Ikea habría utilizado prisioneros para fabricar sus muebles

IKEA, el gigante de los muebles buenos, bonitos y baratos, está metido en camisa de once varas. Resulta que ha trascendido que la empresa sueca tenía vínculos con el comunismo en la década de 1970 y que utilizaba a prisioneros políticos para fabricar sus famosos sillones.

Según revela The Telegraph el día de hoy, IKEA tenía una fábrica en Waldheim, Alemania, una población localizada a 250 kilómetros al sur de Berlín. ¿Qué era lo extraordinario de este lugar? Junto a la fábrica, había una cárcel, cuyos prisioneros eran forzados a construir los muebles de IKEA, sin remuneración alguna.

Después de la filtración de esta información, Ingvar Kamprad, fundador de IKEA, precisó que no tiene conocimiento alguno sobre estas prácticas y que será investigado, pues “en la opinión de IKEA si esto es real, sería del interés de la sociedad”. Mejor nos hubiera explicado en qué se traduce eso, pues la información ahí está.

Por su parte, un individuo de nombre Hans Otto Klare, quien fue encarcelado en Waldheim por intentar escapar a Alemania Occidental, comentó que las condiciones en las que trabajaban eran de esclavitud: “nuestro equipo de trabajo vivía en el piso de arriba de la fábrica con las ventanas cubiertas. Las máquinas estaban en el piso de abajo y uno tenía poco descanso. No teníamos un lugar apropiado ni protección para los oídos, menos guantes. Las condiciones eran primitivas”.

Ante la ola de inconformidades y rumores que aseguran que IKEA empleaba prisioneros para fabricar sus productos, la empresa aseguró que las prácticas de la compañía han cambiado drásticamente en los últimos 25 años y que no se tiene registro de utilizar internos y que si esto fuera cierto, ofrecen una disculpa al respecto.

¿ Y con eso bastaría?

Comentarios