“Lo hice por amor”: En busca de buenos libros fuera de la librería

Escribir no es cosa fácil, ser escritor es más difícil todavía, tener un libro publicado es un logro olímpico, y alcanzar una audiencia es pedir un milagro en tiempos de peste. Por eso hay que aplaudir los esfuerzos de nuevos escritores que han buscado otras vertientes ajenas a los canales tradicionales para publicar sus obras. No es que los grandes sellos editoriales tengan poca fe en la nueva generación de autores, pero su máxima prioridad por el momento -y para siempre- es la rentabilidad del negocio. Cuando el nombre de un autor es de los pocos factores de peso que tiene un libro para permanecer en los estantes, el sello no tiene incentivo alguno para descubrir nuevos talentos.

¿Cuáles son estas nuevas vertientes? La primero que viene a la mente es la internet. Pero hablar de la internet como una herramienta para escribir y buscar a tus lectores es como arrojar una cubeta con agua al océano. Las redes sociales. Ok, nos vamos a acercando al blanco, pero redes como Facebook y Twitter todavía apelan a una audiencia muy general. Se necesita algo más especializado, un lugar donde gente con gustos similares pueda intercambiar ideas, opiniones, o reflexiones críticas. Por supuesto, en la red uno fácilmente encuentra un nicho para todos los gustos, por más peculiares que sean. Justo por ahí está la literatura, aquel rincón solitario del internet en el que la gente hace un esfuerzo por escribir bien.

Entra en la escena Novelistik, una plataforma en la que escritores, editores, lectores, y todo aquel que haya sido motivado por la curiosidad, puede llenar su hueco literario. Olvídate de los intermediarios. Escribes, publicas, te leen, y con un poco de suerte, te llueven comentarios. Es una vía para que jóvenes escritores publiquen y se den a conocer a través de las herramientas de las redes sociales. Si encuentras que las puertas están cerradas, es el deber del artista buscar los huecos con el fin de tener acceso a su verdadero anhelo: un interlocutor. Novelistik es una de varias comunidades que cumplen dicha función. Ya depende de cada quién cómo sabe aprovecharla.

Ahora bien, muchos dirán que el viejo sello editorial todavía cumple una función importante: ser un filtro. Plataformas como Novelistik le abren las puertas a una nueve corriente de escritores, pero si no hay un filtro en medio para bloquear todo la basura, ¿cómo hacer una distinción entre “lo bueno” y “lo malo”? Una lectura es una inversión de tiempo, y no hay vida suficiente para leer la más mínima fracción de lo que se ha publicado. Si quieres publicar un texto, sería pedirle demasiado a un lector que tomara el riesgo de comenzar una lectura a ciegas. Por eso, es un acierto que plataformas como Novelistik cuenten con sus propios concursos y editores para determinar cuáles son las obras que merecen nuestra atención.

Por ejemplo: la convocatoria más reciente en Novelistik fue para un concurso de novela romántica y erótica organizado por Librerías Gandhi, Animal Político, RMX, Quimera Ediciones, y la misma comunidad. Más de 200 novelas cortas fueron registradas antes del cierre, y de hecho ya puedes encontrar los finalistas en su home page. Puse a prueba uno de estos libros finalistas: Lo hice por amor de Mildred Pérez de la Torre.

Solo bastó un par de horas para leer de principio a fin la obra de esta escritora, no tanto porque sea una novela corta, sino por el ritmo establecido desde el primer capítulo que le brinda una fluidez ráfaga a la prosa. Es un libro que se lee rápido, pues. Lo hice por amor es una historia narrada en primera persona por una mujer, ya grande, que se enamora de una menor de edad. Es el argumento original de Lolita, aunque con un doble tabú en frente. Martha es la directora cincuentona de una escuela que se enamora perdidamente por Eugenia (pero perdidamente), una estudiante de 13 años que parece estar destinada a una vida de problemas. La madre de Eugenia murió en un accidente, y Martha decide acercarse a la niña con la intención (o bajo la excusa) de brindarle ayuda psicológica.

La novela brinca constantemente en la línea del tiempo, un recurso literario para mantenerse un paso adelante del lector, y así éste pueda armar el rompecabezas de los sucesos por su cuenta. Los demonios de Martha le imprimen en la mente que su relación no tiene razón de ser. A pesar de todas las advertencias, del sentido común, y de factores externos, la señora se enamora de la no-tan-inocente morrita, y las puertas del infierno se abren. La autora hace un buen de trabajo de evadir los lugares comunes del melodrama, apegada más a la línea de Nabokov que a las peripecias de una telenovela, y deja en claro que sus personajes tienen matices y pasan por cambios que en un cuento no habría oportunidad de desarrollar. Eugenia empieza como una niña, prácticamente huérfana, sin miras hacia el futuro, pero al darse cuenta de la obsesión de Martha por ella, y su propio poder para manipular, se transforma en una adolescente ingrata, no sin ciertos toques de remordimiento.

La novela de Pérez de la Torre nos indica que las propuestas arropadas por Novelistik aspiran hacia un arte literario, algo que va más allá de la superficialidad del fan fiction (historias que antes saturaban la red). Esto nos brinda la oportunidad de apreciar una obra en su estado más crudo, antes de que un editor pase su lupa por los párrafos e imponga su corrección de estilo, sacrificando un poco del fuego creativo. Por supuesto, toda buena obra exige la revisión, edición, y retroalimentación de parte de gente de oficio, y una vez cumplida la meta, podemos mostrar que los nuevos medios son capaces de crear una expresión que perdure más allá del momento, tanto como el de las pastas duras y las hojas de papel.

T: @ShyTurista

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