Caso Ayotzinapa es un complot contra la gobernabilidad: secretaria de cultura del PRI

Tras las recientes declaraciones del presidente en torno a las manifestaciones que exigen justicia para Ayotzinapa y garantías para la seguridad del país, el PRI ha dejado por fin su posición clara: la desaparición y probable exterminio de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa forma parte de una trampa estratégicamente puesta a México”. Así lo expresa Beatriz Pagés, secretaria del Cultura del Partido Revolucionario Institucional.

En un artículo editorial publicado este lunes en la página del partido pri.org.mx bajo el título “La Trampa”, la también directora de la revista Siempre! y ex reportera y conductora de Televisa, Canal 11, Multivisión y CNI Canal 40 arremetió contra cada aspecto de las manifestaciones surgidas por los casos Ayotzinapa e IPN. Ciudadanos, organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación: todos son acusados abiertamente de conspirar en contra del gobierno para “ganar con la desestabilización”.

Se trata de una trampa, dice, incluyendo la desaparición de los normalistas. TODO el caso es una trampa:

“En esa trampa participan varios: el crimen organizado, grupos guerrilleros, agrupaciones sindicales como la Coordinadora de Maestros de Guerrero, mercenarios anarquistas como los que intentaron incendiar la puerta de Palacio Nacional, y partidos políticos —tipo Morena— que apuestan a ganar con la desestabilización”, se lee en el texto.

Afirma que la consigna principal de las protestas tiene un fin político y no exigir justicia para los desaparecidos y para las víctimas de la violencia en el país:

“Anarcos y medios de información están dedicados a repetir arengas como ‘¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!’, para crear la percepción de que las autoridades federales son las responsables directas de un crimen de lesa humanidad”, expresa.

“En este momento en el que está en juego el futuro de México, se tiene que llamar las cosas por su nombre, para que la sociedad deje de confundir a los profesionales de la desestabilización y a la delincuencia, con supuestos defensores de los derechos humanos”.

Además, piensa que es injustificada la crítica social hecha a los titulares de las instituciones públicas inmersas en la investigación:

“Otra parte de la estrategia consiste en ultrajar a los funcionarios que encabezan las principales instituciones. El viernes 7 de noviembre fueron utilizadas las redes sociales para tratar de denigrar —y yo diría de aniquilar— al procurador general de la república, Jesús Murillo Karam”.

Acusa a los jóvenes del IPN de pertenecer a este “engranaje de perversidad”:

“Y en medio de todo este engranaje de perversidad, no podemos dejar fuera a los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, cuya misión hoy ya no es la democratización de ese centro de estudios, sino dar largas a la resolución del conflicto para contribuir a la ingobernabilidad”.

Y compara todo este entramado de confabulación entre ciudadanos, instituciones internacionales de Derechos Humanos, centros estudiantiles y víctimas del crimen organizado y miembros de la administración con el diablo:

Conforme transcurren los días se le ven con más claridad las orejas al diablo. Hay quienes están operando a todas luces en contra de los intereses de México, y los jóvenes —sean los de Ayotzinapa o sean los del Politécnico— han sido escogidos para crear condiciones adversas a la inversión y al desarrollo de la nación”.

Afirma que la protesta no tiene otro fin, sino desestabilizar:

“La condena nacional e internacional por la desaparición y posible exterminio de los 43 normalistas ha servido a los desestabilizadores para paralizar el gobierno mexicano, acusado por los mismos criminales de ser el principal violador de los derechos humanos”.

Y piensa que la opinión pública expresada en estas manifestaciones es un espacio ganado por criminales:

“Es imperioso que los delincuentes dejen de seguir ganando espacio en las calles, pero sobre todo en la opinión pública”.

Por último, nos invita amablemente a contribuir con ideas para recuperar la gobernabilidad en el país:

“La recuperación de la gobernabilidad debe empezar en el terreno de las ideas y de la conciencia nacional”.

Muy bien, secretaria: aquí hay una idea. Sea tan amable de compartir la suya e intente aplicar con mayor eficiencia el principio de economía argumentativa. Quizá pensar que el descontento social por la inseguridad es un complot universal para desacreditar al presidente no sea la más acertada de las ideas.

@plumasatomicas

Vía: pri.org.mx

 

 

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