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La “ley anti-inmigrantes” y las “reacciones” que cuentan…

La Aprobación de la “Arizona Senate Bill 1070” (mejor conocida en el país vecino como SB1070 y en México como la “ley anti-inmigrantes”) ha dado paso a una notable retahíla de enérgicas “reacciones” por parte de analistas en ambos lados de la frontera.

Por ejemplo, en nuestro país, el finísimo Carlos Marín en su columna de hoy para Milenio titulada “Con los atentos saludos de Molotov” dedica el tema “Frijolero” a todos los que apoyan la SB1070. Ricardo Rocha para El Universal incluso llama a declarar la guerra a Arizona, en su entrega titulada “Arizona: a la cárcel por prietos”.

Si bien las opiniones vertidas hasta el momento demuestran la molestia que impera en México ante una ley que permite (entre otras cosas) que las personas sean detenidas si existe la mera presunción de que su estancia en una ciudad fronteriza es ilegal, uno pensaría que la verdadera reacción enérgica y contundente debería venir de parte del gobierno de nuestro país, pero que históricamente ha mantenido una política exterior agachona y sumisa ante este tipo de atropellos.

Como ejemplo tenemos el caso de la imposición de trámite de visa a personas de nacionalidad mexicana por parte del gobierno de Canadá. Una imposición, que dicho sea de paso, vino sin previo aviso y en pleno período vacacional. Ante tal medida de nuestros “socios comerciales”, la reacción de los encargados de la política exterior mexicana fue completamente infructuosa y francamente insultante para los mexicanos que se vieron afectados. Resulta absurdo que se pretenda hacer frente a tal medida con un par de amables notas diplomáticas y ninguna acción real de pacífica represalia. En ese orden de ideas, sugerimos a quienes esperan que los encargados de la política exterior del país actúen diligente y efectivamente en relación a la aprobación de la SB1070, lo hagan sentados.

Sin embargo, la reacción podría venir de los miles de mexicanos, sonorenses principalmente, que “se mueren de ganas” de ir a vivir o estudiar a Phoenix o a Tucson, o bien, las miles de familias que cada fin de semana viajan a Nogales (Santa Cruz County) a comprar su despensa, o hacen compras (fayuca) para ejercer el contrabando en nuestro país. Si estas personas se solidarizaran con sus paisanos menos afortunados y dejaran de gastar su dinero en dólares al otro lado de la frontera, los estadounidenses que viven del comercio fronterizo probablemente aprenderían la lección y presionarían a sus legisladores para dar marcha atrás a la SB1070; desgraciadamente, la historia también nos dice que el mexicano es poco solidario en estos casos y que prefiere no sacrificar sus comodidades y estilo de vida en beneficio de la mayoría.

Es penoso pero tal parece que se ha dado banderazo de salida en Arizona al “deporte” de la caza del indocumentado y nuevamente el gobierno se limitará a “lamentar la decisión” y “exhortar” o “invitar” amablemente a nuestros vecinos a que recapaciten, pero nunca se atreverá a actuar con reciprocidad. No esperemos a la reacción del gobierno y fomentemos la recíproca, pero sobre todo pacífica, reacción de la ciudadanía, que al parecer, es la que cuenta.

Por: TRC

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