¿Por qué ganó Skepta y no David Bowie el Mercury Prize 2016?

Mientras en México celebrábamos el Día de la Independencia, aunque no hay mucho que celebrar ayer en Inglaterra se realizó la entrega del Mercury Prize 2016 al mejor disco del Reino Unido e Irlanda, donde 12 bandas y artistas compitieron por llevarse este reconocimiento: Radiohead, The 1975, Skepta, Jamie Woon, David Bowie, The Comet Is Coming, Kano, Savages, Laura Mvula, Bat For Lashes, Anonhi y Michael Kiwanuka, los contendientes.

Rompiendo todas las quinielas, Skepta se llevó este prestigioso reconocimiento por su grandioso disco Konnichiwa, venciendo a los favoritos David Bowie y Radiohead con un álbum que es una muestra de cómo se hace un disco de forma independiente y de paso, revivió un genero creado en Inglaterra en la época de las radio piratas y que había visto sus mejores años con Dizzee Rascal, uno de los pioneros del grime.

Rascal catapultó el genero al conseguir fama mundial con su disco debut Boy in da Corner, ganador del Mercury Prize 2003 por cierto, el cual puso en los ojos y oídos de millones de personas, el género creado en el este de Londres. Pero regresando a Skepta, en 2012 tras el lanzamiento de su disco Doin’ It Again (2011), pasó por una etapa en donde no le agradaba su “éxito” como rapero “mainstream” en Inglaterra, y se comparó su situación con la de Britney Spears cuando se rapó, por un video que publicó en YouTube titulado “#UnderdogPsychosis no.1”, donde se le ve con una actitud bastante extraña y confesando su desagrado por el “sistema” y la “industria”, prometiendo que hará música que tuviera sentido, y parece que lo logró al llevarse este año el Mercury Prize.

Además del reconocimiento, Skepta se llevó 25 mil libras, algo así como 645 mil pesos que le ayudarán a impulsar aún más su carrera independiente que tanto celebra, además las ventas de sus discos crecerán exponencialmente, porque así suele suceder en estos premios como a Elbow, que en el 2008 tras ganarlo por The Seldom Seen Kid, éste incrementó sus ventas después del anuncio en un ¡700%!

En el Reino Unido el Mercury Prize tiene fama de entregar el premio al participante menos esperado, en lugar de los favoritos, como en 1994 cuando se lo dieron a M People por Elegant Slumming, venciendo a dos bandas que en ese momento estaban viviendo su mejor momento en la época dorada del britpop británico, Blur con Parklife y His ’n’ Hers de Pulp, además de que también estaban nominados otras grandes bandas como Primal Scream y The Prodigy.

Así que no es raro que no se hayan decidido este año por los dos grandes favoritos: Radiohead y David Bowie. Los primeros, llevan cinco nominaciones y aún no se lo llevan, y este año sacaron otro magnifico álbum A Moon Shaped Pool; mientras que el segundo, nos dejó en enero de este año, pero Blackstar fue la carta que escribió antes de marcharse, la obra que pone punto final a su vida y a su carrera.

David Bowie se merecía el premio no sólo por Blackstar, sino que a diferencia de otros músicos, utilizó los últimos días de su vida aceptando su muerte, y después planeando su despedida con lo que más le gusta, crear música. Blackstar es el cierre con broche de oro a toda su trayectoria, el que representa la transición de Bowie al estatus de leyenda y que siempre vivirá en nuestras mentes.

 

El jurado este año estuvo conformado por gente como Jessie Ware, Naughty Boy, Jamie Cullum, Clara Amfo y Jarvis Cocker, éste ultimo presentando el premio que tradicionalmente entregan a músicos que no sean tan reconocidos para que éste realmente los ayude a crecer, que marque una diferencia en su carrera, algo bastante positivo en realidad como le sucedió a Skepta y a Benjamin Clementine el año pasado, aunque todo el tiempo los organizadores aseguren que la decisión que tome el jurado, debe estar basada únicamente en méritos artísticos. Por méritos artísticos, Bowie gana porque tuvo la oportunidad de terminar su carrera artística a su manera con Blackstar, pero si los organizadores desean impulsar nuevos talentos para explotar su potencial, podrían no contemplar discos de artistas que hayan vendido mas de 100 mil copias o alguna medida parecida, pero hasta que ello no suceda, y por más merecido que sea para Skepta (y vaya que lo es), No Bowie, no party. 

Por: Abraham Huitrón @abrahamhuitronv