¿Qué demonios pasa con la crisis europea y estadounidense?

Leemos en cada periódico los rastros de una crisis que amenaza con desplomar el Globo. Con perder la economía en el espacio sideral y dejarla ahí para que nunca más regrese a nosotros la tranquilidad.
México lleva 34 años en crisis económica, desde que la flexible producción del fordismo terminó por tronar nuestra estabilidad. Ahora otros países sufren las consecuencias del sobrendeudamiento de su sector público y tal parece que es como si hubiéramos descubierto un nido de cucarachas que al ver la luz han inundado el continente europeo y norteamérica.
Recuerdo en mi infancia, ver las películas hollywoodenses y preguntarme si todos los estadounidenses eran millonarios, si era una condición general; pues hasta la casa más pobre parecía tener duela, tina de baño, calefacción, electrodomésticos de última generación, sótanos y áticos y lujos y más lujos que aquí no podría una familia de clase media ni soñar. Lo cierto es, ahora lo sé, que los Estados Unidos ha estado dando más crédito a sus ciudadanos del que debía, tanto así que Obama se enfrentó a la posibilidad de un quiebre en su gobierno cuando la deuda rebasó el techo de deuda–14,3 billones– y por tanto tuvo que realizar las reformas estructurales.
Como bien sabemos la historia de Europa es parecida a la de Estados Unidos, el grave problema es que esta deuda no sólo fue permitida por el gobierno de algunos países sino solventada: el gobierno permitió a su pueblo llevar una clase de vida que no podían pagar. Tal es el caso de Grecia que vive hoy la trágica historia que la ha llevado a ser la primer economía del derrumbe.
Ambos casos me hacen pensar en lo que decía Camila Vallejo, cuando hablaba del la educación elitista de la clase chilena: “El endeudamiento es una clase de esclavitud”. Y ambos caso me hacen pensar que en México las clases bajas viven al día, pero las clases medias, sujetos –o víctimas– de crédito, viven esclavizadas.
Lo cierto es que aunque nos sintamos a salvo, lejanos a la crisis del viejo continente, estamos a merced de la economía europea y sobre todo de la americana. La crisis de Estados Unidos repercutirá directamente en nuestro país pues la desaceleración económica significa un crecimiento modesto, es decir que mantendrá un perfil bajo en las importaciones, por lo tanto esto afectará directamente a nuestro país. Según algunas fuentes las industrias más afectadas serán la automotriz y la electrónica. Menos exportación significa menos empleos, lo que frenará–todavía más–el ritmo de crecimiento nacional.
Por la parte europea, la crisis afectará a nuestro país en cuanto a las relaciones financieras. México tiene estrechas relaciones con bancos españoles, que si se ven afectados por la crisis a su vez afectarán nuestro país. Por otra parte se reducirá la liquidez para financiar a otros países, pies debido a las fuertes necesidades europeas la economía se concentra en la zonaeuro y su rescate.
Esta serie de desequilibrios generarán una alta volatilidad en los recursos que entran y salen de México. Se perderá la constancia y esto, sobre todo ahora, nunca es bueno para las agencias calificadoras de riesgo que bien sabemos controlan el mercado especulatorio.
Sabemos bien que no es nada fácil entender los términos económicos, es por eso que les dejamos aquí estas ilustraciones que esperamos les ayuden en algo a entender el meollo del asunto:







