Por los suelos la ley de protección a los animales…

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Muy, muy triste es el estado en el que nuestra ley está en estos momentos. Cada día nos enteramos de los atropellos a los derechos humanos en todo el país; si esto pasa con nuestros pares, cómo andarán las leyes de protección a los animales… pues como lo vimos este lunes, por los suelos.

El periódico El Universal publicó una nota sobre un “operativo” que se realizó en el municipio de Jaltenco, Estado de México. La noticia dice que en el fraccionamiento de Alborada Jaltenco, un grupo de seis hombres irrumpió en el domicilio del señor Javier Cervantes Hernández (quien albergaba perros y gatos callejeros), y ahí dio muerte a varios animales que habitaban el departamento.

La noticia continúa. De acuerdo con testimonios de los vecinos, los animales fueron golpeados brutalmente; ante las protestas de los habitantes del lugar, los hombres los intimidaron e incluso golpearon a quienes se enfrentaron con ellos.

En respuesta a los acontecimientos, el alcalde de Jaltenco, Germán Romero Lugo, dijo que la situación se debió a las quejas de los vecinos del fraccionamiento. Supuestamente, ellos habían expresado su inconformidad por el mal olor de los animales y por el llanto de éstos por las noches. Este último argumento encaja a la perfección con la información del periódico que afirma:

“Cabe destacar que en el domicilio fue hallado un refrigerador en cuyo interior estaban los cuerpos de al menos seis perros y cuatro gatos, algunos de ellos destazados; los animales todavía tenían piel y no había rastros de sangre en el frigorífico.”

Así, acusado de “vendedor de carne”, Cervantes ha sido defendido por Patricia Rico Rodríguez, de Animales Desamparados A. C., quien afirma, junto con varios de sus allegados, que se ha cometido una injusticia, pues Cervantes se encargaba de la protección de animales callejeros con manutención y cuidado médico.

Además, en el siguiente link, se publica el testimonio de uno de los vecinos golpeados que intentó detener este acto de barbarie. Ahí mismo podrán constatar que la forma de proceder de la autoridad no fue la legal y menos, la más humana y razonable.

Esto habla del nivel de conciencia de nuestras autoridades y su finisima forma ejercer el poder.