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“The Hobbit: An Unexpected Journey”; una reseña

Viernes 07.dic.12
THe Hobbit

A una semana de que se estrene “The Hobbit: An Unexpected Journey”, les presentamos esta reseña.

La primera entrega de una serie de tres películas basadas en la novela El hobbit, escrita por JRR Tolkien y que vio la luz en 1937, toma su nombre del primer capítulo del libro: “An Unexpected Party”.

El hobbit se puede leer de dos maneras: como la introducción al Señor de los Anillos o como un libro independiente. El sentido de la historia depende del enfoque que se le dé a la interpretación. En el primer caso es el relato de cómo el Anillo Único resurgió de las entrañas de la Tierra; en el segundo es la narración de una aventura que emprende Bilbo Baggins para ayudar a una grupo de enanos y, aunque los eventos suceden en el mismo contexto que el Señor de los Anillos, son relevantes por ellos mismos.

Esta característica hace que El hobbit sea más que una simple introducción. Es un excelente libro, y ahora una gran película, aunque la lectura que hizo Peter Jackson, junto con los demás guionistas (Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro), fuera como una precuela a la gran trilogía.

Desde “The Lord of the Rings”, Peter Jackson nos demostró que sus películas no eran una simple adaptación cinematográfica de la obra literaria. El director, guionista y productor se preocupó por realizar una profunda investigación sobre toda la obra de Tolkien, tratando de hacer que sus películas fueran lo más fieles a lo que el autor tenía en mente. Incluso, para la caracterización de los personajes y la construcción de los escenarios, el director neozelandés se basó en los dibujos de Alan Lee, sin duda los mejores que se han hecho para ilustrar los libros.

Sin embargo, el formato cinematográfico obliga a dejar elementos de lado (reflexiones y conflictos morales de los personajes, pasajes de la historia y sutilícelas del paisaje), lo que molestó a algunos lectores del Señor de los anillos, cuando vieron la trilogía hace unos años. Sin embargo, en el caso de este libro, el problema no es tan evidente.

El Hobbit fue escrito para niños, por lo que la complejidad de la novela recae en las figuras retóricas y alusiones que utiliza Tolkien para hacer referencia a reflexiones más profundas, desde ensayos sobre estructuras mitológicas, pasando por conflictos morales, hasta alegorías de la Primera Guerra Mundial. Estos dos elementos se pueden traducir fácilmente al lenguaje cinematográfico y, dado que decidieron realizar la producción en casi ocho horas, no dejaron ningún episodio, personaje o reflección de lado, e incluso incluyeron nuevos elementos para ligar la historia con la de “The Lord of the Rings”.

Estructuras mitológicas, conflictos morales y alegorías de la Primera Guerra Mundial.

El hobbit repite a la perfección la estructura mitológica del héroe: la llegada de un ser sobrenatural (Gandalf) que rompe con la cotidianidad y obliga al héroe a salir de su mundo; la revelación de la verdadera identidad del héroe; la obtención del poder a través de elementos que se vinculan con la muerte o la entrada al otro mundo (alegoría de la muerte), tales como cuevas o lagos; la transformación o trasmutación del héroe; y la redención del mundo.

El Anillo Único que conocemos bien por El Señor de los anillos, es el perfecto ejemplo del poder a través de la muerte. No les puedo especificar cómo es que Bilbo lo consigue pero analicemos la función que tiene dicho objeto. Durante toda la gran trilogía se habla del gran poder que tiene, pero nunca se especifica qué tipo de poder. De hecho, todos aquellos que lo poseen (Smeagol/Gollum, Bilbo, Frodo y Sam), realmente no obtienen un gran poder. Sin embargo, sí se especifican dos funciones: invisibilidad e inmortalidad. La primera, no es una invisibilidad sencilla, más bien es un traslado material a otra dimensión, específicamente, al Otro Mundo. Por eso, cuando Frodo se pone el anillo en la Cima de los Vientos tratando de ocultarse de los Nazguls, hombres que se encuentran en un estado intermedio entre los dos mundos, los ve en su forma real.

La segunda función está todavía más ligada a la muerte, pues el uso prolongado del anillo prolonga la vida pero no de forma estática: el cuerpo va muriendo aunque la vida continúa. Gollum, es el perfecto ejemplo de esto, un ser que ha perdido casi cualquier rasgo de vida, pero que mantiene el impulso de vida.

Por otra parte, podemos encontrar dos tipos de conflictos morales: aquellos evidentes que tienen la función de impactar al público infantil para que absorban las lecciones que el autor quiere dar (en este rubro podemos encontrar el conflicto entre aventura y cotidianidad, la avaricia, el egoísmo, la venganza y el resentimiento); los otros son más profundos pero menos evidentes y le sirven al autor para poder plasmar sus reflexiones sin confundir o agobiar a los niños. Dentro de este tipo de conflicto moral está el anillo como símbolo de poder y la guerra por intereses egoístas, donde incluso los “buenos” pelean por obtener un beneficio propio que puede ser el poder, la riqueza o la satisfacción de la venganza.

Este último punto es una clara alegoría que hizo Tolkien para plasmar su opinión sobre la Primera Guerra Mundial. No puedo adentrarme más en esto pues concierne a las demás entregas y no puedo arruinarles la trama de las películas.

Fotografía, lenguaje cinematográfico y tecnología cinematográfica

“The Hobbit” mantiene la misma estética de “The Lord of the Rings”: fotografía preciosista; juegos de profundidad y enfoque; planos largos combinados con secuencias rápidas en momentos de peleas; planos panorámicos con largos y rápidos travellings para escenas de viaje; planosecuencias con movimientos erráticos para escenas de acción y disolvencias para marcar cambio de tiempo; entre otros elementos.

En cuanto al diseño del 3D, Peter Jackson supo cómo utilizarlo, pues se vuelve un elemento de apoyo para la estética de la película, mas no un elemento dominante, su función es apoyar a la belleza de la composición cinematográfica, no impresionar a la gente.

Pasa lo mismo con los efectos especiales. Siempre van de la mano con la historia y estética de la película. Incluso, en muchos casos, Peter Jackson prefirió ser discreto y sugerir ciertos personajes y acciones, en vez de hacer abuso de los efectos especiales. En mi opinión, es mucho más elegante y estético.

“The Hobbit” fue rodada en un nuevo formato cinematográfico que se llama HFR (High Frame Rate 3D), el cual consiste en grabar y presentar la película en 48 cuadros por segundo, el doble de la frecuencia estándar.

La película será presentada en 6 formatos diferentes: 2D, 3D, IMAX, IMAX 3D, HFR 3D y IMAX HFR 3D. Éste último sólo se podrá ver en una sala especial en todo México que se encuentra en Cinépolis Universidad.

En resumen, “The Hobbit: An Unexpected Journey” es una excelente película en todos los sentidos. Si quieren conocer la historia del único ser que pudo desprenderse del anillo, del poder, tras un periodo largo de poseerlo, vayan a ver esta primera entrega.

Por Julián González de León Heiblum (@JulianBuba)

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