Siete años de cárcel a quien copie en exámenes… en China: es el “gaokao”

No pues sí… no cabe duda que esos chinos son otro mundo.

Para que su milenaria disciplina no sea infringida, las autoridades del lejano país no se miden a la hora de castigar a aquellos que se quieran pasar de vivos en los exámenes. Una prueba de ello son los siete años de tambo a los que se hace merecedor aquel que sea descubierto echando ojo a lo que escribe el compañero de al lado… o que se le descubra el añejo, pero todavía efectivo acordeón.

Bueno, hay que aclarar que este castigo no se aplica a cualquier tipo de prueba, sólo al “gaokao”… o sea, su examen de admisión universitario, el cual decide qué tantas probabilidades de éxito tendrá un joven en su vida. De ahí que los familiares de los aspirantes se esfuerzan al máximo para ofrecer el mejor ambiente de estudio al chavo en cuestión.

Tan en serio se toman esta prueba en China que las autoridades decidieron modificar ligeramente su ley criminal para que, a partir del pasado 1 de noviembre, se sancione la organización de mañosas trampas, la facilitación de herramientas para hacer chanchullo e incluso la suplantación de estudiantes.

Aunque no falta quien diga que las medidas que se han tomado son un tanto exageradas, si los responsables de aplicar la prueba se han decidido a endurecer sus normas, por algo será… Pero bueno, para que no digan que la presencia policíaca pone de nervios a los jóvenes, los oficiales no sólo se encargan de vigilar que los exámenes se desarrollen con normalidad, también auxilian a los despistados estudiantes, en caso de que pierdan su documentación, por ejemplo.

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La aplicación de gaokao es todo un evento nacional: moviliza a cerca de 10 millones de personas alrededor de todo el vasto territorio chino. La superación de esta prueba representa, sobre todo para las personas de zonas rurales, la posibilidad de salir de la pobreza.

“Somos del campo y si mi hija pudiera acceder a la universidad sería un honor, una salida futura, la posibilidad de trabajar en la ciudad”, comenta para la prensa local una mujer que, para acompañar a su hija a realizar el examen, nomás se aventó 100 kilómetros de viaje.

*Vía Reforma