Lunes, 15 abril , 2013

La historia de Valeria, una triste aventura que tuvo un final feliz

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Por desgracia a diario ocurren historias de niños que desaparecen y de los cuales pocas veces se vuelve a saber su paradero. De eso trata esta nota, que sin embargo, en esta ocasión tuvo un final feliz.

1. La desaparición

El pasado 1 de abril, Valeria Hernández, de 4 años, desapareció en la plaza Bicentenario en Texcoco, Estado de México. De acuerdo a reportes, en lo que su madre abría un local comercial, la pequeña se encontraba jugando con su hermana de 5 años cuando un hombre se les acercó para decirles que si lo acompañaban les compraría un conejito. Sólo Valeria lo siguió. Su familia no volvería a verla durante los próximos 13 días.

En cuanto Ana Cecilia Jesús Medina, quien tiene un puesto en ese centro comercial se percató de la desaparición de su hija, dio aviso a las autoridades del Estado de México, las cuales activaron la Alerta Amber, cuyo objetivo es la búsqueda y localización de menores ausentes.

Por su parte, los familiares de la menor comenzaron a repartir imágenes de Valeria tanto en forma física como en las redes sociales.

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Tras varios días de angustia, el pasado viernes por la noche se supo que Valeria había sido encontrada ¡En El Salvador!

2. El Hallazgo

Y es que varias personas vieron a la pequeña por las calles de Sonsonate, municipio ubicado a 90 kilómetros de San Salvador. Varios testigos reportaron que la niña fue abandonada en una tienda por un hombre que la dejó encargada ahí, bajo e argumento de que debía realizar varias diligencias y que la niña estaba cansada y ya no quería caminar.

Como prueba de que volvería, el hombre dejó un pasaporte mexicano (no sé sabe si autentico). Como no regresaba, los propietarios de la tienda avisaron a las autoridades. Gracias a esto, la niña fue localizada por la Policía Nacional Civil Salvadoreña y entregada al Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia de El Salvador.

Al saber que sus rasgos coincidían con los de una niña mexicana que días antes había sido reportada como robada  por la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE), se pusieron en contacto con personal de la Embajada para confirmar su identidad y comenzar los trámites que traerían a Valeria de regreso a su hogar.

El primer contacto de la menor con su familia fue por un enlace vía internet. Al reencontrarse con su mamá en la pantalla, Valeria primero sonrió y después comenzó a llorar, mientras elementos de la Policía Nacional del Salvador le preguntaban a la menor de dónde era. Ella respondía que de “Plaza Bicentenario”.

Así personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) se trasladó hasta aquella nación centroamericana y verificaron que efectivamente se trataba de Valeria. Entre la Interpol, la PGJEM, la SRE y la Embajada de México en El Salvador, coordinaron el regreso.

3. El regreso

Ayer domingo, a las 10:30 de la mañana, el avión que trasladaba a Valeria llegó a la Ciudad de México. Por medio de su cuenta de Twitter, Delfina Gómez, alcaldesa del municipio de Texcoco confirmó que Valeria ya se encontraba en México:

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Unas horas después, compartió una fotografía de ella con Valeria y sus papás:

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Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, agradeció la coordinación lograda con las autoridades salvadoreñas, derivada de la aplicación de la Alerta Amber.

En la Plaza Bicentenario, una manta agradecía la cooperación de todos para haber traído de vuelta a Valeria. “¡Gracias a todos ustedes, con su ayuda lo logramos”. Cientos de personas esperaban que Valeria fuera llevada a ese sitio, sin embargo, la Procuraduría aconsejó a los familiares de la niña no presentarla de manera pública para no presionarla y dejarla descansar.

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Sin embargo, Ana Cecilia agradeció emocionada a las autoridades, los medios y a toda esa gente que sin conocerla le manifestaron su apoyo.

Ojalá este caso sirva de ejemplo y demuestre que la coordinación de autoridades, población y la cooperación internacional puede lograr. La historia de Valeria tuvo un final feliz, por desgracia aun hay muchos niños desaparecidos esperando tener la misma suerte. Mientras tanto, a crear conciencia y cuidar mucho a los menores que tenemos a nuestro alrededor.

*** Vía Milenio, Excélsior, El Universal

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