Martes, 13 marzo , 2012

Sopitas.com desde el SXSW: Los Chidos

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“El que no se burla de su cultura, no quiere a su madre”, reza el cártel de Los Chidos, el sexto trabajo filmográfico de Omar Rodriguez Lopez. Sí, el vato de At The Drive In y los Mars Volta, también hace cine y no lo hace mal.

Tampoco podemos decir que lo haga bien, porque los Chidos es una película muy extraña y aún la estamos analizando. Ciertamente, fuimos los que más se rieron con la farsa de los Chidos, una familia mexicana que tiene una llantera a la que un día llega un gringo (menso, como todos los gringos).

Los Chidos es eso, una farsa, como el país y las telenovelas y los machos y las viejas, y si no se entiende como una distorsión muy muy muy autocrítica de lo mexicano y de lo norteamericano, usted puede sentirse ofendido y salirse de la sala. También si le dan asco los gays, las gordas, los rastros o la cacofagía.

“A mi mamá le gustó”, dijo Omar a la hora de presentar el filme en el SXSW. Suponemos que la mamá de Omar es una mujer de mente muy abierta. “Ella me enseño a ser feminista”, agregó y dio las gracias, luego se salió de la sala porque cuatro hipsters no habían alcanzado lugar y les cedió su asiento.

En nuestra opinión, no es facíl decir que te gustó Los Chidos, puede decirse me reí o no me reí pero “me gusta” es complicado. El Mars Volta hace un reflexión sobre el machismo mexicano, el servilismo de la mujer y la religiosidad excesiva. La atmosfera es kitsh y chillona. Las actuaciones pesimas, deliberadamente pesimas, como si fueran caricaturas grotescas de arquetipos de la cultura nacional: la madre sumisa, la esposa maltratada, el marido gay-golpeador, el mujeriego, el huevon, la gorda enamorada, el gringo pendejo. Como telenovelas en ácido o la Rosa de Guadalupe en drogas.

Un par de personas se salieron de la sala durante la proyección. Nosotros no, por que entendimos que Rodriguez Lopez se estaba pitorreando de nosotros y de él mismo, de México y lo mexicano. Sería muy interesante ver que tal le va a Los Chidos en México, nos preguntamos si esta crítica a lo nacional no es sólo efectiva por la nostalgia. El jamaicon que todos llevamos dentro.

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