La historia de los bajistas secretos de The Doors

Para quienes son sus fans, saben que The Doors es una de las bandas que tiene un peculiar sonido. Nadie suena como ellos a pesar de todos los intentos de querer imitarlos.

La combinación de elementos era única: John Densmore, baterista aficionado al Jazz con una técnica sólida y también gran destreza para los ritmos latinos. Robby Krieger, guitarrista que toca sin plumilla, rasgueando con los dedos con la técnica de los blueseros, el cual también tiene fascinación por el Jazz y el flamenco. Jim Morrison, aunque muchos lo consideran un poeta borracho metido en una banda de Rock, poseía una voz grave, entonada capaz de cantar sensiblemente y que podía gritar como quimera herida cuando la canción lo requería. Por último Ray Manzarek, tecladista excéntrico, apegado a los nacientes sonidos psicodélicos y también a la música de John Coltrane y algunas pinceladas de música clásica.

Batería, teclados, guitarra y voz. Algo falta en la ecuación de “banda de Rock”: el bajo. The Doors nunca tuvo un bajista que los acompañara en concierto. Es de todos conocido que el verdadero bajista de la banda siempre fue la mano izquierda (y el pie derecho con el que accionaba un pedal de sustain) de Ray Manzarek que manipulaba los sonidos graves mediante un mini modulo llamado Fender Rhodes Piano Bass el cual también ha sido usado por personajes como Steve Winwood en su etapa con Blind Faith y recientemente Jack White con los White Stripes.

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Si bien es cierto que la ausencia de bajo logró que el grupo consolidara un sonido único en los 60, también es cierto que no siempre prescindieron del instrumento. Al inicio de su carrera, cuando aún se llamaban Rick and the Ravens, tenían una chica bajista, Patty Hansen con quien grabaron un demo de seis temas en el que había versiones de “End of the Night,” “Moonlight Drive” y “Hello, I Love You”. Sin embargo, un mes después decidieron cambiar de nombre y se deshicieron de Patty tras decidir que Ray se encargaría de cubrir el bajo con el módulo Fender antes mencionado.

Todo esto cambiaría una vez que la banda entró a grabar su primer álbum en los estudios Sunset Sound. El productor Paul Rotchild, quien estaría encargado de los primeros cinco discos del grupo, sintió que el bajo/teclado de Manzarek no era suficientemente bueno para las grabaciones.

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Así que Rotchild llamó a uno de los famosos bajistas del Wrecking Crew (grupo de músicos de estudio del cual les hablamos anteriormente aquí). Larry Knetchel fortaleció las notas graves de seis canciones de las 11 del disco debut. Knetchel no aparece en los créditos, como sucedió con la mayoría del Wrecking Crew, pero él es quien toca en “Light My Fire”, “Back Door Man”, “Soul Kitchen”, “Twentieth Century Fox”, “I Looked At You” y “Take It as It Comes”.

Aunque Knetchel no volvió a tocar en otro álbum de los Doors, con él comenzaría la presencia de una serie de “bajistas fantasma” en los álbumes subsecuentes. El siguiente bajista en la lista fue Doug Lubhan a quien muchos fans de la banda consideran el verdadero “quinto elemento de los Doors”. Su elección se debió a que tocaba en una banda llamada Clear Light, también producida por Rotchild.

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Lubhan tocó en siete tracks del segundo álbum de los Doors, Strange Days y estuvo a punto de convertirse en miembro permanente de la banda cuando Rotchild se lo pidió. Sin embargo, Lubhan se ofendió mucho porque Rotchild producía a su banda y ahora le pedía que la abandonara para unirse a los Doors. Le dejó bien claro que su prioridad era Clear Light y aunque no se unió a la banda, sí participó en los álbumes Waiting For the Sun y The Soft Parade en los cuales Morrison y Manzarek le indicaron específicamente qué y cómo tocar.

Kerry Magness y Leroy Vinnegar avezados bajistas curtidos con los Kingsmen, Sonny Rollins, Chet Baker y Van Morrison, también participaron en algunos tracks como “The Unknown Soldier” y “Spanish Caravan” respectivamente.

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Sin duda uno de los mejores bajistas que tuvieron los Doors en el estudio fue Harvey Brooks quien grabó en seis temas del álbum The Soft Parade, el cual incluye la popular “Touch Me”. Antes de llegar con los Doors, Brooks fue partícipe del álbum Highway 61 Revisited de Bob Dylan y también acompañó al músico en su periodo de “electrificación”. El tecladista/guitarrista de la banda Al Kooper, reclutó a Brooks para su afamado álbum Super Session junto a Stephen Stills. A pesar de que tampoco volvió a grabar con los Doors, el bajista logró participar con la Mama Cass Elliot en su etapa solista, John B Sebastian y con el propio Miles Davis en su legendario álbum Bitches Brew.

Ray Neopolitan, miembro de la banda de Joe Cocker también hizo lo suyo en el más rocanrolero Morrison Hotel, al igual que Lonnie Mack, respetado artista que luego trabajaría con Stevie Ray Vaughan y James Brown.

Para el momento de grabar el último álbum de la banda, L.A. Woman, o al menos el último álbum con Jim Morrison, Rotchild dejó al grupo pues le parecía que los nuevos temas sonaban a “música de coctel”. Así que el ingeniero Bruce Botnick tomó su lugar y con él llegó un nuevo bajista.

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Jerry Scheff no sólo tocó con Neil Diamond, The Association y los Everly Brothers, también fue parte de la banda de Elvis Presley durante sus famosos shows en Las Vegas. Jerry tocó en todo el álbum desde “Love Her Madly” hasta la ondulante línea de “Riders on the Storm” y las sesiones salieron tan bien que los propios miembros de la banda lo invitaron a ser miembro permanente. Sin embargo los planes se vinieron abajo con la muerte de Morrison en 1971. Scheff siguió grabando con los restantes Doors, alternando sus labores con Dylan, Roy Orbison y Elvis Costello.

Al final resultó que la afirmación era cierta: los Doors nunca tuvieron un bajista, ¡tuvieron muchísimos!

@ivannieblas