El México “jodido” y el “cabrón irresponsable”

Estrepitosas, variadas, e incluso exageradas y ridículas fueron las reacciones de diversos “líderes de opinión” en torno a las declaraciones hechas por Javier Aguirre Onaindia (alias “El Vasco”) a principios de la semana pasada en una entrevista concedida a un medio de comunicación ibérico.

No menos peculiares resultaron los comentarios en relación a la conferencia de prensa en la que “El Vasco” matizó lo expresado en España. Algunos quedaron satisfechos y otros no.

Otros como José Ramón Fernández incluso se atrevieron a especular públicamente sobre quién instruyó al entrenador de la Selección Mexicana de Fútbol a retractarse; para el afamado presentador de eventos deportivos, el mismísimo Fernando Gómez Mont Urueta (alias “El Feo”) pudo haber sido quien indicó a Javier Aguirre que cambiara el discurso, aunque no descartó que la orden pudiera haber venido del “mero mero” (en obvia referencia al presidente de la república).

“Lamento profundamente el haber emitido un juicio o unas opiniones (…) estoy verdaderamente consternado y preocupado por la consecuencia de mis palabras…” señaló el estratega mexicano.

¡Caray! Tal parece que lo único lamentable, lamentabilísimo de esta situación es que una persona se vea forzada (por la presión mediática, por instrucción de sus empleadores o peor aún, por su propio gobierno) a arrepentirse de haber ejercido su libertad de expresión, y es que en ningún lado (al menos ninguna ley mexicana) dice que un ex-futbolista o entrenador deportivo está impedido de manifestar públicamente (y en su tiempo libre) su opinión personal sobre la situación económica, política, climatológica o de inseguridad que vive su país.

A Javier Aguirre se le preguntó, en la hoy controversial entrevista, cómo está México, cómo veía México y él respondió “jodido”. ¿Quién en su sano juicio podría afirmar que el país no lo está?

La verdad duele (o como decían las abuelitas: “no peca pero incomoda”) y por lo visto en este país la tendencia es regresar a tiempos medievales en los que se castigaba a quien hablaba con verdad o decía las cosas como son (ya no digamos expresar su opinión), y al que no lo crea le recomiendo que le eche un ojo al caso del sinaloense Manuel Clouthier Carrillo quien es perseguido, increpado y denostado por sus compañeros de partido y en particular el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (figura hoy equiparada a “defensor de oficio de la presidencia de la república”) por haberse referido (en una entrevista) al titular del poder ejecutivo federal como un “cabrón irresponsable”.

Por: TRC

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