Así vivía la catadora de venenos de Hitler

Margot Wölk tiene 96 años y fue una de las 15 mujeres de la «brigada del veneno» de Hilter.

La misión de Margot era probar la comida destinada al Führer entre las 11 y las 12 de cada mañana para corroborar que no estuviera envenenada, esto lo hizo durante casi 2 años y medio con el riesgo de que la próxima mordida pudiera ser la última.

Si la señora Wölk sobrevivía una hora después de comer, el plato era llevado a Hitler a su cuartel secreto: Führerhauptquartier Wolfsschanze, traducido como la “Guarida del Lobo” ubicado en la aldea de Gierłoż, Polonia.

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La señora reveló a la cadena de televisión alemana RBB los horrores que pasó, después de haber tenido tan estresante ocupación.

Su historia comenzó en 1941, cuando los aliados llegaron a Alemania, como su marido estaba en la guerra, tuvo que huir de los bombardeos en Berlín y se mudó a Partsch, Polonia. Con 20 años de edad, sin dinero y con pocas opciones de empleo, tuvo que aceptar el trabajo como catadora de comida del líder nazi.

Wölk explica que, con el paso del tiempo, conforme iban aumentando los enemigos de Hitler, ella y las otras chicas temían más por sus vidas con cada bocado que tenían que inspeccionar.

Ella nunca conoció a Hitler, sin embargo, era una figura permanente en su mente ya que tenía que probar su comida todos los días.

«Había rumores de que los británicos querían envenenarlo. Él nunca comía carne, solo comíamos arroz, fideos, pimientos, guisantes y coliflor»

«Algunas de las chicas lloraban a medida que comenzaban a comer, porque estaban muy espantadas»

«Luego teníamos que esperar una hora, cada momento estábamos más asustadas porque creíamos que íbamos a enfermar»

«Estábamos acostumbradas a llorar como cachorros porque nos alegraba haber sobrevivido»

La señora recuerda muchos atentados contra Hitler, como la Operación Valkiria en 1944.

«Estábamos sentadas en bancos de madera y de repente escuchamos un ruido estrepitoso»

Después de la muerte de Hitler, se podría pensar que todo había terminado para la señora Wölk, pero no, pues al tratar de huir a Berlín con los otros trabajadores, fue capturada por el Ejército rojo.

«Tratamos de disfrazarnos de ancianas, pero los rusos nos capturaron de todos modos»

«Abrieron nuestros vestidos y nos arrastraron a un consultorio donde nos violaron por 14 días»

«Fue un infierno en la tierra. La pesadilla aún me atormenta»

La señora Wölk fue la única de las 14 jovencitas que no fue ejecutada a manos del Ejército rojo. Incluso 70 años después tiene pesadillas.

En 1946 se reunió con su marido Karl, quien había sido detenido durante meses en un campo soviético de prisioneros de guerra. Ambos seguían traumados con los horrores de la guerra y se separaron. Karl murió hace 24 años y la señora Wölk ha vivido de sus recuerdos desde entonces.

Al final ella dijo:

«He tenido una vida llena de drama. Ahora, a mis 96 años, estoy de vuelta viviendo en la misma casa donde vivía antes de la guerra»

***Vía Daily Star, RT Noticias
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