La peor década en casi un siglo para México
Esta mañana el periodico El Universal presenta un interesante estudio realizado por el reportero Ruben Migueles Tenorio quien realizo un extenso comparativo entre el progreso logrado por nuestro país y el resto de America Latina durante los últimos años, solo para confirmar que esta ha sido la peor década en cuanto a desarrollo se refiere para nuestro país en los últimos 90 años.
Uno de los datos más crudos que refleja esta nota, es que el crecimiento promedio de la economia mexicana en los últimos diez años ha sido apenas del 1.6% siendo este el peor promedio del que se tenga registro desde 1920 en donde se podría señalar a la guerra de revolución como una de las principales razones para justificar el lento desarrollo econímico de nuestro país en aquel entonces.
En los primeros años del siglo 21, México ha sido rebasado ampliamente por otras naciones de America Latina como Argentina, Brasil, Chile y hasta Perú.
De acuerdo a la nota, analistas coinciden en que México habría pagado en esta década la factura de sus problemas estructurales, dentro de los que destaca la elevada dependencia del ciclo económico de Estados Unidos, el peso de los ingresos petroleros en el presupuesto (cerca de 40%) que lo hace más vulnerable a los vaivenes del mercado, y la falta de mayores incentivos para la adopción de tecnologías de punta y de prácticas de trabajo más eficientes.
También el hecho de que a lo largo de los últimos 10 años México no logró avanzar de manera significativa en una serie de reformas económicas (fiscal, energética, laboral y de telecomunicaciones, entre otras) que le permitiera mantener y elevar su competitividad a nivel internacional.
Otro de esos datos que no hay que echar en saco roto, es ver que en los últimos dos años México ha retrocedido doce 12 lugares en cuanto a competitividad se refiere, pasando del lugar 48 que se ocupaba en el 2007 al 60 en 2009 de un total de 132 países considerados en el Reporte Anual sobre Competitividad del Foro Económico Mundial.
Durante la mayor parte de la década México obtuvo ingresos extraordinarios por los elevados precios internacionales del petróleo, pero el gobierno fue incapaz de implementar un generoso programa de estímulos fiscales y gasto público contracíclico, de la magnitud que lo hicieron otros países.
Con el fin de contener los impactos de la crisis, el gobierno mexicano puso en marcha un plan de estímulos de aproximadamente 1.1% del PIB, tasa muy inferior al 2.2% del programa de estímulos fiscales que instrumentó Chile, el más elevado de América Latina.
Así terminamos la primer decada del siglo XXI y llamenme pesimista, pero no se ve como ni por donde la cosa pueda mejorar, al menos claro que todos nos pongamos las pilas y comencemos a trabajar por el bienestar de nuestro país, que tarde o temprano se reflejara en nuestro nivel de vida, que como todos hemos visto ha ido en plena decadencia en los últimos años.



