El Lunario bajó sus luces para dejarse seducir por Rhye

Reseña y Fotos: RHYE

Viernes, 21 de noviembre
Lunario del Auditorio Nacional
México, DF

EL CONCIERTO

Rhye se presentó por primera vez en la Ciudad de México para cerrar el año con la gira de Woman, su aclamado álbum debut. El acto en vivo consiste de Michael Milosh en vocales y percusiones, apoyado por una grupo de músicos que se encargaron de (de izquierda a derecha en el escenario) teclados, guitarra/bajo, batería, trombón/cello, viola. Para mantener esa imagen de misterio, Rhye prefiere que sus presentaciones sean en la oscuridad, por lo que solo se distinguían las siluetas de los artistas. De vez en cuando se podía apreciar el rostro de Milosh iluminado por los molestos flashes de los smartphones del público.

SETLIST

1. Verse
2. 3 Days
3. The Fall
4. Major Minor Love
5. Shed Some Blood
6. Last Dance
7. The City
8. Right Never Comes
9. Here in You
10. Awful Game
11. Open
12. Hunger
13. It’s Over

INVITADO ESPECIAL

Como acto semi-sorpresa tuvimos a Lo-Fang, un proyecto de Los Ángeles creado por Matthew Hemerlein, un talentoso multiinstrumentista y todavía más talentoso vocalista. En febrero de este año lanzó su primer álbum, Blue Film, y desde entonces su perfil ha crecido bastante, en parte gracias al apoyo de Lorde. En vivo, lo suyo es grabar loops con su violín en el momento para dar la impresión de una banda de un solo hombre, muy al estilo de Andrew Bird u Owen Pallett. También hace lo mismo con un cello y una guitarra de siete cuerdas. Desafortunadamente, no nos dejó escuchar su cover de “You’re the One that I Want” de la película Grease… pero muestra mucha promesa.

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OPINIÓN

Hay cosas en la vida que nunca voy a entender. Por ejemplo, nunca voy a entender el final de Mulholland Drive; nunca voy a entender por qué Jeff Buckley se murió tan joven; y nunca voy a entender por qué hay gente que nunca, pero NUNCA, guarda silencio en este tipo de conciertos. Ni siquiera cuando el mismo artista les pide de la manera más amable posible -y dos veces- que SE CALLEN. Quizás podamos tener un par de minutos de completo silencio antes de escuchar el primer ridículo WHOOO!!, seguido por la ola de SHHHHS!! (que también sacan de quicio). A mitad de la canción, ya se pueden detectar las voces medio lejanas que mencionan algo de una fiesta al terminar, o que mi jefe es un dolor de muelas, o que este proyecto exige mucho del equipo o que si no viste a Pam en la marcha.

Año tras año, tras año y tras año, no logro dominar el arte de ignorar esas pavadas a mis espaldas mientras hay una banda en el escenario. Trato de convencerme que es parte de la experiencia en vivo, que esos graznidos son tan esenciales como la línea del bajo o las armonías vocales. Pero no puedo. Es más fácil pedirle a un gato que ladre a pedirle a un fresa que por favor nos mantenga al tanto de los problemas patéticos de su vida PERO hasta que termine el concierto, o por lo menos, aunque sea, te ruego de rodillas, danos una canción. Se podría decir que más o menos se logró el objetivo con “It’s Over”, ya que Milosh nos advirtió que iba a cantar el último verso sin micrófono. Y quizás ese novedoso atrevimiento fue suficiente para provocar la curiosidad hasta de los más indiferentes.

Pero suficientes berrinches. Rhye (o las sombras de Rhye) tocaron casi todo Woman, y de hecho ya iba a pegar el grito al cielo porque parecía que iban a soltar todos los sencillos desde el arranque. Es decir, “3 Days” seguido por “The Fall” y aun no habían transcurrido quince minutos. Afortunadamente, Milosh sabe lo que hace y nos dejó escuchar una versión extendida de “Open”, no hasta el final, pero sí cuando llegamos a la hora. El resto del set fue una combinación de las otras canciones de Woman y algunos temas de Milosh solista que ya nos había prometido que iba a tocar (lástima, pero “Slow Down” no fue una de ellas). El público parecía encantado por las suaves melodías que se aprecian todavía más cuando los ojos no pueden distinguir muy bien lo que ocurre en el escenario.

Aunque los integrantes de la banda de Rhye -particularmente el violinista que se la pasaba mejor que cualquiera- es de un talante profesional, la voz de Milosh representa el precio completo de admisión. Sus sensuales y elegantes armonías vocales femeninas se desplazaban por el espacio como el agua que brota de una manguera. Por supuesto, una voz no es más que un instrumento, como una guitarra o un cello, así que lo que importa en realidad es lo que un artista puede hacer con ella. Si es que Woman fue uno de los debuts más aclamados del 2013, pues aquello no se debe tanto a la voz sino a las canciones que transmiten el deseo de las emociones. Fue un buen show. No hubo encore porque las bandas de un solo disco no deben de tocar encore. Y tampoco nadie lo pidió. Estos chavos de hoy asumen mucho.

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DURACIÓN: 1 hora y 20 minutos
FOTOS: Montserrat Castro
RESEÑA: Shye (@ShyTurista)

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