Día Internacional de la Juventud

Estiren las piernas, sientan la elasticidad de sus músculos, corroboren en el espejo la ausencia de arrugas, y verifiquen que sus actas de nacimiento estén fechadas en los últimos 30 años. De ser así, podrán festejarse hoy con fanfarrias y acción social porque es el Día Internacional de la Juventud.

Resulta que el 17 de diciembre de 1999 la Asamblea General, aprobó la recomendación de la Conferencia Mundial de Ministros de Asuntos de la Juventud, para que el 12 de agosto fuera declarado Día Internacional de la Juventud. Desde entonces cada año lo celebra con tema distinto, que por supuesto tiene implicaciones sociales. Este año la frase en turno es “Cambiemos nuestro mundo”, por lo cual valdría la pena parar el reven un minuto y preguntarnos ¿qué demonios estoy haciendo para cambiar este, jodido, jodido mundo en el que nos tocó amanecer?

Curiosamente, hoy también concluye el Año Internacional de la Juventud, que, según las Naciones Unidas “constituye un hito en la promoción de y por los jóvenes del mundo a nivel global”. En el año que concluye se propuso reflexionar acerca del “Diálogo y comprensión mutua”. Que no vendría mal seguir aplicando, aunque el año termina, pues tendría verdadera importancia en cuanto a los disturbios londinenes, o en cuanto a las rivalidades territoriales entre judios y musulmanes, o en los vestigios de racismo que queda en las esquinas de la sociedad y que si nos descuidamos volverá a crecer como hongo, o en el inmenso egoísmo que venía como angina de pecho en nuestros corazones desde el nacimiento y que provoca tanta injusticia.

Lo cierto es que aquella frase que ya decían los abuelitos, “este mundo es de los jóvenes”, continúa cierta y si las cosas van de mal en peor, más nos valdría ponernos las pilas, por los hijos de nuestros hijos, o si la descendencia no es lo suyo, por sus próximos 40 años. ¿Qué más nos queda? Empieza ahora o sufre para siempre.

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