Morcheeba se presentó con la cabeza en alto en El Plaza Condesa

Reseña y Fotos: MORCHEEBA

Viernes, 14 de noviembre
El Plaza Condesa
México, DF

EL CONCIERTO

Por primera vez en una trayectoria que se acerca a los 20 años, Morcheeba se presentó en nuestro país. Al parecer, a ninguna promotora se le había ocurrido invitar a una de las bandas más populares del llamado género del trip-hop. Morcheeba está de gira por su más reciente álbum, Head Up High, aunque el setlist se apegó mucho los clásicos, como podrás ver a continuación. De izquierda a derecha en el escenario: Steve Gordon en el bajo; Jake (hijo de Skye) en la batería y percusiones; Skye Edwards en vocales; Richard Milner en teclados; Ross Godfrey en la guitarra (su hermano Paul es más de quedarse en el estudio). El telón de fondo tenía algunas siluetas de ramas de árbol y con los ventiladores se creaban algunos efectos sutiles de viento.

SETLIST

1. Trigger Hippie
2. Under the Ice
3. World Looking In
4. Part of the Process
5. Otherwise
6. Moog Island
7. Col
8. Blood Like Lemonade
9. Slow Down
10. The Sea
11. Blindfold
12. Rome Wasn’t Built in a Day

ENCORE:

13. Over and Over
14. Fear and Love
15. Let Me See

OPINIÓN

Morcheeba dio el concierto que se suele esperar de una banda sumamente profesional y delante de un público que nunca había tenido oportunidad de atestiguar su show. Me parece que incluso se trataba del último de los grandes actos del trip-hop noventero del Reino Unido en pisar un escenario mexicano, tomando en cuenta las recientes presentaciones de Massive Attack, Tricky y Portishead (consciente de que detesten la etiqueta de “trip-hop”). Morcheeba parece incorporar elementos de cada uno de estos artistas -los registros vocales de Skye y Beth Gibbons son básicamente los mismos- pero el producto final que nos presentan va más bien dirigido a los gustos de un público afín al jazz, en contraste a los experimentos sonoros de Portishead, el hip-hop sucio de Tricky, o el discurso político de Massive.

La paciencia de los fans mexicanos por ver a Morcheeba valió la pena más que nada porque no tiene mucho tiempo que Skye regresó al grupo de los hermanos Godfrey. Después de cuatro discos que los colocaron en las tablas de popularidad, fue en 2003 cuando la cantante inició su trayectoria solista, citando diferencias creativas y personales. Los hermanos Godfrey se mantuvieron en activo bajo el nombre de Morcheeba aunque fracasaban a menudo en sus intentos de encontrar una cantante que pudiera calzar los zapatos de Skye. No fueron pocos los líos en que se metieron con los distintos artistas que emplearon. Finalmente, en 2010, Skye y los Godfrey pusieron a un lado sus diferencias, no sin que los hermanos ofrecieran algunas concesiones a la cantante. No debe ser extraño que el setlist consista de tanto material de sus primeros discos, y claro, siempre es un gusto escuchar canciones como “Blindfold” y “The Sea” interpretadas por la voz original.

Fue un concierto agradable para los que vinieron a escuchar los viejos éxitos, y a la vez, fue una oportunidad de volver a descubrir a una banda que quizás ya no se encuentra en el radar de lo que está generando ruido en los medios. ¿Cuántos actos como Morcheeba habrán en el mundo? ¿Actos que son veteranos de la industria, que siguen lanzando discos y tocando en vivo, pero que carecen de la cobertura mediática que antes gozaban en su juventud? Precisamente porque su música no se escucha en la radio y sus nombres no son leídos en las revistas, las nuevas generaciones suelen ignorar hasta su existencia, pero afortunadamente, los fans que los han seguido desde hace décadas tienen buenas memorias. Solo reflexiona sobre el hecho de que el baterista de Morcheeba es el hijo de Skye, y justamente cuando estaban grabando su álbum debut, a mediados de los 90, la cantante estaba embarazada con él. El concierto arrancó con “Tigger Hippie”, una canción de éste primer disco, Who Can You Trust? Y ahí estaba Jake de 19 años, tocando el cajón mientras su madre cantaba una canción suya de cuando él ni había nacido.

Pensándolo bien, no es tan necesario reflexionar sobre este hecho. Lo mejor es simplemente disfrutar los vocales dulces de Skye y los solos Gilmourescos de guitarra de Ross Godfrey. Todo lo demás son datos triviales.

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DURACIÓN: 1 hora y 30 minutos
FOTOS: Montserrat Castro
RESEÑA: Morshyba (@ShyTurista)

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