Una mañana con Thurston Moore, un conversador profundo y surreal

Texto Almendra Hernández
Fotos Cesar Rosas

“A la gente nada le parece,” me decían los muchachos encargados de la estancia y agenda del señor Thurston Moore en México: “que si viene Thurston Moore, que por qué no vino a dar un concierto, que por qué no vino a tocar Sonic Youth….”

Pues ni vino a dar un concierto y menos a tocar con Sonic Youth. Tampoco vino de vacaciones (bueno, no precisamente). Vino con su actual pareja Eva Prinz a montar una instalación sonora en Casa del Lago. Un show que sí terminó con Thurston Moore dando un mini concierto, pero no por gusto, “toqué en solitario anoche. Pero sólo fue porque el evento me lo pidió.” Platiqué con Thurston Moore a mediodía en Coyoacán, fue una mañana surreal.

Para empezar Thurston es muy alto. Muy. Eso intimida. “Mide dos metros, ya le pregunte,” me dijo uno de los chicos encargados de acompañarlo. “No me iba a quedar con la duda, y me respondió muy bien.” Es cierto, a pesar de lo que muchos podrían pensar, Thurston Moore no es sólo amable a la hora de responder preguntas. Es también sumamente reflexivo y sensato: raro encontrarse con un entrevistado que le guste profundizar. Es un gran conversador y también  muy brillante, se ve en su mirada.

El chiste es que, como siempre, llegué extra temprano. No me tocó entrevistarlo sino hasta dos horas después de la cita. Lamentablemente cuando fue mi turno ya quedaba poco tiempo para su siguiente radio entrevista y entonces mi charla con él fue súper breve. Una verdadera lástima, aunque, la verdad, ya había sido una gran mañana: Eva Prinz es simplemente ENCANTADORA y también es una gran conversadora. Digo, me tocó desayuno y eso es mucha ganancia. 😋

¿Estás listo?

Sí, sí, sí.

¿Cómo te sienta Coyoacán?

Oh me encanta aquí. Es hermoso. No había estado aquí en 11 años.

¡11 años!

La última vez que estuve aquí vine con mi hija.

¿Era pequeñita?

Sí era pequeña. Tenía 14 años. Ahora tiene 22.

¿Y le gustó Coyoacán?

Pues, fuimos a ver el museo de Frida Kahlo y caminamos por ahí y sí le gustó. Y después fuimos a ver una exhibición de Jean Michel Basquiat a un museo de arte contemporáneo…

Ajá…

Y después regresamos al hotel y se quedó en el hotel por dos días haciendo arte.

¡De verdad!

Quedó tan inspirada por estar aquí y después ver a Basquiat, así que decidió quedarse dentro del hotel y simplemente pintar. Fue súper cool.

¡Guau! Y me dicen que realmente eres muy fan de Frida Kahlo.

Sí, bueno yo ya he ido antes a la casa, pero Eva nunca había estado aquí. A ella le encanta Frida Kahlo. Nunca había visto la película con Salma Hayek, entonces se la mostré la semana pasada. Me había olvidado de esa película, pero es muy básica con todas las cosas que pasaron en su vida… Y después existe este genial documental que vimos The Life and Time of Frida Kahlo. Tiene todo el material existente y es una historia muy detallada, pero es interesante que puedes ver todo este gran material, pero nunca escuchas su voz. Es decir, no hay grabaciones de su voz. Me hubiera encantado poder escuchar su voz. Falleció en milnovecientoscincuenta y tantos… Yo nací en 1958. Entonces pienso ‘wow su vida ya había pasado para cuando yo vine al mundo’ es tan extraño. Ella parece muy contemporánea. Su obra conserva la energía de lo que pasa en la ciudad. Se siente como si estuviera presente

Sí, se siente como si estuviera presente en todos lados. Realmente es increíble. Y hablando de arte, un poco sobre tu nuevo disco Rock N Roll Consciousness, me gustaría preguntarte ¿cuál es la conciencia del rock ‘n’ roll?

Jaja, pues estaba clavándome mucho en la literatura budista porque había estado dando durante los últimos 5 años un taller de escritura de verano en una universidad budista, y no es que yo sea budista. Más bien estoy interesado en la filosofía de todas las religiones. Crecí siendo un chico católico entonces me gustan algunos conceptos filosóficos o ideas de todas las religiones. El budismo siempre está hablando de la conciencia. La conciencia del karma, la conciencia del darma, la conciencia budista. Y esto es sobre usar la meditación para lograr cierto conocimiento entre la relación del mundo físico y el metafísico. La idea del todo. Estas cosas se me presentaron y estaba pensando ‘bueno, dónde encuentro mi meditación, mi conciencia, sin tener que tener un gurú, un maestro o una figura de autoridad. Dónde encuentro esa conexión con el Universo creo que puramente la puedo encontrar tocando rock n roll’ jajaja. Entonces se me ocurrió esta idea de rock ‘n’ roll consciousness, y pensé ‘sé que no soy el único que tiene este feeling espiritual con la música y el arte.’ Que no es sólo una carrera, o no es sólo hacer algo que es emocionante. Es más que eso, es hacer algo que te toque emocionalmente y espiritualmente. Pero también tenía cierto sentido divertido, porque es un título gracioso. Jajaja.

Jaja, sí, es como un título muy beatnik.

Sí, es un título medio weirdo/beatnik.

Exacto. Y también creo que era importante imprimir esa esencia en tu instalación sonora.

Creo que todo se trata de darse cuenta que hay mucho que decir sobre la magia y creo mucha gente que trabaja en el arte y la literatura y en la música siempre se guían por ciertos principios mágicos. Entonces venir aquí y que me pidieran hacer esta instalación sonora –tomando todas estas voces de poesía, elementos musicales y ponerlos juntos en esta actividad para ocho bocinas que estaban rodeando el parque y los árboles– recrea esta atmósfera random y mágica. Todas estas voces y sonidos… y para mí fue muy sorprendente la idea, es decir, la primera vez que la escuché, fue como ‘oh quiero hacer esto. Quiero crear algo en donde caminas a un cuarto y las ideas te encapsulan y tú de cierta forma te vuelves parte de, y entonces es como si te subieras a un carrusel mientras lo escuchas’ jaja.

Sí, tu instalación me recordó un poco a lo que está haciendo David Byrne con NEUROSOCIETY: un performance de teatro inmersivo. Creo que está padre hacer cosas en donde involucres a la gente. Donde sean parte del arte.

Sí, eso es súper importante. Porque entonces se convierte en realmente una experiencia en la que compartes. Siempre quise hacer música porque se trataba de hacer comunidad. Realmente nunca me interesó ser solista. Ser un cantautor que expresa su ego de vez en cuando o lo que sea. Para mí siempre se trató de trabajar con la comunidad de artistas. Mudarme a Nueva York fue genial porque era ahí donde estaba ocurriendo todo. Todos estaban constantemente conociendo a otros, creando bandas. Grupos de artistas. Ya sabes. Creando manifiestos, expresando ideas. Genuinamente disfrutando la compañía del otro. Aún me gusta eso. No estoy interesado en ir “solo”. Y sí toco shows en solitario, toqué en solitario anoche. Pero sólo fue porque el evento me lo pidió. Pero generalmente me gusta más ser parte de una comunidad.

Sí, de hecho es bastante impresionante la comunidad con la que has trabajado y que has logrado reunir a lo largo de tu carrera. Es decir, tan sólo para este disco que trabajaste con Deb y Steve y Paul Epworth…

Sí realmente estoy muy interesado en eso. Y también creo que en estos tiempos es muy lindo. Especialmente conmigo y Deb y Steve. De alguna manera hemos rockeado juntos. Y de alguna manera hemos pasado lo que es estar en una banda, trabajar juntos por muchos años y envejecer juntos… La mayoría de las bandas no permanecen juntas por más de cinco años por conflictos de personalidad, ambiciones y entonces una banda como Sonic Youth, que existió por 25 años, fue realmente muy especial. También My Bloody Valentine es algo muy especial, aunque no grabaron por más de diez años, aún siguen conectados, son una familia. Yo y Dev no sentimos que tenemos que vendernos o presentarnos, o competir de ninguna manera. Podemos simplemente disfrutar de la compañía del otro y hacer música juntos y tener el privilegio de saber que las personas interesadas en lo que hacemos ya conocen nuestro trabajo. Fuimos a la guerra juntos.

Sí, toda clase de guerras: política, musical, emocional…

Sí todo tipo de cosas, entonces. Eso es muy lindo en este momento. Poder colaborar con personas y no tener esta sensación de ‘aprobación.’ Siento que hoy ya no hay eso. Puedo simplemente enfocarme en hacer trabajo que encuentro…

¿Satisfactorio tal vez?

Satisfactorio sí, porque para este disco realmente quería hacer un disco que estuviera enfocado en la espiritualidad en lo que implica tocar rock ‘n’ roll y nada más, lograr tener ese espacio. Y aún así experimentar en lo que puede ser una canción.

La primera canción del disco fue una canción muy extraña para mí de escribir: quería hacer algo que fuera de la primera sección, a la siguiente, a la siguiente y así, sin nunca regresar a una sección anterior. Y que además funcionara como una canción y que tuviera forma. Y esa fue la idea. Entonces tuvo una estructura muy experimental pero al mismo tiempo quería que fuera esta canción que tratara sobre espiritualidad. Y no fue algo que estuviera forzando, pensaba ‘espero que esto salga bien’ Y creo que sí funcionó. Porque el hecho de que estuviéramos grabando en una iglesia con Paul Epworth y grabando las cintas con Randall Dunn que trabaja en Sun O))), y me di cuenta de que también era un estudiante del budismo. Y grabarlo y mezclarlo en Seattle que está lleno de historia. Todas estas cosas se dieron, pero no fue orquestrado. Fue todo intuición, una cosa llevó a la otra. Y ahora que todo acabó, lo veo y pienso ‘es muy interesante, porque realmente no estaba escribiendo ese libro’. Eso pasa mucho y en el caso de cuando haces discos incluso en los años de Sonic Youth, cada que un disco estaba hecho, la música, la portada, y después hablabas de eso. Y entonces veías que tomaba vida propia. Y realmente expresaba en dónde estabas en esa época, cómo eres como humano, como artista. Y no es que tú lo hubieras planeado.

¿Y es perfecto, cierto?

Sí, es lo que es. Pero si tuviera que regresar el tiempo y escuchar lo que hice hace veinte años o lo que sea, algunas veces es sorprendente, puede estar ok, o puede ser bueno, o puede ser genial, o tal vez no es tan bueno. O también puede ser como ‘guau, ojalá nunca hubiera hecho eso. ¿Por qué guardé eso?’.

Jaja, sí, quizá en esa época hacía mucho sentido y ahora es como “ojalá no lo hubiera hecho”.

Sí creo que ahora soy un poco más consciente de lo que preservo. En esa época quizá era un poco más temerario. Divertirse era como ‘sí hagámoslo hay que sacar eso’ y dos años después era como ‘o, qué vergüenza, por qué hice eso … ‘.

La charla podría seguir y seguir y seguir, porque estaba ahí, en Coyoacán. Desayunando con Thurston Moore fundador de Sonic Youth, hablando sobre Frida Kahlo, sobre el budismo, y sobre las arrepentidas que uno se da cuando joven. Casual.

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