Nevermind: un grito desesperado cumple 20 años

Butch Vig fue el productor que se atrevió a tomar las ideas de un trío de desenfrenados veinteañeros provenientes del movimiento grunge de Seattle, transformándolas en el himno de una generación sin ideales que hasta ese momento vivía bajo la resaca de los coloridos y pláticos años ochenta.

Dave Grohl, Chris Novolestic y el atormentado Kurt Cobain siempre tuvieron un corazón muy punk y un sonido por demás rústico. Con la ayuda de Vig, llevaron lo alternativo (junto con su rabia y lucha en contra de lo establecido) a los reproductores musicales de millones alrededor del globo.

Hoy que se cumplen dos décadas desde su lanzamiento, sería muy difícil imaginarnos que hubiera sido de la música si Nevermind nunca hubiera llegado, 42 minutos con 38 segundos bastaron para darle nombre a una generación desilusionada que nunca había sido tomada en cuenta.

Los veinte años de Nevermind son más que una lujosa reedición o una nueva excusa para vendernos a Cobain y compañía, hay que recordar lo que pasó aquél 1991, en el cual se escuchaba lo mismo al ponerle play a “Lithium” en el estéreo o viendo el video de “Smells Like Teen Spirit” en MTV: una necesidad de ser escuchado, un grito desesperado de lo que sin Nevermind jamás hubiera sido reconocido.