Recordando el sonido de México: Martín Urieta

Y continuamos con esta sección que busca recordar a los grandes compositores mexicanos que gracias a su legado han dejado una huella inigualable dentro de nuestra identidad cultural. Músicos a quienes le debemos el sonido que nos ha ido formando y que con el pasar de los años ha mutado poco a poco a las expresiones de hoy en día.

Porque hay que entender que la música es un lenguaje mucho más complejo de lo que imaginamos a primer escucha, la música es un registro de una época en concreto, a través de las notas podemos tener idea de aspectos más complejos como políticos, económicos, sociales y culturales.

Hoy en día pareciera que la monstruosa industria musical busca desaparecer nuestra identidad poco a poco, y teniendo en cuenta la riqueza cultural que tiene México nos parece muy importante recordarla para al menos ser conscientes de su existencia y al mismo tiempo ser conscientes de quiénes hemos sido como mexicanos a lo largo de la historia.

Martín Urieta

 

Hoy hablaremos de Martín Urieta, conocido como uno de los compositores mexicanos más prolíficos del que gracias a su nostalgia y sensibilidad han nacido temas inigualables que nos han acompañado por varios años, entre estas su icónica canción “Mujeres Divinas”.

 

 

Pedro Urieta nació un 11 de noviembre en Huetamo, Michoacán. Desde pequeño disfrutaba de la música ranchera, en donde descubrió que describir los paisajes que lo rodeaban y sus vivencias a través de versos y poemas era nato en su personalidad.

En entrevistas explicó que gran parte de su infancia vivió alejado de su familia y solo en un internado para su preparación escolar. Esta soledad lo marcó desde un inicio, en donde creció y fue madurando a través de sus propias vivencias, las cuales siempre se caracterizaron por su mala suerte con las mujeres, ya que aclaró que siempre lo rechazaron por feo. Por más triste que suene esto, al fin y al cabo sembraron en él un aire melancólico que poco a poco fue cosechando en sus letras, lo cual le dio fuerza y madurez a sus canciones.

 

 

A pesar del talento que tenía a la hora de escribir canciones, Martín Urieta se fue por el camino de la educación. Estudió para se profesor de secundaria, profesión que logró ejercer por un par de años.

Un día la suerte de Martín Urieta cambió radicalmente, una de sus letras llegó al compositor Bulmaro Bermúdez Gómez, quien tras escuchar su música le gustaron mucho; sin embargo, le dio el consejor de que tenía que evolucionar y dejar los temas campiranos por los románticos, en donde dedicara sus canciones a las mujeres y el amor.

La recomendación se la tomó muy en serio y Martín logró consolidar temas que lograron darle un gran reconocimiento dentro de la escena artística, entre sus canciones más populares fueron: “Acá entre nos”, “Bohemio de afición”, “Compréndanla”, “Con las alas rotas”, “Déjate amar”, “Estatua de marfil”, “Fruta madura”, “Gotita de miel”, “Indomable”, “Jaula dorada”, “Las mujeres más bellas”, etc.

 

 

Una de las anécdotas más contadas de Martín Urieta es cuando estaba interpretando su canción “Te me vas al Diablo”, en donde uno de los espectadores lo interrumpió para recriminarle por ofender a las mujeres, Martín le respondió que seguramente a él no le habían lastimado las mujeres, a lo que el espectador contestó: “¡No! a mí siempre me han hecho pedazos el alma, ¡pero no voy a andar de chillón!, ¡tú bien sabes que los momentos más bellos nos los han dado las mujeres!” Este acontecimiento marcó a Martín y decidió cambiar el nombre de su canción a “Mujeres Divinas”.

Martín Urieta fue reconocido por la calidad de sus canciones y su sencillez, sus temas lograron -y continúan- una empatía con el escucha, porqué… ¿quién no ha sufrido por el amor y las despedidas?. Sus canciones han sido interpretadas por artistas reconocidos tanto nacional como internacionalmente, entre ellos: Vicente Fernández, Gerardo Reyes, Antonio Aguilar, Lupe Mejía “La Yaqui”, Valentina Leyva, Pepe Jara, Yoshio, Juan Valentín, Pepe Aguilar, etc.

Uno de los compositores que marcaron nuestra identidad y que gracias a él tenemos con qué despecharnos en aquellas noches melancólicas de corazones rotos.

 

Comentarios