“Ver Bien para Aprender Mejor” por Yves Béhar

Desde hace un par de años, Yves Béhar se ha consolidado como uno de los mejores diseñadores del mundo, y contrario a lo que suelen hacer los mejores diseñadores de este planeta, que es comenzar a comercializar sus productos en precios estratosfericos, este californiano se ha empeñado en demostrarnos que incluso un objeto tan complicado y caro como pudiera ser una computadora portatil, con un poco de imaginación, puede ser reducida a sus elementos básicos y venderse por tan solo cien dólares.

Un millón de computadoras después, las cuales han sido distribuididas entre niños de paises en desarrollo como parte del programa “Una Laptop Por Niño” , Yves Béhar se prepara para invadir nuestro país y de una noble manera, pues tras descubrirse que cerca del 11% de los niños de nuestro país no pueden estudiar de la manera adecuada por no poder leer libros o los apuntes de sus maestros en el pizarrón por problemas de vista, mismos que afectan a 7 de cada 10 niños en estados de escasos recursos como Sonora, Morelos, Tlaxcala, Guerrero y Oaxaca.

De esta manera, Behar se asocio con el gobierno mexicano, para poner en marcha un programa llamado “Ver Bien para Aprender Mejor” con el cual se proporcionarán casi medio millón de lentes a los niños de escasos recursos cada año.

Sin embargo, a diferencia de los programas que suele cerrar nuestro gobierno, relacionados con la educación, en los cuales la maestra Elba Esther Gordillo resulta siendo siempre la ganona, en “Ver Bien para Aprender Mejor” el mérito es para el diseñador Behar, quien de antemano sabia de los problemas presupuestales que suelen aquejar los programas sociales de nuestro país. Sin embargo, se negaba a renunciar a la calidad, la fuerza o el estilo de sus lentes, por lo que después de trabajar varios meses en el proyecto, se dio cuenta de que la solución era bastante sencilla: los niños necesitan lentes que se adapten especificamente a su entorno, con armazones duraderos, y ergonómicos mismos que no causen molestias a las personas que los usen, para que puedan aprovecharlos al máximo durante su tiempo de vida.

¿El resultado?

Lentes ligeros y casi irrompibles, con un toque de diseño que cualquier hipster de la Condesa envidiaria.

El armazón se divide en dos mitades, superior e inferior, y se le dará a los niños la opción de poder combinar los colores en los que quieran que se se fabriquen sus lentes.

Durante la fabricación, la parte superior e inferior del armazon, se soldará se sónicamente en el puente de la nariz, y después de que los cristales sean insertados, simplemente se sujetan con una bisagra simple tornillo.

Las gafas se distribuirán por los optometristas, que viajarán a las escuelas, realizando exámenes de vista a los niños, y a partir de ahí se gira el pedido a la fábrica. Un par de semanas después, los niños recibirán sus lentes personalizados.

Augen Béhar y ahora están buscando a ampliar el programa a otros países:
“El diseño puede hacer una gran diferencia y creemos que esta es una responsabilidad que conlleva la profesión industrial: para aportar soluciones de transformación.”

Diseñadores como estos, son los que nuestro mundo necesita…

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