¿Quién es Jöel Dicker y por qué deberías leerlo?

Una de las jóvenes promesas literarias es Jöel Dicker, un escritor suizo de 29 años que en el 2012 saltó a la fama después de la publicación de La verdad sobre el caso Harry Quebert, novela traducida a más de 30 idiomas y considerada como el último fenómeno literario global.

En realidad, esa fue la segunda novela publicada de Dicker, quien anteriormente había lanzado Los últimos días de nuestros padres, con la que ganó el Premio de los Escritores Ginebrianos en el 2010.

¿Quién es Jöel Dicker y de qué tratan sus dos novelas publicadas? De eso trata esta nota…

Un escritor llamado Jöel Dicker

Jöel Dicker nació en Ginebra el 16 de junio de 1985. Cuando tenía 10 años fundó una revista sobre la naturaleza, a la que llamó La Gazette des Animaux (La revista de los animales) y que dirigió por siete años. Gracias a este proyecto fue reconocido con el Prix Cunéo a la Protección de la Naturaleza y el diario suizo Tribune de Genève lo nombró el “Editor en jefe más joven de Suiza”.

Mientras estudiaba Derecho en la Université de Genève(se graduó en el 2010), Dicker escribió el cuento Le Tigre, con el obtuvo el Premio Internacional para Jóvenes Autores Francófonos. Dicho relato fue publicado en una antología junto a los textos de otros ganadores. Esto lo motivó para continuar escribiendo y para el 2009 terminó Los últimos días de nuestros padres, su primera novela.

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Como ningún editor quiso publicar esta obra, en el 2010 Dicker decidió enviarla para competir por el Prix des Ecrivains Genevois, un importante premio que se entrega cada 4 años a novelas sin publicar. Los últimos días de nuestros padres fue la ganadora y Vladimir Dimitrijevic, editor de la casa editorial suiza L’Age d’Homme, se contactó con él para ofrecerle publicar su novela en abril del 2010, aunque luego se pospuso el lanzamiento para septiembre del mismo año. Desgraciadamente Dimitrijevic falleció en un accidente en junio.

Estos hechos hicieron que la publicación de Los últimos días de nuestros padres se diera hasta enero del 2012, año en el que también fue publicada La verdad sobre el caso Harry Quebert, que fue reconocida con el Grand prix du roman de l’Académie française de ese año y lo catapultó a la fama internacional.

La verdad sobre el caso Harry Quebert

Quienes se hayan acercado a La verdad sobre el caso Harry Quebert, sabrán que los elogios hacia esta historia y a Dicker no son gratuitos. Para muchos es una novela detectivesca y con tintes policíacos, otros la catalogan como una novela de amor, y claro, de amistad, aunque tampoco falta quién afirme que este libro trata sobre el ejercicio de escribir. Para ser justos habría que afirmar que esta historia es todo eso y más, pues también habla de correr y boxear.

La historia comienza en el atardecer del 30 de agosto de 1975, con la desaparición de Nola Kellergan, una chica de quince años de quién nadie supo su paradero por más de 30 años. Finalmente su cuerpo es hallado en el jardín de la casa de Harry Quebert, un afamado y veterano escritor que es culpado de su muerte.

Así, Marcus Goldman, un joven escritor y discípulo de Quebert, se ve inmerso en una confusa red de sospechas e intrigas para encontrar la verdad detrás de la muerte de Nora y averiguar si Quebert realmente es el culpable.

La novela está llena de personajes muy bien desarrollados de los que uno termina por encariñarse, y que en conjunto construyen un relato complejo pero muy rico, donde la trama transcurre en tres tiempos narrativos: 1975, 2002 y el 2008.

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Falsas pistas, muchos probables culpables y un rompecabezas que se arma hasta las últimas páginas. Esta historia está redactada de tal forma que juega con el lector en el buen sentido de la palabra: una y otra vez hace que dudemos de cada personaje, de cada elemento que nos parece fuera de lugar o anormal, y luego, nuevamente nos cambia la jugada con varios giros de tuerca.

Hablar más sobre la trama sería injusto para aquellos que piensan leerlo o que están en el proceso. Únicamente nos limitaremos a decir que este libro se termina del mismo modo como se finaliza una carrera: agotados, cansados, pero con una sonrisa en los labios y una fe recobrada en la literatura.

La verdad sobre el caso Harry Quebert
Jöel Dicker
Editorial Alfaguara

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Los últimos días de nuestros padres

Alejada totalmente de La verdad sobre el caso Harry Quebert, la trama de Los últimos días de nuestros padres está ubicada en los años finales de la Segunda Guerra Mundial. Sí, quizá muchos ya estén cansados de ver el tema de este conflicto bélico reflejado en la televisión, el cine o la literatura. Sin embargo, esta novela muestra un punto de vista poco abordado: La creación, por iniciativa de Winston Churchill, de la Special Operations Executive (SOE), una nueva sección de servicios secretos británicos, cuya principal función es el sabotaje de las líneas enemigas desde su interior.

Así, el SOE comienza a reclutar a jóvenes de las naciones ocupadas por las fuerzas nazis, para ser entrenados en total clandestinidad. Entre ellos se encuentra Paul-Émile, un joven francés que abandona su hogar en París, donde vivía con su padre, para viajar a Londres. Ahí, junto a otros elegidos, es sometido a varios entrenamientos y adiestramientos extenuantes. En esos meses, Palo (nombre de guerra que se le da a Paul-Émile) conoce y crea vínculos de amistad con Gordo, Aimé, Rana, Farón, Key, Claude o Laura, entre otros. Todos personajes entrañables y perfectamente construidos.

Aquí hacemos una pausa para comentar uno de los grandes aciertos de esta novela: Conforme se avanza en la historia van integrándose más y más personajes, hasta que el lector se pregunta si esto no terminará por hacer del argumento algo confuso, o llevarnos a un final caótico y poco logrado. Y es ahí donde Decker nos muestra sus recursos de novelista, dándole una dimensión justa a cada personaje, y al mismo tiempo mantiene una coherencia narrativa que se sostiene hasta la última página.

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Volviendo a la historia. Tras meses de una brutal preparación, en donde el grupo de agentes en formación se reduce considerablemente, los elementos más capaces son enviados de regreso a la Francia dominada para desempeñar peligrosas maniobras de sabotaje y espionaje, de las que no siempre saldrán bien librados. Conforme la historia avanza el contraespionaje nazi los detecta, complicando más las cosas.

“Y no hubo más que un largo murmullo, una queja apagada: Palo, Key y los demás, hasta Rana, el huérfano, eran los hijos malditos, los hombres más solos del mundo. Se habían marchado a la guerra y habían besado apresuradamente a sus padres. Se había formado un vacío en lo más profundo de su alma. Y en la noche inglesa, en la oscuridad de una pequeña habitación de militares con olor a moho, Palo y Key se arrepentían. Juntos. Amargamente, pues quizás habían vivido ya los últimos días de sus padres”.

Es importante aclarar que Los últimos días de nuestros padres es mucho más que una novela sobre la guerra. De hecho, es sólo el pretexto para darle paso a una historia donde la amistad y el amor brillan con luz propia en medio de la obscuridad y desolación provocada por la ocupación nazi.

El dramatismo no sólo alcanza a los integrantes del SOE, cuyas personalidades van mutando conforme son expuestos a la rudeza de la guerra; también toca a sus familiares, y aquí debemos destacar el que sin duda es de los momentos más bellos de toda la novela: La espera del papá de Palo por su hijo, siempre llena de esperanza a pesar de las dudas. Al final todos, incluso los nazis, sufren pérdidas irreparables pero también tienen oportunidad de redimirse.

El amor de aquellos que se sienten arrojados a una guerra que no comprenden del todo, pero que encaran con valentía aún sabiendo que difícilmente saldrán de ella con vida; el amor entre un padre y su hijo; los conflictos y dilemas emocionales que la guerra siembra entre sus participantes; la amistad transformada en hermandad; la importancia de aferrarse al ser amado para hacer más llevadero el infierno; la búsqueda de la aceptación como motor para seguir adelante; o el miedo a tomar decisiones que afecten a los demás. Todo esto, y aún más, hacen de esta novela un verdadero deleite.

Y sí, a pesar de lo denso del tema, es un libro lleno de alegría y belleza, efecto logrado gracias a la narración de Dicker, que muchas veces alcanza niveles líricos.

Los últimos días de nuestros padres
Jöel Dicker
Editorial Alfaguara

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Se sabe que Dicker ha escrito seis novelas, de las cuales sólo dos han sido publicadas. Sin embargo, estas dos obras nos muestran a un escritor en toda la extensión de la palabra, dueño de un ritmo y estilo que atrapa al lector y lo traslada a distintas atmósferas y emociones. Ya veremos cómo Dicker sobrelleva la abrumadora fama de la que ahora goza, y si logra sacudirse la sombra de La verdad sobre el caso Harry Quebert. El talento lo tiene.

No dejen de leer estas dos novelas, las disfrutarán ampliamente.

Por @gabrielrevelo

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