más que pura… bueno, lo que realmente importa es una actuación poderosa y una buena historia.

Pero como con los zombies, ¡Romero se les adelantó a todos por más de 50 años!

Una de las características más relevantes de Night of the Living Dead, es la actuación de Duane Jones, actor afroamericano que prácticamente es el protagonista del filme. Además de ser quien lleva las riendas, Ben –personaje interpretado por Jones– le da sus buenos cates a Harry Cooper –interpretado por Karl Hardman– hombre de familia blanco que es una espina en el trasero.

No solo la idea de que un hombre negro fuera el protagonista era sumamente subversiva para la década de los 60 (y posteriores), sino que, además, este fuera el mandamás y pusiera sus manos encima de los personajes blancos fue algo que provocó la desaprobación de muchos.

Sin embargo, y a diferencia de lo que muchos quisieran pensar, Romero no contrató a Jones para dar un mensaje. Oh no, simplemente le gusto tanto su audición que le dio el papel de Ben y lo convirtió en el héroe del filme.

Así es, a diferencia de muchos cineastas y productores actuales, a Romero le valían dos cominos la raza y género de sus actores, siempre y cuando estos demostrarán que eran los mejores para el papel, su lugar estaba asegurado.

El Sr. Romero escribía personajes, mismos que podían ser interpretados por quien fuera. Como claro ejemplo, esta Ben y Peter Washington, personaje interpretado por Ken Foree en Dawn of the Dead, ya que ambos actuaban como gente normal y no como un estereotipo afroamericano.

Para la tercera entrada en la trilogía de los muertos, una mujer llevaría la batuta. Lori Cardille interpretaría a Sarah, científica sobreviviente de la invasión zombie, quien en cierta manera se ve atrapada en el búnker que supuestamente existe para su salvación.

A pesar de sus críticas, las películas de Romero no llevaban una agenda política, bueno, al menos no tan obvia. Con el tiempo cayó en la trampa de repetirse a sí mismo, quedando atrapado en el marco de Night of the Living Dead y la crítica social.

Aún así, el padre de los zombis llevó su talento a colaboraciones con el mismísimo Maestro del Terror, Stephen King, con las dos antologías “Creepshow” y Tales from the Darkside, así como su unión con el también legendario director italiano, Dario Argento en Two Evil Eyes.

Por supuesto, no podemos dejar de lado que su trabajo fue la inspiración detrás de Resident Evil. Hideki Kamiya, creador de la serie y que siempre reconoció a Romero en sus juegos, le rindió un tributo al director, así como el grandioso Hideo Kojima.

Como lo dijimos en un principio, el hombre se les adelantó a todos, ganándose un lugar en la historia junto a nombres como Riddley Scott y Wes Craven, ya que él fue primero en crear a un nuevo monstruo del cine, mismo que sigue inspirando a múltiples cineastas y escritores.

Podríamos pasarnos días enteros hablando del trabajo del Sr. Romero y su significado, pero no hay mejor manera de rendirle tributo que viendo el filme que lo catapulto a la fama… aunque no le dio nunca nada de dinero… ¡ups!

Descanse en paz Sr. Romero. Y aunque nos encantaría que una sonda espacial irradiada proveniente del planeta Venus reviviera al gran director, como que los zombies serían un problemilla.