Baja el volumen #44: La entrevista de Tricky

Veinte años puede ser suficiente para cambiar las opiniones de mucha gente, pero hay ciertos puntos de vista que son perennes. Por ejemplo, si le mencionas el término “trip-hop” a Tricky, hoy te va a declarar su ignorancia sobre el tema de la misma manera que lo hacía en 1994. Aunque los medios internacionales a menudo siguen etiquetando a este artista como pionero de este subgénero de la electrónica y el hip-hop, la verdad es que tanto Tricky como sus pares siguen aborreciendo el término que suena a juego de palabras. Eso fue lo que aprendimos en una entrevista que realizó @ShyTurista con el músico británico, cuyo nombre real es Adrian Thaws.

Hace dos meses Tricky lanzó un disco bajo este mismo nombre, Adrian Thaws. Es el segundo álbum que edita con su propio sello independiente, False Idols, y así es como le gusta. Desde que arrancó su trayectoria artística con The Wild Bunch y Massive Attack, sus colaboraciones con Martina Topley-Bird y ahora con Francesca Belmonte, Tricky sigue siendo una figura polémica, con un discurso político bien definido, siempre abogando por las minorías y los grupos afligidos tanto en casa como en el extranjero. En la siguiente conversación, nos platicó sobre sus ideales, el modelo económico de los sellos disqueros, el impacto que tuvo Maxinquaye hace 20 años, y su hija, quien admite que posee más talento como vocalista que sus padres.

S: Si nos puedes platicar un poco sobre Adrian Thaws, tu nuevo álbum. Estás colaborando no con una ni dos, sino con varias vocalistas femeninas: Francesca Belmonte, Oh Land, Tirzah, Nneka, Bella Gotti, Blue Daisy… dinos ¿es un reto para ti encontrar y convencer a cada una de estas cantantes a colaborar contigo en un álbum?

T: No, en realidad no.

S: ¿Cómo te acercas a ellas?

T: Le digo a mi manager que las llame.

S: Ok, así de simple.

T: Así es.

S: ¿Qué es lo que tiene la voz femenina que te atrae tanto? Sé que trabajaste con Mykki Blanco en “Lonnie Listen” y The Antlers en tu disco anterior, pero ¿por qué no prefieres tanto hacer un dueto con una voz masculina?

T: Creo que se ajustan mejor a mis letras. Creo que completan las palabras mejor que la voz de un hombre. Y esa energía, ayuda mucho tener esa vibra femenina en el estudio. Sabes, yo puedo ser como un tipo de guía, tengo muchos amigos con los que salgo a beber… yo y mi sobrino y mis chicos, salimos en la noche, como el fin de semana pasado que anduve con veinte chavos en un antro de reggae. Pero en el estudio, cuando estás trabajando, necesitas una energía femenina. No podría trabajar con una banda de puros hombres, por ejemplo, porque me volvería loco. Es un choque constante de egos.

S: Ya veo. ¿Hay alguna cantante con la que deseas colaborar en el futuro y que nunca ha trabajado contigo antes?

T: ¿Con quién me gustaría trabajar–? ¡Mi hija! Me encantaría trabajar más con ella. Ella sale en este álbum, hizo una pista en el disco, y su voz… en muy difícil para mi escucharla porque su voz es tan increíble. Y como es mi hija eso me perturba un poco, incluso creo que tiene una mejor voz que su mamá [Martina Topley-Bird]. Por lo general no te percatas de ese talento. Cuando los niños de alguien que es un artista se dicen que quieren seguir los pasos del padre o de la madre, como los hijos de John Lennon, casi siempre no son tan buenos. En este caso, ella es más talentosa que nosotros dos, lo cual es muy inusual. Por eso me gustaría trabajar más con ella.

S: Sí, es cierto. Existe algún prejuicio alrededor de los hijos de artistas famosos, es como si tuvieran que soportar el peso del nombre del padre o de la madre, lo cual parece que es muy difícil. Quizás lo tomen como una desventaja a largo plazo.

T: Sí, pero no creo que a ella le importe eso. Ella tiene lo suyo, aunque la hemos apoyado mucho, ella ha estado conmigo y mi música desde que era una bebé, nos ha acompañado en las giras desde que tenía seis semanas. No tiene tanto problema, y además no es como si fuéramos grandes artistas, no existe esa presión. O sea, ha tenido una vida loca pero también ha tenido una vida normal a la vez. Ella piensa que es chistoso, como cuando alguien se me acerca y me dice algo en la calle. Ella sabe que no me gusta la fama, y miraba con recelo aquellos que estuvieran afuera tomando fotografías como a las estrellas famosas. No le llama la atención, así que no tiene problema con ello.

S: Como ya lo había mencionado, este disco cuenta con la participación de Mykki Blanco. ¿Tienes algún favorito entre la nueva generación de artistas de hip-hop?

T: Para ser honesto, no escucho mucho. Ahora estoy escuchando hip-hop del viejo. Hay mucho de lo nuevo que no me llega. Hay uno que otro que sí me agrada como Chief Keef. Él tiene una gran voz, un gran estilo, fuera de lo normal. Pero lo demás no me parece interesante porque el nuevo hip-hop no está diciendo nada, carece de comentario. Cuando las corporaciones se apoderaron del hip-hop, creo que ahí lo mataron un poco.

S: ¿No crees que quizás tenga algo que ver -no con originalidad sino–?

T: No, es porque las corporaciones tomaron control.

S: Ok, te parece que es una mercancía.

T: Cuando el hip-hop empezó a generar dinero, la gente de las empresas tomaron control y lo transformaron en un súper mercado.

S: Bueno, así como en False Idols, en Adrian Thaws también adoptas una postura política en muchas de las canciones. Pero alguna vez has creído que tu mensaje cae en oídos sordos. ¿Has sospechado que incluso tus fans no le ponen mucha atención a las letras estos días?

T: No, sí lo hacen hasta cierto punto. He recibido réplicas por mis letras, así que no estoy muy preocupado por eso.

S: ¿Entonces piensas que tu discurso político alcanza a tu público, por lo menos a la gente que te sigue?

T: Sí, me parece que sí.

S: Con este disco han pasado un par de años desde que fundaste tu propio sello independiente. ¿Cómo evalúas el progreso que has hecho con False Idols fuera de las grandes disqueras?

T: Es genial porque ellos están muertos. Estos sellos están casi acabados, por decirlo así. No está ocurriendo nada ahí, sabes, y ellos tienen que funcionar para grandes artistas. Para mi es mejor andar sin una disquera, porque no me funciona. Ellos tienen que hacer canciones para la radio, y yo no quiero hacer canciones para radio, no me importa del todo si tengo una canción de radio o no. Pero si estás con una disquera tienes que tener una canción de radio o de lo contrario te dejan ir. No tienen respeto para la música. Tienes un gran artista, pero si su primer álbum no tiene ninguna canción de radio, lo despides. No entiendo la lógica de eso, así que para mi, simplemente no veo cómo funciona el modelo de lo sellos. Ahora con el internet, las grandes disqueras están por morir, y nunca podría entender por qué alguien quisiera trabajar con ellos, para ser honesto contigo.

S: Los sellos son algo del siglo XX. Este periodo en particular por el que estamos pasando ¿lo ves como un periodo transicional entre el viejo modelo de hacer las cosas (las disqueras, radio fm, discos compactos) y esta nueva era independiente (con servicios de streaming, globalización) o crees que ya llegamos a un punto del cual ya no nos vamos a mover?

T: Creo que las grandes corporaciones siempre van a estar presentes porque es un negocio enorme, pero no las necesitas. Hace años necesitabas una disquera para que la gente pudiera escuchar tu música. Hoy puedes prescindir de ellas. Esperemos que los jóvenes artistas logren ver los verdaderos motivos de las disqueras, pero no las necesitas. Depende también de lo que quieras; si buscar ser famoso y rico entonces necesitas al sello, pero si solo quieres ganarte la vida, viajar, ver el mundo, hacer tu música, no los necesitas en realidad.

S: Han transcurrido casi 20 años desde que salió tu debut, Maxinquaye. ¿Cómo recuerdas aquellos años, a mediados de los 90, alrededor del fenómeno del trip-hop?

T: Oh, pero no hay tal cosa como el trip-hop. Yo no tuve nada que ver con el trip-hop.

S: Ok, entonces todo lo del trip-hop fue algo creado por los medios para etiquetar tu música–

T: Si, si, si, así es. Digo, nunca voy a entender lo que significa trip-hop.

S: Maxinquaye, el álbum en sí, ¿recuerdas con orgullo ese disco, o lo miras como algo ajeno, un documento histórico, o el primer paso en lo que es una larga trayectoria en la música?

T: Para ser honesto, realmente no pienso mucho en eso porque siempre tengo en mente mi próximo disco. Una vez que mi disco esté mezclado, ya estoy haciendo planes para el siguiente disco. No soy de los que piensan en el pasado, porque no importa en el ahora. Cuando termino de hacer un disco ya quiero grabar el siguiente disco. Pero tienes que salir de gira y hay un cierto proceso que debes de seguir. Aunque si fuera por mi, yo estaría estrenando un álbum cada tres meses, pero no puedes hacer eso, ni siquiera en tu propio sello. Las cosas se tienen que hacer a su paso. La única vez que llego a pensar en [Maxinquaye] es cuando alguien lo menciona pero la vida sigue su curso. Hasta se me llega a olvidar que ocurrió. Sí me doy cuenta que ese álbum me dio una buena vida, he podido viajar por todo el mundo, he conocido a personas geniales, he vivido y amado varios países, he ofrecido conciertos en todo el mundo. Por ejemplo, si no fuera por Maxinquaye nunca hubiera viajado a México. Me dio mucho, pero nunca lo he considerado como un orgullo, o como un “Wow, ese álbum fue fenomenal” o “Wow, ese álbum cambió el rostro de la música”, y sé que lo hizo, yo sé que Maxinquaye cambió a la música. Pero no importa, si entiendes lo que digo.

S: ¿Has recibido alguna invitación para regresar a México?

T: Mi agente está en negociaciones para armar una gira de Norte América. Yo espero que para el año que entra.

S: Yo espero también que así sea. Si mal no recuerdo, tu último concierto por acá fue hace como tres años. ¿Se quedó alguna memoria contigo de ese concierto?

T: Fue una presentación muy apasionante, muy apasionante. Y la energía, mucha energía en México. Al momento de salir al escenario, podía sentir la energía y la pasión en el aire, eso fue lo que se quedó en mi cabeza.

 

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