194, Palestina exige ante la ONU ser un estado libre

No muchos recuerdan el discurso de Yasser Arafat en el ’74: “vengo ante ustedes con una rama de olivo y el fusíl de los que pelean por la libertad, no dejen que el olivo caiga de mi mano”. Hace muchos años ya que la autoridad Palestina ha dejado de lado la vía armada, hace muchos años ya que los palestinos exigen el cese al hostigamiento y expansión israelí en su territorio.

El día de ayer Mahmud Abbas, la máxima autoridad palestina, ha solicitado la admisión de Palestina como Estado de pleno de derecho a las Naciones Unidas, un paso histórico que arrincona diplomáticamente a Israel y a Estados Unidos, un paso pequeño, claro, pero de importancia sin precedentes para terminar con la indiferencia mundial de los últimos años:

“Esta es la hora de la verdad, ha llegado el momento de la independencia para el pueblo palestino”, ha dicho Abbas entre los aplausos atronadores de la Asamblea General, el exito ha sido claro, Estados Unidos e Israel han sido los únicos que no han aplaudido.

Todo mundo saben lo que piensan, Netanyahu y Obama, tan impopulares en sus países como en la Asamblea, se han negado a reconocer a Palestina como un estado independiente, si no se discuten antes “los puntos generales de un nuevo tratado de paz”.

Sin embargo, la victoria política Palestina parece ir más allá en sus implicaciones: la petición de una Palestina Libre, señala por si sola el fracaso de Obama, quien a inició de la Asamblea se planteó como objetivo desactivar la petición Palestina para no verse obligado a ejercer su derecho al veto en la votación del Consejo de Seguridad.

En el nuevo entorno geopolítico pareciera que, si bien la participación de Estado Unidos en el proceso de pacificación es inegable por los intereses políticos y comerciales norteamericanos en la zona, la creciente fuerza política de los países del BRIC y el apoyo de China, la nueva potencia economica mundial, han sido suficiente para que Abbas se desentendiera de las “recomendaciones” norteamericanas y pospusiera su petición de forma indefinida.

La bola, así, está en el campo israeli. La negativa Norteamericana a una Palestina libre podría significar el fin de cualquier posibilidad de paz en la región. El gobernante que venga después de Abbas, si no se permite la creación de un estado libre, vendrá sin una rama de olivo en la mano.


 

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