El lado oscuro femenino

Bien me decía mi madre que las mujeres mayores no me convenían. A estas alturas, ya he retenido un par de moretones y he desarrollado una adicción fatal por las cuerdas, las esposas y los látigos.

Todo comenzó con Cecile. Una ejecutiva extranjera llevaba la publicidad de una marca de autos conocida, tuve un par de encuentros profesionales con ella, y por alguna extraña razón me dejó llevar la cuenta de su marca, sin mayores pruebas.

Yo apenas comenzaba a trabajar, recién me había graduado y no ganaba mucho. Ella en cambio conducía un Dodge Caliber, lo que me hizo pensar que era demasiado masculina. Me llevó a mi casa, luego de una cena en la que concretamos el negocio y me hizo sentir como un jovenzuelo inmaduro en el auto de su madre. Luego entendí que todo eso tiene sus recompenzas.

Justo cuando yo extendía la mano para agradecer el favor, ella me propuso algo que cambiaría mi vida. Una relación casual, que dejaba marcas en el cuerpo y estigmas en la memoria.

Desde entonces no puedo ver a las mujeres elegantes de la misma forma, hay algo esos trajes sastre despierta el peor lado masculino.

Estamos hablando de:

Sexy Lady