Recordando el sonido de México: Gilberto Parra Paz

Y continuamos con esta sección que busca recordar a los grandes artistas mexicanos que a lo largo del tiempo y gracias a su legado han marcado nuestra identidad cultural frente al de todo el mundo. Una identidad verdaderamente rica de la cual debemos sentirnos sumamente afortunados y orgullosos ya que a nivel internacional somos reconocidos como una verdadera fuente de alto nivel.

Porque hay que entender que la música es un registro mucho más complejo de lo que podemos imaginar a primer escucha. A través de las canciones podemos conocer aspectos económicos, políticos, sociales y culturales de una época en específico.

Así como la historia nos ayuda a entender nuestro pasado y nuestras aspiraciones a futuro, ser conscientes de nuestra identidad cultural nos hace recordar quiénes somos frente a los demás, una identidad que a decir verdad cada vez se ve más amenazada ante la monstruosa industria musical, pero que podemos mediar tan sólo siendo conscientes de cómo ha sonado México a lo largo de los años y quiénes fueron sus representantes.

Esta ocasión hablaremos y recordaremos el legado de Gilberto Parra Paz, una pieza sumamente importante en la música ranchera que con el tiempo se ha convertido en un ícono de la música mexicana.

 

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Él nació en Jocotepec, Jalisco, en 1913. Es considerado como uno de los principales compositores mexicanos, trabajo principalmente componiendo canciones rancheras y temas para películas, e incluso la musicalización completa de estas.

Desde temprana edad mostró mucho interés por la música y gracias a que su familia tenía las posibilidades económicas logró ingresar a la Escuela Libre de Música en Guadalajara. Al concluir se trasladó a la Ciduad de México donde realizó diferentes trabajos hasta que en 1940 grabó su primer tema “Por un amor”, el cual lo llevó a un reconocimiento de inmediato y con el que comenzó su trayectoria dentro de la industria musical de manera profesional.

 

 

A pesar de que sus obras no fueron tan extensas como la de otros compositores, se tiene registro que escribió más de 150 canciones de alta calidad que fueron interpretadas por artistas como Pedro Infante, Jorge Negrete, Amalia Mendoza, Javier Solís, Lucha Reyes, Vicente Fernández, Luis Aguilar, e incluso el inigualable José Alfredo Jiménez. También su reconocimiento fue aclamado por artistas internacionales como Ray Conniff, Linda Ronstadt, Little Joe, entre otros, quienes reversionaron sus temas en otros idiomas.

En vida se codeó con grandes compositores como Manuel Esperón, con quien trabajó un buen rato a su lado y el maestro Pedro Urdimalas. Fue director artístico de la disquera CBS y promotor de artistas como Chayito Valdez y Gerardo Reyes; también trabajó por más de 20 años en la radio XEQ.

 

En vida practico la equitación, viajó y era un adicto al dominó. La música que siempre perfiló su estilo fue una interesante mezcla de pasión por la música clásica y la mexicana. Recibió gran número de reconocimientos, entre estos el Disco de Oro por un millón de copias por su obra “Por un Amor” y su nombre fue escrito en letras de oro en La Estela de los Compositores Jaliscienses en el Parque Agua Azul en Guadalajara.

Falleció a los 87 años el 19 de octubre del año 2000 en Cahuacán, Estado de México, y a pesar de que para muchos su nombre no es altamente reconocido, es considerado hoy en día como uno de los grandes compositores de la música ranchera.

 

 

Imagen destacada: Pintura de Jesús de la Helguera