Quedó a deber, pero en el debate Trump demostró que su fuerte es la comedia

Ya que despertó más morbo que la llegada de La Volpe a las Águilas, era de esperarse que muchos nos chutáramos el primer debate entre Hillary Clinton y Donald Trump… pues para ver si el candidato republicano conseguía marear a la demócrata en una nube de jocosidad involuntaria. El veredicto después de hora y media de un agarrón por veces adormecedor: bueno, aunque sin edecán de por medio, el de los gringos resultó ser un debate más sabroso que a los que estamos acostumbrados de este lado del río Bravo…

Así nomás: porque nos quedamos esperando a que Trump enseñara su tatuaje de la esvástica nazi o que a doña Hillary le diera de nuevo el vaguido, pero no se puede tener todo y tuvimos que conformarnos con ver cómo ambos candidatos soltaron el chorote respecto a la creación de empleos, algo de cambio climático, los acuerdos comerciales, la seguridad nacional y bueno, una versión más que extendida de lo que todos los días dicen en sus actos de campaña (Claro, como a final de cuentas hablaron sobre temas importantes para ellos y nosotros, aquí pueden checar el resumen).

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Pero dentro de tanta retórica que nomás buscaba convencer al electorado, en detrimento del sano entretenimiento, logramos rescatar uno que otro momento que no podía haber sido escrito ni por Eugenio Derbez. Cómo, por ejemplo, no hay que dejar de mencionar el inicio del debate en el que, para nuestro pesar, el exótico empresario-político-presentador de TV se olvidó de México (nomás tantito) y vio en China al enemigo número uno de los Estados Unidos: “están utilizando nuestro país como cochinito”, comentó, haciendo referencia a cómo los asiáticos le han comido el mandado a los gringos. ¡Todo lo inventan o copian los paisanos de Tohui!… hasta -según el republicano- el cambio climático, que no es más que un invento de los chinos, como doña Hillary tuvo a bien recordarnos.

Luego de su poderosa propuesta de bajar los impuestos (nomás a los empresarios… como él), para reactivar la economía del país, el moderador del evento como que detectó un poco de conflicto de intereses, así que preguntó: “¿y por qué hace publica su declaración patrimonial?” El empresario no quiso verse tan populista y decir que no tiene dinero ni nada que dar (cof, AMLO, cof)… pues, para qué mentirle a los votantes ahora, si mejor lo puede hacer cuando los tenga bien ensartados  sea presidente: “[la declaración fiscal] es una rutina. Luego daré más de 100 páginas con mi información fiscal”… mientras tanto pueden checar su 3 de 3 que tuvo a bien postear en su página.

Ahí, cuando jale su página, estaría bueno ver qué tiene que declarar Trump… aparte de las seis veces que ya se ha declarado en bancarrota. Por algo Clinton (que hasta conoce a güeyes a los que el republicano quedó a deber por chambas que le hicieron) aseguró que le dicen “El rey de la deuda”.

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Ya cerca de la hora de debate, Clinton y Trump estaban dejando más que desilusionados a quienes los sintonizamos con la esperanza de ver algo de cábula entretenimiento… ¿qué recomendaría para subir el rating?

¡Exacto!… pero con las temporadas en las que estaba el Christopher Meloni.

En fin, los expertos dirán que Clinton se llevó este primer debate… pero deberá trabajar su material si quiere sacar más sonrisas en los próximos encuentros, ya que en lo que respecta a la comedia involuntaria, Trump se la llevó de calle… y lo certifica un experto en la materia:

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