Cancelan “última cena” a prisioneros sentenciados a pena de muerte

Esta semana fue de mucho escándalo en lo que respecta al sistema judicial en Estados Unidos: que si era justo que ejecutaran a Troy Davis en Georgia, que si violaron sus derechos, que si él cometió el asesinato que se le imputaba. Pues ahora el estado de Texas y su sistema penitenciario se vuelven a llevar la nota.

Resulta que a partir de ahora, dejará de existir eso de “la última cena”. Los prisioneros condenados a muerte, ya no podrán disfrutar de la comida de su elección antes de ser ejecutados. Estas medidas extremas, vienen después de que el miércoles pasado, Lawrence Russell Brewer, convicto sentenciado a muerte, pidiera dos bisteces empanizados, una hamburguesa triple con tocino, una libra de carne, tres fajitas, una pizza, un litro de helado y mantequilla de maní. ¿Y qué se comió? ¡Nada! Ni siquiera tocó la comida.

Debido a esto, un senador del estado se quejó de que los presos tengan derecho a elegir su última comida, cuando todos ellos están sentenciados por asesinar a otras personas, las cuales no tuvieron el derecho a elegir qué comer por última vez. El convicto Brewer, fue ejecutado por asesinar a James Byrd Jr hace 10 años, al amarrarlo con una cadena a su camioneta y después arrancar a toda velocidad y pasear el cuerpo hasta que Byrd quedara sin vida.

Después de conocer esto, nos dimos a la tarea de investigar qué pidió de comer otro de los prisioneros que fue ejecutado esta semana en una prisión de Texas. Ahí les va el menú que degustó Steve Woods: dos libras de tocino, una pizza grande de 4 carnes, 4 pechugas de pollo asadas, dos vasos de Mountain Dew y dos de Pepsi, root beer, té helado, más de un litro de helado, cinco bisteces empanizados, dos hamburguesas con tocino, papas a la francesa y pan de ajo con salsa marinara. Dos horas después del festín, Woods fue ejecutado.

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