Ladrón de Periférico se benefició con libertad anticipada… por buena conducta

Pues ni tan buena…

Pablo Gutiérrez, que en las últimas horas se ha hecho popular por sus ojos tan pispiretos pero, sobre todo, porque se le identificó como el asaltante que gandallamente le dio baje a un automovilista que circulaba sobre Periferico Sur, ya ha estado en el bote… así que no se le hará muy raro el hábitat que le espera. Lo que también es bueno saber es que, quizás muy pronto lo tengamos de nuevo en las calles, ya que las autoridades en más de una ocasión lo han beneficiado con libertad anticipada, debido a que muestra “buena conducta” o bien, sus abogados se han movido chido para que su cliente salga antes de cumplir sus condenas enteritas.

Así como lo leen. A pesar de tener sólo 40 años,  Gutiérrez ya ha pisado la cárcel en seis ocasiones: la primera en 1997, acusado de robo… bueno, la primera y todas las demás: lo único a lo que le cambia es al tiempo que se avienta tras las rejas. El más prolongado una condena de siete años… aunque también se ha llegado a aventar sólo cuatro.

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Pero va por la séptima.

Debido a que le gusta andar de uña, el buen Pablo Gutiérrez compartirá techo de nueva cuenta con cariñosos y solitarios reos, esto luego que el miércoles pasado fue detenido después de asaltar a un taxista que andaba por la zona de Periférico Sur, donde previamente se habían registrado otro atraco: el hecho en contra de un conductor de un BMW, el cual quedó grabado en video y difundido ampliamente en las redes sociales… ya ven que si no hay hashtag, las autoridades no le meten pasión al asunto.

Como sea, Gutierrez fue detenido y, pese a que al momento de “chambear” usaba una gorra, el conductor del BMW no tuvo broncas para verle la cara e identificarlo. Obviamente, esta detención no iba a dejar de ser presumida por las autoridades, así que demos chance de que se luzcan por un rato:

“Se identificó al sujeto sobre todo en cómo se refería y agredía a las personas, coincidía su mismo modus operandi en los asaltos, el arma y los rasgos físicos también son reconocidos por las víctimas”, señaló el Secretario de Seguridad Pública capitalino, Hiram Almeida Estrada.

Al momento de su detención, el buen Pablo tenía 62 chips de teléfono, 700 pesitos producto del sudor no de su frente, sino del que producían sus víctimas al ser encañonadas con el revólver calibre .38 que se cargaba. Esperemos a ver cuánto tiempo le dura el gusto de estar encerrado.

*Vía Reforma