Jake Bugg hizo del José Cuervo Salón su Shangri-La

Reseña y Fotos: JAKE BUGG

Jueves, 20 de noviembre
José Cuervo Salón
México, DF

EL CONCIERTO

Jake Bugg regresó por segunda vez en el año a nuestro país para tocar en el José Cuervo Salón, mismo recinto en el que se presentó en marzo pasado. El cantautor británico se la ha vivido tocando de pueblo en pueblo desde que tenemos conocimiento de su material, y todavía sigue promoviendo su segundo álbum de estudio, Shangri La. De izquierda a derecha en el escenario: Tom “Robbo” Robertson en el bajo; Jake Bugg en vocales y guitarras; Jack Atherton en la batería. Como telón de fondo se apreciaba la imagen de una rueda que bien podía ser un vinilo de 7″ o una llanta con parche. También contaba con varios proyectores de iluminación.

SETLIST

1. Messed Up Kids
2. Seen It All
3. Storm Passes Away
4. Trouble Town
5. Me and You
6. Two Fingers
7. There’s a Beast and We All Feed It
8. Ballad of Mr. Jones
9. A Song About Love
10. Hold On You
11. Slide
12. Simple Pleasures
13. Kingpin
14. Green Man
15. Taste It
16. Slumville Sunrise
17. What Doesn’t Kill You
18. Broken
19. Lightning Bolt

INVITADO ESPECIAL

Juan Cirerol fue agregado de último momento como acto telonero de Jake Bugg tanto en Guadalajara como en el Distrito Federal. Mejor arreglado y con más confianza delante de un público interesado únicamente por el acto estelar, el músico de Mexicali nos demostró que tiene un lado profesional, así podemos empezar a borrar aquella imagen que nos dejó tras su extraño comportamiento en las redes sociales seguido por una breve desaparición (ya está mejor ahora, gracias). A lo largo de su set escuchamos algunos corridos norteños de su material discográfico y un cover a “Sentimental” de Joan Sebastian.

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OPINIÓN

Jake Bugg fue acompañado por bajo y batería a lo largo del concierto, aunque hubo una parte hacia el final cuando los dos músicos de apoyo abandonaron el escenario para dejar al señor Bugg solo con su guitarra acústica. Acto seguido, el cantautor interpretó “Broken” de su primer álbum, y su legión de seguidores no parecía decidirse entre corear las letras de la canción o guardar silencio para apreciar la voz dylanesca del joven artista. Por supuesto, no faltaron los gritos de “Te amo, Jake Bugg” y dos que tres ridículos que querían llamar la atención entre los shhhs!! de los fanáticos. Digamos que fue un pequeño y divertido desastre para los viejos y chaperones que estaban parados en los márgenes de este espectáculo.

Como suele ser costumbre, Jake Bugg nunca nos concedió el gusto de ver su sonrisa -no porque carezca de la higiene dental que distingue a los ingleses- sino porque esa es la imagen que nos ha vendido desde el inicio. Los días de la chaqueta de cuero quedaron atrás, posiblemente desde el momento que Alex Turner pidió ser un rockabilly, así que ahora nos da un look más sencillo y sin pretenciones. Pero Jake sigue siendo el grumpy cat de siempre, un rebelde sin causa que te lleva la contraria para irritarte y un personaje difícil de entrevistar. Con tal actitud resulta complicado ver si ya está harto de la vida y de tanta gira o si todavía quiere mantener una imagen subversiva de rock n’ roll porque así es su acto. Supongo que uno se puede dar una mejor idea por su desempeño en el escenario.

Los músicos salieron a recibir los gritos eufóricos de la audiencia a la hora indicada para arrancar el set con “Messed Up Kids”, una canción ideal para prender a un público que ya estaba a media mecha. No hay placer como ver a un artista que solo ha editado dos discos de estudio. La duración de un set nos da suficiente tiempo para escuchar todas nuestras canciones favoritas, y a la vez, tiene suficiente material para ocupar más de una hora. Por lo tanto, Jake nos dio un interesante cocktail de temas extraídos de Shangri-La y de su homónimo debut, cambiando de guitarra eléctrica a una acústica cada dos o tres canciones. Hubo un punto en el que nos dejó escuchar una canción nueva que ha estado tocando en los últimos meses de nombre “Hold On You”, pero el mejor momento de la noche fue la rola siguiente, la sublime y emotiva “Slide” que invitó a más de uno a prender el encendedor.

Era un día extraño para un concierto, no solo por ser entre semana, pero se sentía un ambiente sombrío en el aire, quizás por todos los sucesos que marcaron el 20 de noviembre. Jake Bugg suele ser asociado con el género folk, pero sus canciones no se inclinan por temas políticos como en la vieja escuela folk de iconos como Woody Guthrie o Pete Seeger. Lo suyo más bien son las letras que hablan de su entorno personal o sobre las memorias de su juventud o sobre la lucha por forjar una identidad, un estilo que se asemeja más al de Bob Dylan o Neil Young. En este ambiente en el que muchos parecen dirigir su atención hacia asuntos macroeconómicos y socio-políticos, es un cubetazo de agua fría a la cara ver a alguien cantar sobre los chicos de un barrio bajo de Clifton. Es fácil perder de vista la universalidad de lo personal.

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DURACIÓN: 1 hora y 15 minutos
FOTOS: Diego Figueroa (@halofive)
RESEÑA: Shangri-Shy (@ShyTurista)
SONRISAS: Solo para los jugadores de los Pumas que le regalen una camisa.

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