Razzmatazz: Música para gente bonita de mente perversa

We lay on the bed there
Kissing just for practice
Could we please be objective?
Cause the other boys are queuing up behind us

Hace no muchos años, todavía era bien visto cuando le regalabas a tu novia o a un amigo un disco. Detrás de ese detalle afectuoso que es el obsequio, estaba el deseo de compartir tus gustos musicales con otra persona. Nada más romántico que cuando tu chava escucha las mismas bandas que tú, y si ese no es el caso, pues te gastabas una cuarta parte de la quincena en CDs para “educar” la mente ignorante del ser querido. Era una bonita época, sin duda. Pero si estos días vas y le regalas a tu pareja un disco, sería el equivalente a darle un ramo de flores. Te va a decir que muchas gracias, que muy bonito detalle, ahora lo voy a poner en su rincón donde quedará para siempre en el olvido hasta que alguien venga y lo arroje a la basura. Si realmente quieres que alguien descubra una banda, es más práctico que le envíes un link de Spotify. En el proceso te ahorras de 100 a 200 pesos.

Ooh! Get me away from here I’m dying
Play me a song to set me free
Nobody writes them like they used to
So it may as well be me

Uno de los últimos CDs que le regalé a alguien fue If You’re Feeling Sinister de Belle and Sebastian. Esto debió haber ocurrido hace como ocho años cuando estaba en el último semestre de la universidad. Siempre quieres que la otra persona se lleve una buen impresión de ti, y en esos tiempos pensaba que no había mejor recurso que obsequiándole un disco de una banda que no conoce y de un género musical muy distinto a los que maneja. Es una forma egoísta de pensar, pero la juventud y la arrogancia van de la mano, por lo menos hasta que uno deja de sentirse joven. Belle and Sebastian parecía la solución perfecta porque su música no oculta pretensiones pero su letra sí esconde varias matices. Es una banda de contradicciones y esa cualidad es lo que le atrae a mucha gente que busca en el arte un espejo donde sus inseguridades se vean reflejadas. Y bueno, tristemente no pude darle seguimiento a ese obsequio porque en ese entonces era un tarado que no veía más allá de sus narices. Arrogancia, pues.

Have you and her been taking pictures of your obsessions?
Because I met a boy who went through one of your sessions

No sé si todavía sea el caso en la era de Spotify-Soundcloud, pero cuando una persona escuchaba un disco o un mixtape que tú le regalaste, prácticamente le estabas diciendo más sobre tus intereses que alguna conversación directa en una cita. ¿Por qué? Porque toda elección tiene su motivo, particularmente cuando hay un vínculo sentimental con la recipiente… ahm, para usar los términos científicos. Rara vez nos desprendemos de algo que escogemos al azar, especialmente si se trata de algo tan emocional como es la música. Por eso es que si entras al perfil de un amigo en last.fm (una red social que tabula el número de reproducciones de las canciones que escuchas) puedes darte una buena idea de su personalidad solo con ver cuáles son los ocho artistas que más ha escuchado.

Hilary went to her death because she couldn’t think of anything to say
Everybody thought that she was boring, so they never listened anyway
Nobody was really saying anything of interest, she fell asleep
She was into S&M and bible studies
Not everyone’s cup of tea she would admit to me

¿Qué es lo que puede pensar alguien de tí si le das un disco de Belle and Sebastian? Que eres un pervertido de clóset, obviamente. Si has estado leyendo los versos que vienen con esta nota, es probable que llegues a esa conclusión. Pero como ya lo había mencionado anteriormente, la letra de Belle and Sebastian esconde varias matices (rasgo característico de cualquier grupo bueno). Para ir más allá de lo que decía Tom Waits sobre música alegre con letras siniestras, lo que hace Stuart Murdoch mejor que nadie es que logra retratar con sus canciones estos cambios hormonales que afectan nuestra personalidad durante los años de adolescencia. En lugar de dictar lecciones de la vida como el maestro sabio que aprendió de sus errores, parece regocijarse aun más cuando entreteje historias sobre chavitos inseguros con su identidad sexual, sus relaciones con los otros, o su auto-estima. Hasta la gente bonita tiene sus traumas y por eso nos vemos reflejados en ellos. El arte sirve para cerciorarse de que no somos los únicos con pedos mentales; es solo que algunos saben expresarlo mejor que otros.

The best looking boys are taken
The best looking boys are staying inside
So Judy, where does that leave you
Walking the street from morning to night

Ayer publicamos una entrevista con Stuart Murdoch de Belle and Sebastian con motivo de su próxima presentación en el CC14 y su debut como director de cine. No es de todos los días que uno entrevista a uno de sus ídolos Morrisseianos, pero a final de cuentas, ellos resultan tan humanos como tú el que lee y yo el que escribe. Un artista no recupera su aura divino sino hasta que sube al escenario, toma su guitarra, y empieza a contarnos sobre las estrellas de atletismo que tanto admiró en secreto durante su arrogante juventud. El que no pueda volver a vivir esos años es lo que le da ese tono melancólico que arropa sus letras y que al mismo tiempo nos despierta esa nostalgia de cuando éramos más… incorrectos.

 

Razzmatazz, una columna escrita entre las horas de ocio que separan el sábado del domingo. Por: @ShyTurista