¿Por qué Marcelo quiere ser presidente?

Ayer por la tarde Marcelo Ebrard, jefe de gobierno de la Ciudad de México, lanzó una carta dirigida a los ciudadanos títulada “¿Para qué deseo ser presidente?”, misma que hoy es publicada en todos los diarios del país.
Con ésta, Ebrard inicia su precampaña para ser candidato a la presidencia en la próximas elecciones en 2012; y da el banderazo a una gama amplia de respuestas.
En la carta Marcelo afirma que para “corregir el rumbo y cambiar el régimen político” necesita:
1) Construir la paz: a partir de una mejora en las instituciones y cuerpo policiaco; así como “una rehabilitación y trato humanitario para los jóvenes”.
2) Proteger los empleos y mejorar los salarios: hacer crecer al país, donde se”frenen las prácticas monopólicas” y, así, se generen empleos.
3) Unirnos en favor de la justicia: y para ello, defenderá el interés común y social, donde la equidad predomine.
4) Mejorar radicalmente la educación y desatar la innovación: donde se asegure el acceso de jóvenes a universidades y, después, tengan “empleos dignos”, pues con ello se garantizará el proyecto de vida de los adultos y niños en un futuro.
5) Cambiar el régimen político: “Me propongo reconstruir las instituciones y ponerlas al servicio de la sociedad. Es decir, poner al Estado por encima de los intereses ilegítimos.”
Marcelo Ebrard culmina su llamado con:
“Aspiro a ser presidente para unir a una nueva mayoría social y política que cambie el rumbo de México. ¡Por la justicia, el desarrollo y la tranquilidad para nuestras familias!”
El acto con el que el jefe de gobierno mantiene su cercanía con la gente, hará considerar a más de un aspirante a la presidencia en redactar su propia carta, donde el estilo, el dramatismo y las propuestas comiencen a fluir. Lo interesante de este acto es cuestionarnos cómo actuarán las instituciones frente a una campaña que apela a los sentimientos de la gente y cómo serán reguladas (después de las modificaciones a la ley en 2007) las precampañas, campañas y elecciones del 2012.
En lo que respecta a este escrito, y quizá nos equivoquemos, nos suenan tan familiares estas propuestas, al grado que después de tantos años de lo mismo, comenzamos a pensar que más que propuestas y frases hechas, necesitamos de iniciativas y planes de trabajo que nos permitan alcanzar tales añoranzas.
¿Ustedes que opinan?






