La venganza de Murray

Hace un mes, Andy Murray cayo en cuatro sets contra Roger Federer en el césped de Wimbledon y la maldición de más de casi 100 años sobre la verde hierba del torneo con más tradición del deporte blanco seguía persiguiendo al Reino Unido.

Ayer Muuray se cobró la revancha.  “Nadie me hiere impunemente” es el lema del Reino Unido en Escocia, una variación del lema original, al que Murray ha hecho justicia. Andy es de Escocia y si no fuera por el Acta de la Unión firmada en 1707 Inglaterra no tendría hoy que celebrar con su triunfo.

Un mes después de la dolorosísima derrota en Wimbledon, sobre el mismo verde césped, el escoces ha vencido en tres sets al suizo Roger Federer y se ha llevado el oro en Londres 2012.

Lo ha hecho con autoridad y clase, aprendiedo la lección de la final de Wimbledon: no dejar respirar a Roger. Tomar el control del partido desde el principio, jugar agresivo, desde el fondo, buscar el serivicio as y no bajar el ritmo. Poco ha podido hacer Federer -fundido luego de una semifinal de más de cuatro horas, el juego más largo de la historia a tres sets- a quien el oro en los JJ. OO. se le sigue negando. Tendrá que buscarlo en Río 2016, con casi 35 años.

“Él [Andy Murray] fue mejor que yo, mucho mejor, pero estoy contento con la plata”, ha dicho Roger Federer derrotado en su pista favorita, la central de Wimbledon, y sobre su superficie preferida, la hierba.

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