El México de Leo Matiz

Vía: La Jornada.

Corrían los años 40. Desde entonces, y desde décadas anteriores, los contrastes sociales en México no sólo llamaban la atención de la sociedad política internacional, sino también de la comunidad artística.

Para cualquier artista latinoamericano, México era el país ideal para dar a conocer su trabajo. Era la época de mayor productividad y calidad en el ámbito del arte (llámese cine, teatro, pintura); la época en la que las obras Kahlo-Rivera, las películas de Figueroa, las notas de Agustín Lara y la belleza y el talento de María Félix eran los íconos del país (por mencionar algunos); y porque por personajes como ellos México ganó un respetado lugar entre la escena artística del siglo XX.

Las inmigraciones eran algo muy común en esa década, producto de guerras civiles o de la Segunda Guerra Mundial y como producto de estos movimientos, podemos recordar a artistas como Remedios Varo, Leonora Carrington, Luis Buñuel, Tina Modotti y al fotógrafo colombiano, Leo Matiz, quien gracias a sus retratos de la vida urbana y de la cultura mexicana, fue rápidamente identificado como una de las promesas de la fotografía a nivel mundial.

Matiz, colaboró en un principio con Gabriel Figueroa y Manuel Álvarez Bravo, trabajo que lo ayudó a empezar su colección fotográfica con retratos de los artistas de la Época de Oro y el arte mexicano de la época: Frida Kahlo, María Félix, Luis Buñuel, José Clemente Orozco, “Cantinflas”, Gabriel Figueroa, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Posteriormente trabajó con Siqueiros, mismo que incendió su estudio al estar inconforme con algunas fotografías que Matiz le había realizado al mural “Cuauhtémoc contra el mito”.

Matiz encontró en México un mosaico de tradiciones y costumbres que lo encantaron desde un principio, además de una gran fuente de inspiración en su gente y en sus paisajes, así como grandes colegas.

A 12 años de su muerte, la Fundación que lleva su nombre ha donado al Museo Archivo de la Fotografía de Ciudad de México 15.000 positivos, 500.000 negativos y 300 cámaras fotográficas, además de cartas y recortes de prensa que pertenecieron al fotógrafo. Además de sacar a la venta el libro El México de Leo Matiz, que reúne las fotografías más significativas tomadas en los diez años de su estancia en nuestro país.

Por: koltrane

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