Golpea a una mujer, renuncia y una senadora le regresa su chamba

Colombia vivió una semana llena de fútbol y en la que el país entero pasó de la alegría a la tristeza y frustración en unas horas. El país sudamericano está viviendo grandes momentos gracias al Mundial Sub-20 que se organiza en aquel país, pero al mismo tiempo vive el escándalo de Hernán Darío Gómez, entrenador de la selección mayor de Colombia.

Resulta que el famoso Bolillo se fue de fiesta y se pasó de bebidas espirituosas. Una vez terminada la pachanga, Gómez se retiraba de un conocido bar de Bogotá cuando fue increpado por una mujer. ¿ Y cuál fue la reacción del entrenador ante este hecho? Se agarró a cates a la fémina.

Este acontecimiento causó revuelo en Colombia y Hernán Gómez se vio obligado a renunciar por las acusaciones que la opinión pública vertió en su contra y la Federación de Fútbol precisó que no se contrataría a nadie hasta finalizar el Mundial Sub-20. Hasta aquí, todo parecía sensato, pues aunque lo privado debe separarse de lo público y Gómez no realizó estos actos aberrantes en sus horas de trabajo, el técnico es un ejemplo a seguir y ello no cayó muy bien entre la sociedad colombiana.

Pues ahora resulta que el Bolillo regresa a la selección con ayuda de una senadora colombiana. Así como lo leen. La senadora Liliana Rendón, cuando se le preguntó acerca del tema, contestó que Nosotras (mujeres) para provocar estamos solas. Somos muy necias y, cuando decimos a fregar, no nos para nadie y provocamos reacciones como la desafortunada que tuvo el Bolillo”.  Lamentable que Rendón justifique los golpes de Gómez hacia una mujer.

Derivado de esta opinión y otras tantas que han defendido al entrenador, la Federación Colombiana de Fútbol decidió darle continuidad al proyecto de Gómez y no aceptar su renuncia. Hasta el vocal de la Federación sacó las garras para defender a Hernán: “el país se alborotó porque algunas personas, que son unos falsos moralistas de Colombia, quieren acabar con una persona que, como el Bolillo, le ha hecho mucho beneficio al país hablando de fútbol”.

¿Y ahora? ¿La afición colombiana y en general la opinión pública de aquel país, debe permitir este tipo de actos? ¿No se supone que jugadores y entrenadores son los ídolos de los niños y deben ser un ejemplo a seguir?

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