Nueva York: Caos y Badly Drawn Boy

Y después de tanto entrenamiento, tomamos unos dias para viajar a Nueva York.

El motivo del viaje lo contaré tan pronto sepa bien que es a lo que vine, pero creanme que hoy me quedo muy claro que cada vez que uno se despierta por las mañanas, nunca sabe que ese puede ser un muy mal dia.

Mejor muestra de eso, es lo ocurrido con Cory Lidle, pitcher de los Yankees de Nueva York, que al igual que su servidor, tomo un avión, sin saber que minutos después se estrellaria en algún rascacielos de Manhattan.

Cuando eso ocurria, yo me encontraba también volando, un vuelo extremadamente cansado, con cerca de dos horas de sobre vuelo en las cercanias de Nueva York y sin poder aterrizar, segun el piloto “por que la pista estaba muy saturada”.

Durante esas dos horas, no pude hacer más que confirmar la famosa ley de los vuelos:

Regla número uno: Por más morras increibles que se suban al avión, !nunca te tocara sentarte junto a ellas!

Regla número dos: siempre te va a tocar junto al niño chillón que no dejará de patear asientos, llorar, o peor aún, hacerse del baño en el último pañal limpio que existia a bordo.

Regla número tres: Siempre que piensas que tu estomago puede aguantar el vuelo y que comerás algo decente despues del aterrizaje ocurrira todo lo contrario.

Finalmente, aterrizamos, baje del avión e hice la interminable fila de migración pensando en el pretexto ideal para que los agentes migratorios, no se pusieran locos y pudiera salir de ese aeropuerto lo más rápido posible.

Llegé mi turno, y con la mejor sonrisa posible me acerque al agente, y por más amable que fui con él, solo agarro mis papeles y se los llevó a una oficina; donde posteriormente me pasaron, me entrevistaron sin cesar como otros tres policias, preguntas venian y venian, para que justo cuando me empezaba a imaginar de regreso a mi México lindo y querido, finalmente pusieran los famosos sellos en el pasaporte y me dejaran entrar.

Encendí mi celular y el primer recado que recibe es de Julio, avisandome que habia habido un accidente aereo.

Salí del aeropuerto y me subí al taxi para ir hacia el hotel; el clima estaba lluvioso y con el accidente me aventé otra hora y media de tráfico.

Las versiones iban y venian, la gente estaba realmente desconcertada, accidente? terrorismo? Hubo quien hasta se percato de que era 11 de Octubre y que se cumplían cinco años y un mes de aquella trágica mañana en el World Trade Center!

Llegue a mi hotel, me “cene” una ligera pizza y escribi mi columna del Record a toda prisa.

Tenia boletos para el concierto de Badly Drawn Boy, quien por si no se han dado cuenta, es de mis artistas favoritos de toda la vida.

Para mi mala suerte, llegúe con el concierto empezado, me perdí las primeras dos canciones, que desgraciadamente sigo sin saber cuales fueron.

El lugar donde tocaba Damon Gough era un “Pasagüero” japonés”, con una decoración impecable y donde todas las bebidas que se servían eran orientales; el escenario dificilmente superaba los 3×3 metros de superficie, y sobre el estaba Badly Drawn Boy con su inseparable gorrito, acompañados por sus músicos de sesión, guitarra, bajo y bateria.

Las canciones de su nuevo album “Born In The UK” incluyendo “Nothing’s Gonna Change Your Mind” dominaron el set, aunque tambien hubo tiempo para probar nuevas versiones de “Disillusion” y “Silent Sigh, covers de “Don’t Stop Believin” de Journey y “Like a Virgin” de Madonna, dedicó una canción a Elliott Smith y finalizó con una versión de “Promises” acompañado por su novia sobre el escenario.

A final de cuentas, Nueva York dia uno, no tuvo tan mal final como por momentos parecía; aunque siempre puede estar mucho mejor, asi que si alguien quiere hacerme algun pequeño presente para que mis dias tengan un final feliz, solo den click:

¡¡¡Haz feliz a Sopitas!!!

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