Se analiza la venta de avión presidencial

Para que vean que eso de la austeridad no era broma. Además de limitarse en sus festejos del 15 de septiembre, ahora el presidente Enrique Peña Nieto podrá quedarse sin su nuevo avión.

La venta del Boeing 787 Dreamliner tendrá que ser analizada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), para ver cuáles serían los beneficios de deshacerse de la nave… hay que decir que apenas acaba de ser acondicionada, con el peluchito en el tablero y toda la cosa, pero no por ello se espera que su venta alcance los 6 mil 979 millones de pesos (valor con el que fue registrado en el presupuesto de la Sedena). Por el contrario, ya que fue adquirido en 2012, su venta generaría pérdidas.

“Se está realizando la evaluación conforme a lo que señaló el Presidente para tener un análisis razonado del tema”, señalaron fuentes de Hacienda al diario Reforma.

La compra del avión fue realizada por Banobras bajo un esquema de 15 años de arrendamiento. Según se informó, el costo de la aeronave fue de 231 millones de dólares… o 3 mil 119 millones de pesos, “por una cobertura que le permitió un tipo de cambio de alrededor de 13.50 pesos, en noviembre de 2012”.

El elevado precio que alcanzó en el registro de la Sedena, se debe a que ése es el valor máximo que se pagará, tomando en cuenta el costo del avión y los intereses a 15 años que se establecieron.

No obstante, algo se le podrá sacar, ya que expertos aseguran que el Boeing 787 es atractivo en el mercado debido a las fallas que tiene su competencia, el Airbus 380.

Además del costo del avión, el gobierno le invirtió a la ampliación del hangar presidencial, pues para que cupiera semejante navezota… nada más 794 millones. Claro, el trabajito no podía ser encargado a otra constructora que no fuera Higa, cuya filial –Concretos y Obra Civil del Pacífico- se encargó de los trabajos realizados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

*Vía Reforma