Los cambios que provoca el estrés en nuestro rostro

Ahora que andas de puente y disfrutas de un merecido día de asueto sin preocupaciones, sería bueno que tomaras unos minutos para ver los efectos que el estrés puede provocar en tu rostro.

Y es que no solamente la comida chatarra, el alcohol, las drogas y el sedentarismo le da en la torre a tu apariencia física, pues también el estrés nos hace vernos más viejos, cansados, ojerosos y sin ilusiones. No por nada al estrés se le conoce como la enfermedad de nuestro siglo.

La periodista Anna Magge, publicó en DailyMail una nota donde presentó los cambios que el estrés provocó en el rostro de varias personas.

Dicho estudio -dirigido por Auriole Prince, antigua empleada del FBI, y artista forense en envejecimiento- tenía como objeto saber la manera en la que un rostro envejecerá en los próximos diez años si esa persona sigue viviendo bajo el mismo nivel de estrés. La proyección fue llevada a cabo por medio de un software que analiza los parámetros ocasionados por el estrés (más adelante los mencionaremos) para hacer una predicción de envejecimiento a futuro.

Como era de esperarse, los resultados fueron poco alentadores, mostrando que las caras de las personas presentarían flacidez en la piel, aparición de manchas, aumento de la mandíbula y otras linduras semejantes.

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Tanto éxito tuvo el dichoso estudio, que Daily Mail realizó una prueba con tres de sus lectores a quienes sometió a la misma prueba, llegando a las mismas conclusiones deprimentes.

¿Quieren hacer su propia prueba? Den clic aquí, pero no chillen con el resultado final.

Ahora sí, de acuerdo al artículo de DailyMail, estos son los cambios más frecuentes que provoca el estrés en nuestro organismo:

Aumento de las canas

Los altos niveles de tensión causan la pérdida de la sustancia que da color a los folículos pilosos, trayendo como consecuencia la falta de coloración en el pelo.

Incremento del acné

La tensión y estrés acumulado trae como consecuencia que se inflamen los poros en el cerebro, se obstruyan y después se rompan, ocasionando que la piel se enrojezca y acumule pus.

La presión también provoca que se liberen andrógenos (hormonas sexuales masculinas) generando la aparición de espinillas. Este efecto es más notorio en las mujeres pues ellas liberan más sustancias que los hombres.

Piel opaca

Con el estrés el corazón bombea más sangre y hace que los nutrientes de la piel del rostro se dirijan a otros músculos del cuerpo, provocando que la cara pierda luminosidad.

El envejecimiento prematuro

El estrés acelera el envejecimiento en el rostro desde edades tempranas. Por cierto, nuevamente son las mujeres las que se ven más afectadas con esto.

Incremento en las bolsas de los ojos

Se dice que las ojeras son provocadas por la falta de sueño, que muchas veces se presenta cuando la tensión no nos deja dormir.

Aumento del tamaño de nuestra mandíbula

Algo típico durante los largos períodos de estrés es rechinar los dientes, provocando un aumento en las dimensiones mandibulares.

Piel flácida

El aumento del bombeo de sangre en el organismo a causa del estrés no provoca solamente piel opaca, sino escasez de nutrientes y deshidratación en varias partes del cuerpo, que derivará en flacidez.

Piel seca

La misma falta de nutrientes en el rostro por el estrés, hace que la piel del rostro no se mantenga hidratada y se vea seca. Muchas veces el efecto no puede remediarse ni mediante el uso de cremas especiales.

Piel enrojecida

El estrés también provoca que el rostro adquiera un tono rojizo.

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La conclusión a la que llega Magee con su estudio es contundente: Si no aprendemos a dejar de lado los problemas menos importantes, seguimos durmiendo muy poco y seguimos con el mal hábito de pensar todo el tiempo en trabajo, vamos a lucir como ancianos mucho antes de serlo.

¿Y entonces ya nos cargó el Diablo? No exactamente, para evitarlo Magee nos da algunos consejos útiles que nos ayudarán a consevarnos jóvenes por mucho tiempo: Dejar de madrugar de forma excesiva, dejar de lado los problemas sin importancia, empezar a dormir más horas y abandonar malos hábitos como pensar en el trabajo en los ratos libres. Todo ello, por supuesti, complementado con una dieta sana y algo de ejercicio.

¿Y tú que edad aparentas?

*** Vía ABC España
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