Welcome to Tijuana: arte fronterizo mexicano

La periodista Adriana del Moral definió a la ciudad fronteriza de Tijuana como “una Babel que se ubica, de alguna manera, en el fin del mundo”. Una visión fragmentaria de esta población nos sugiere inmediatamente drogas, sexo, tugurios y una vida de excesos que convierten a Tijuana en un referente dentro del imaginario colectivo mexicano como una ciudad en donde “todo es permisible, aún lo inimaginable”.

Debido a su condición de frontera entre México y Estados Unidos, la población se ha visto influenciada por la cultura mexicana y la norteamericana, por lo que es común que sus habitantes hablen en “spanglish” y que sus manifestaciones artísticas recaben esta hibridación cultural. Gente que vive en Tijuana y trabaja en San Diego, y que pasan más de 7 horas en el tráfico generado por las aduanas y los minuciosos controles fronterizos de ambas naciones.

Como dice Fran Ilich, escritor, hacker y activista: “Tijuana y San Diego son una sola ciudad que, como Berlín, se dividió por accidentes y designios del destino”.

El mismo Ilich, originario de este lugar, lo define así en su libro Metro pop: “Tijuana es la ciudad del pasado, subdesarrollada, prototipo del punk rock y el desmadre, la ciudad anárquica. Y San Diego es la ciudad afortunada, con un poco de estilo, con la tecnología para el rave”.

Como decíamos líneas arriba, esta situación necesariamente se refleja en la actividad cultural que se genera en Tijuana. Y quizá uno de los mayores representantes de esta tendencia fronteriza sea el artista gráfico Gerardo Yépiz, mejor conocido como “Acamonchi” ; cuyos diseños y “pinturas progresistas” (como él las llama) han sido motivo de exposiciones en San Diego, diversas ciudades de España y la Ciudad de México.

Utilizando motivos arraigados en la cultura popular mexicana, el trabajo de Acamonchi abarca a la virgen de Guadalupe, la lucha libre, la imagen del sub-comandante Marcos y diversos íconos relacionados con la Revolución Mexicana y el movimiento Zapatista. Contrario a lo que uno pudiera pensar, el uso de estos elementos gráficos es una suerte de denuncia por parte del artista en contra de una visión romántica sobre la “mexicaneidad”, cuya explotación dentro de la cultura chicana muchas veces “generan una visión romántica, la visión de un México que no existe.”

El trabajo de Acamonchi también se ha mezclado con la música, ya que él se ha encargado de diseñar los flyers de los eventos del Nortec Collective, por lo que quizá su faceta como diseñador sea la más conocida hasta ahora fuera de San Diego y Tijuana. Paralelamente al trabajo de artistas independientes como Acamonchi, existen intentos desde las instituciones para que la población de Tijuana conozca su compleja actividad cultural y sea partícipe de la misma.

¿Vale la pena acercarse al trabajo artístico de la frontera?… Seguro: ciudades como Tijuana, son mucho más que lo que Manu Chao describió en una de sus canciones: “… tequila sexo y mariguana”.

Por T. Kings

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