¿Y en qué gasta la Secretaría de Seguridad Pública su presupuesto?

Y continúa la cacería de brujas que afortunadamente han estado realizando algunos medios impresos en cuanto a los gastos públicos que el gobierno ha realizado y reportado en los portales de transparencia.

El periódico El Universal fue ahora el encargado de traer a la luz un par de datos que sin duda resultan más que sospechosos indignantes, y más que indignantes, ya son risibles.

Resulta que la Secretaría de Seguridad Pública, sin duda una de las secretarías predilectas del presupuesto de Calderón, ha reportado en el Portal de Obligaciones de Transparencia gastos que podrían parecernos “un tanto innecesarios”.

Dado que es necesario verse patriota (o patriotero) la SSP consideró que la presencia de banderas de escritorio era indispensable, es por eso que en su reporte aparece un cargo por 23 mil pesos invertidos en banderitas.

Otra cosa que la secretaría consideró muy importante fue el reconocimiento a su personal y pensamos nosotros ¿qué mejor que una pluma “traslúcida, color mate, tipo barril, impresa a tres tintas” con la imagen de la PFP y la frase “Te Mereces una Estrella”?

Por este menester la SSP pagó 29 mil 325 pesos. Cabe mencionar que hay una duda en este gasto, pues esta cifra, según El Universal, se presenta en dos ocasiones, por una parte hay un registro que especifica la adquisición de estas plumas y por otra hay una entrada que habla sólo del servicio de serigrafía para la impresión de las mismas. La cuestión es que ambas entradas comparten exactamente la misma cifra: 29 mil 325 pesos.

Además de las plumas y las banderas, la SSP invirtió el 11 de noviembre del 2007 47 mil 610 pesos en una memoria Kingston USB de 2 GB DT/2GB. ¿Una memoria o un número determinado de memorias que en conjunto costaban casi 50 mil pesos? No está especificado. Sea una o sean 10 mil, es un gasto que parece poco necesario.

¿Y cuál, señoras y señores, es la principal necesidad de la Secretaría de Seguridad Pública? La ropa. Así es, la SSP tiene diversos contratos y convenios con diversas boutiques, diseñadores y tiendas de ropa. Una de ellas es Vanity con quien tiene cuatro contratos que juntos suman un gasto de 519 mil 199 pesos; el último de ellos realizado en 2010, consiste en 87 mil 719 pesos para la “Adquisición de Uniformes para Personal Adscrito a la Oficina del C. Secretario y la Oficialía Mayor”.

Por otra parte, dentro del mismo rubro de la compra de ropa, hay un contrato con la boutique Mussi, por 485 mil pesos y otro con la boutique Colecciones Finas para comprar “trajes de dama” por 32 mil 531 pesos.

Y como si esto fuera poco, hay otro gasto más alto aún para la adquisición de trajes y vestuario, un monto de 2 millones 953 mil 798 pesos fue pagado a la empresa Internacional Sewing Company. Respecto a este dato, la SSP dijo que este gasto concierne a la compra de uniformes, trusas, playeras, camisas y pantalones para los internos de dos centros de readaptación social.

Sobre esto Arturo Sosa, director general de Administración y seguidor de Poncio Pilatos, dijo que “el área que él maneja sólo se encarga del trámite y compra de artículos, que la información del Portal de Obligaciones de Transparencia no es su responsabilidad y que era posible que en la transcripción de los datos hubiera habido errores: “no se si por problemas de prisas, dedazos o campos se origina este problema”.

Seguramente luego de estas declaraciones se gastarán un par de millones en vitamina B para que las secretarias estén más despiertas y no se equivoquen.

Yo sólo digo, para todo gran montaje, se necesita utilería, escenografía y, por supuesto, vestuario. El “Personal Adscrito a la Oficina del C. Secretario y la Oficialía Mayor” no puede estar mal vestido, cómo va a ser.

Lo que nosostros nos preguntamos es si para eso se aumentó un 11 % al presupuesto de seguridad para el 2012, en total serán 147 mil 270 millones de pesos destinados para seguridad pública y procuración de justicia (según datos de El Informador y Vitrina Política). Supongo que debemos entender que siguen bajando el presupuesto a la educación porque hay cosas más importantes que comprar.