Viernes, 20 septiembre , 2013

Crónica: Sopitas.com en la premiere de Metallica: Through The Never en California

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La premiere al público de la esperada película en 3D de Metallica, Through The Never, tuvo lugar en San Rafael, California. El día anterior se había llevado a cabo la presentación en San Francisco con alfombra roja y la prensa presente, invitados de la banda y amigos cercanos. Mediante un sesudo concurso, enviamos a una afortunada ganadora Karla Farrugia, a presenciar y representar al público mexicano en el estreno para el todo público, en lo que Lars llamó su “patio trasero” debido a la cercanía de su vivienda con el Rafael Film Center.

Iván Nieblas, El Patas, también estuvo presente en el evento para narrar todo lo ocurrido y esta es la crónica del viaje.

Los nervios eran evidentes desde la madrugada en que Karla enviaba mensajes en Facebook provocados por un insomnio trepidante. No era para menos. Sería la primera en todo México en ver la nueva aventura de Metallica. Así que una vez hecho todo el respectivo trámite burocrático emprendimos el vuelo rumbo a San Francisco y desde ahí a San Rafael.

Por supuesto el vuelo estuvo enmarcado por dos preciosos infantes que no pararon de llorar a todo pulmón durante todo el vuelo. Ello no impidió que Karla compartiera algunas anécdotas sobre su gran fanatismo por Metallica, a quienes ha visto 14 veces (y contando) en diferentes escenarios del globo terráqueo y resultó ser presidenta del club de fans oficial de Metallica en México. El álbum que la introdujo a esta droga que sólo tiene beneficios fue Master of Puppets y que su favorito de todos los miembros que han desfilado por el grupo es James Hetfield. Está convencida que Jason Newsted algún día pasará por México con su banda y confiesa que aunque no le gustó el Lulu como a millones de personas en el mundo, compró el álbum por ser una parte de la historia de su banda predilecta.

San Francisco nos recibe con un viento helado y un sol deslumbrante, combinación habitual en tierras californianas. Esperamos un shuttle que nos llevará al centro de San Rafael hasta nuestro hotel. El shuttle está decorado con un gran arcoiris a los lados del cual desciende un enorme hombre de color para guardar nuestras maletas. Al subir sorpresivamente nos encontramos con un asistente del conductor quien es igualito a Walter White de la popular serie Breaking Bad. Deducimos que seguramente se lo han dicho cientos de veces, le encanta y hace todo por parecerse lo más posible, incluso teñirse y recortar su barba y bigote igual que el anti-héroe Heisenberg.

Cruzamos el mítico puente Golden Gate, el cual hemos visto ser destruido, modificado y colmado de toda clase de seres reales y de ficción en decenas de películas. Así que mi primer pensamiento al verlo de un color rojo oxidado, con todas sus décadas encima fue “se ve mejor en las películas”. A los lados se extiende el océano Pacífico donde desemboca la mítica bahía de San Francisco, lugar que fuera semillero de la cultura hippie en los 60 y además de la naciente escena del Thrash Metal a principios de los 80. El viento sopla con tal intensidad que el camión se sacude y es necesario reducir la velocidad. Entre los locales que abordan el autobús comentan que ese día habría una carrera de veleros, pero fue suspendida debido a que el fuerte viento volcó y partió en dos, a uno de ellos.

Una hora después estamos ubicados en el Transportation Center de San Rafael. Una especie de central camionera al aire libre. Ahí abordamos un taxi que en pocos minutos y varios dólares nos deja en nuestro hotel, ubicado sobre una de las carreteras y con un aspecto que nos recordó a escenas de la película The Hangover y (otra vez) Breaking Bad. Los cuartos son bastante agradables por dentro, básicos pero limpios y confortables.

Es tarde y morimos de sueño por la desmañanada pero al otro día todo valdrá la pena.

Por supuesto cuando uno está en lugares a los que no ha ido, lo más conveniente es irse con anticipación. Como buenos chilangos, estamos acostumbrados a perdernos y que todo sea confuso en la ciudad. No confiamos en que todo está diseñado para que funcione como una maquinaria imparable. Así que una vez repuestos nos dirigimos al Rafael Film Center, en el corazón de San Rafael. El aire helado no sopla más y a cambio sentimos la radiación del sol con todo su poder. Pedimos un taxi, no sin antes lidiar varios minutos con los poco amables encargados del hotel, quienes casi obligados y ofendidos, nos hacen el favor de llamarles. El taxi llega rápidamente y casi me da una vuelta el corazón cuando me parece ver al propio Marky Ramone conduciendo la unidad. Desafortunadamente para mí se trata sólo de un tipo que se le parece muchísimo con un peinado idéntico. El falso Marky al vernos con playeras de Metallica y Motörhead respectivamente, intuye que hará mejor el viaje si pone algo de Guns N’ Roses, quienes ya suenen en la radio con su “Welcome to the Jungle”. Nos pregunta si hay algo bueno en el cine y al mencionarle la premiere de Metallica dice “pues tendrán que averiguar si en verdad es tan buena la película”.

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El Rafael Center se erige con una hermosa arquitectura, en su marquesina ya se anuncia Metallica, Through The Never.  La función es a las 7 de la noche y apenas son las 4:30 de la tarde. Nuestra intención era recoger nuestros boletos y después comer algo. Sorprendentemente ya hay gente formada desde esta hora, unos cuantos (a quienes denominaré como “Los Intensos”) hacen fila detrás de un letrero que especifica el lugar donde debe comenzar la misma. Así que nos formamos y la aprehensión hace presa de Karla, quien no quiere alejarse mucho del lugar ni perder su lugar en la fila aunque pues al parecer no hay asientos asignados sino que habrá que entrar primero para tomar los mejores lugares. Sin embargo el hambre es canija y nosotros no aguantamos, así que le encargamos nuestros lugares a Daniel, quien está a nuestro lado, para ir rápidamente a unos pasos hasta una conocida cafetería por agua y un par de sándwiches.

Daniel Melincu es un alto y fornido inmigrante rumano. Su acento pronunciado lo delata. Tiene tatuado en el antebrazo la efigie de Doris, la estatua de la justicia tal como aparece en la portada del álbum …And Justice For All. Al igual que varios de los que están en la fila, ubica perfectamente a Karla por sus fotos en Instagram y los foros del Metclub (el club de fans oficial de Metallica), del cual al parecer la mayoría de los presentes pertenecen. Es la primera vez que se ven en persona, así que comienzan el intercambio de anécdotas, fotos en sus respectivos celulares e historias sobre los shows que han visto. Daniel nos cuenta que hace 20 años vive en Estados Unidos, sus padres lo trajeron cuando tenía 20 años, contra su voluntad. Un adolescente enojado, que tuvo que dejar a sus amigos, su escuela y su vida en su país de origen, en búsqueda del mítico “sueño americano”. Con toda la ira fluyendo por sus venas, pronto dejó la casa paterna e hizo catarsis dedicándose a beber, parrandear y…. escuchar a Metallica, quienes se habían convertido en su banda favorita. Cuenta que las canciones de la banda lo ayudaron a superar y aceptar su nueva vida, perdonar y pedir perdón a sus padres, entender que habían dejado todo para que él tuviera un futuro y comenzar de nuevo a retomar su camino. Hoy en día tiene su propio negocio rentando limosinas y (curiosamente) vendiendo zapatos y botas de pieles exóticas fabricados en León, Guanajuato (los cuales distribuye uno de sus amigos mexicanos).

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Otro personajazo es un anciano que se acerca directamente a mí al ver mi playera de Motörhead y me pregunta “Motörhead…¿todavía tocan?”. Le respondo afirmativamente y cuenta que los vio tocar ahí en el Rafael Center en los 80, antes de que remodelaran el cine que solía tener una pantalla gigantesca y que hoy está dividido en tres salas más pequeñas. Igualmente dice que ahí mismo vio a los Grateful Dead en su apogeo en los 60. Pensamos que se trata simplemente de un habitante de la localidad buscando colarse a la premiere. Sorprendentemente es el primero en recibir una pulsera de acreditación, lo cual nos hace preguntar quién es o de qué privilegios goza. El señor resulta ser el chofer oficial de Metallica cuando están en California. Dice trabajar con ellos desde hace 30 años y este día no es la excepción.

 

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Los Intensos. Estos personajes según cuentan otros en la fila, al parecer son una especie de plaga que se aparecen por todos lados y acaparan todo. Uno de los “miembros” de este grupito al parecer trabaja con Metallica como roadie y por supuesto tiene acceso y privilegios, mismos que extiende a su grupo de amigos. Todos ellos se la pasan gritando emocionados, exagerando sus movimientos e inflexiones evidentemente para que todos los vean. Incluso “encuestan” a varios en la fila sobre si la banda debe seguir tocando “Creeping Death” o debería incluir en su lugar “Harvester of Sorrow”. Sus aspavientos aumentan cuando llega la prensa local a tomar fotos, video y entrevistar a la gente, es su gran momento, sus 15 minutos.

La función de hoy tiene un precio especialmente alto para ser un película. Sin embargo tiene una poderosa razón, los ingresos serán destinados a una asociación de caridad. La fila ya da la vuelta a la esquina conforme se acerca la hora de ingresar. Tras checar los mails impresos de compra de boletos, tres señoritas salen a ponernos apretadas pulsera que serán nuestro acceso a la función (nada de boletos qué coleccionar, ni modo). Por supuesto Los Intensos son los primeros en ingresar velozmente para poder hacerse un lugar en las dos primeras filas de una hermosa sala de cine, bastante pequeña, calculo que cabrían 300 personas. Nos ofrecen unos lentes 3-D mismos que se nos advierte tajantemente tendremos que devolver al terminar la función.

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Se respiran muchos nervios y ansiedad en el ambiente. Finalmente aparece en el escenario Mark Fishkin, director ejecutivo del California Film Institute y fundador del Mill Valley Film Festival dentro del cual tiene lugar esta función. Presenta al director de la película Nimrod Antal y al joven actor Dane Deehan (cuyo apellido fue usado por Metallica para disfrazarse como una “nueva banda” en el pasado festival Orion Music + More). Y sí, al final llega Metallica quienes son recibidos entre gritos y aplausos de pie. Atuendos casuales-formales y también se les nota cansados y nerviosos. Karla, a mi lado, trae una enorme manta de Mexitallica, el llamado “Chapter” oficial de fans mexicanos. James Hetfield codea a Lars Ulrich señalando la manta y el baterista sonríe reconociendo la imagen inmediatamente. James agradece a los asistentes y espera que sea de nuestro agrado el trabajo de dos años que veremos a continuación. Lars dice estar muy emocionado de presentar la película en lo que prácticamente es el “patio de su casa” y con la gente que los ha visto crecer como banda hace 30 años. Así que sin más procedemos a ver el esperado filme.

Al terminar la función el grupo se queda para ser sometidos a una serie de preguntas y respuestas. Por supuesto toda la plana de Los Intensos acaparan los micrófonos, aunque hay algunos otros que también hacen preguntas y comentarios. Hay un momento tenso cuando una chica se pone extremadamente nerviosa y comienza a divagar comentando la película, por lo que después de unos minutos Mark Fishin le pregunta si acaso existe una pregunta en todo su comentario, lo que desata las risas de todos y hace que James le haga una pregunta a ella, la chica no puede con los nervios y finalmente regresa a su asiento.

Entre bromas y risas la banda, el actor y director, responden a todas las preguntas que se les hacen muy amablemente. Incluso también tienen un momento tenso cuando Nimrod Antal desliza un secreto que aun no debía revelarse. Rápidamente Lars y James atajan la respuesta y hacen bromas sobre ella, con evidente risa nerviosa.

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Finalmente el grupo termina con las respuestas y se retiran a un salón anexo a la sala de cine donde convivirán con la prensa, directivos del festival y amigos personales en medio de copas de champaña. Los demás salimos de la sala. Unas filas atrás de nosotros está Mike Bordin, legendario baterista de Faith No More, Jerry Cantrell (y temporal reemplazo de Bill Ward en Black Sabbath). Después de la obligada foto, le pregunto cuándo regresará Faith No More a México, tras lo que pone una cara de “¿cómo sabes?” y no muy discretamente dice “podría suceder quizás más pronto de lo que crees, nunca se sabe”. Muy amablemente se toma unos minutos para comentar algunas cosas de la película conmigo y siendo amigo de Cliff Burton (con quien tocó en la banda EZ Street) comienza a desmenuzar todas las pequeñas señales y referencias internas que la banda puso en la película. Comenta que antes de la época de Kill’em All, Cliff solía cargar a todos lados con un martillo porque sentía que quizás un día tendría que usarlo para defenderse de alguna agresión y que en parte de ahí vino la idea de la portada del álbum.

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Aún esperanzados varios están en la calle, esperando que sus ídolos pudieran salir a la calle a saludarlos o firmar algo (sorprendentemente tampoco hubo venta de mercancía alguna de la banda o la película). Entre ellos Los Intensos quienes se notan bastante frustrados por no estar adentro departiendo con Metallica, ni el mencionado roadie privilegiado logra entrar. Karla, Daniel, un amigo de él (quien por cierto, localizó en un mapa de Google la ubicación exacta de la casa de James ‘por si queríamos ir por un abrazo y un autógrafo’) y yo, decidimos ir al West End Café que está enfrente y comer algo además de unas ya necesarias cervezas. Nos atiende una extra amabilísima y guapa señorita quien es la dueña y bartender del lugar. Hay cerveza fría, hamburguesas de $2 dólares y tacos de $1 dólar. Las hamburguesas son extremadamente buenas, tanto que repetimos la dosis. Los tacos (de pollo y res), sorprendentemente no son los clásicos del Taco Bell, son verdaderos tacos como si estuviéramos en México, con todo y salsa.

Terminamos de cenar, para entonces es media noche. Del nutrido grupo que había no queda nadie. Nos damos cuenta que habían colocado unos arbustos artificiales para bloquear la visibilidad hacia el interior de la convivencia con Metallica. Muy amablemente Daniel nos lleva en su auto al hotel y promete ir a México. Nos despedimos y nos disponemos a descansar antes de volver a despertar a temprana hora para regresar al D.F. Karla está feliz, eso es lo que cuenta. Misión cumplida.

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Por @ivannieblas
Fotos via Marin Independent Journal, y Karla Farrugia

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