Nuevas reglas de cortesía para el siglo XXI

Si tu tía te da un manazo cada vez que agarras el celular, probablemente es porque no tienes buenos modales. Pero no te aflijas, el manual de buenos modales de Debrett’s te guiará en el intrincado mundo de la cortesía.

Antes sabíamos muy bien cuándo decir “por favor” y “gracias”, o cómo usar los cubiertos. Pero ahora hay varias situaciones sociales en las que nos sabemos comportarnos sin majadería. Por eso la editorial Debrett’s, que desde 1769 publica libros sobre cortesía y buenas maneras, se dio a la tarea de orientarnos en estas situaciones novedosas, como en el uso del celular.

Aunque no lo crean, la editorial ha recibido múltiples preguntas acerca de cómo comportarse apropiadamente en relación al teléfono móvil. Jo Bryant, tutora de etiqueta de Debrett’s, nos da algunas pistas sacadas de la experiencia, de los momentos en los que incomodamos a otros por nuestro uso indiscriminado del celular. Primero que nada, Bryant nos señala:

“Las maneras en las que este pequeño e indispensable aparato puede generar una ofensa son innumerables. Recuerda, por encima de todo, que no estás unido quirúrgicamente a este dispositivo útil”

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En otras palabras, si ya tienes la oreja caliente de estar hablando por celular o tus dedos están rasposos de tantos mensajes que escribes, probablemente estás siendo descortés. Las reglas de cortesía en el caso del celular son bastante simples: apagar el aparato en lugares en los que se supone que debe de haber silencio, no gritar al manos libres ni al teléfono cuando se desconecta una llamada, no discutir cuestiones privadas en público, y la regla de oro:

“Siempre es descortés prestarle más atención al teléfono que a una persona”

A la redacción de Debrett’s también han llegado otras preguntas relacionadas con el transporte, por ejemplo, está mal comer dentro de un autobús, también maquillarse porque:

“puede poner en riesgo esa importante primera impresión”

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Cuando se suban a un avión, Bryant recomienda que consideren con cuidado los buenos modales, porque se encuentran en un lugar encerrado en el que probablemente pasarán mucho tiempo. La pregunta más frecuente a este respecto es si se debe reclinar el asiento. Sorprendentemente, la respuesta es afirmativa, mientras lo hagan con gentileza.

“Pero recuerde que es egoísta reclinar la silla en vuelos cortos y diurnos”

¿Cuántas veces te has preguntado si es correcto darle un beso en la mejilla a un amigo o amiga? Bryant nos dice que debemos reservar nuestros impulsos besucones sólo para aquellas personas con las que sostenemos una amistad. No se vale andar besando a personas que apenas conoces o que conoces por primera vez. Por otro lado, los besos dados al aire son de mal gusto, pero si ya lo vas a hacer, por lo menos no hagas efectos de sonido.

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Los groseros y maleducados creerán que estas recomendaciones son una exageración, pero Jo Bryant nos recuerda que:

“No tener un esquema establecido hace que sea más difícil moverse en muchas áreas de la sociedad”

Muchas personas pueden llegar a experimentar incomodidad o ansiedad en situaciones que no manejan bien. Los buenos modales nos ayudan a comportarnos en situaciones que no nos son familiares, al menos eso opinan en Debrett’s.

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