Feist: una plática sobre Sabines, el éxito inesperado y sus placeres

Por: Abraham Huitrón

Era el 2010 y la popularidad de Feist en México estaba en su punto máximo, todo gracias al éxito de “1234”. Por eso, en cuanto mis amigos y yo supimos que vendría a la Cineteca Nacional a presentar el documental Look at What the Light Did Now, no dudamos ni un instante en ir con la esperanza de conocerla de cerca. Sin embargo, eso fue justamente lo que duró nuestro encuentro con ella: un instante.

No hubo tiempo para un autógrafo o un saludo. Sólo una pequeña plática frente a todos en la sala y listo, vimos el documental y ahí terminó todo. Nuestro encuentro con Leslie Feist fue efímero, pero no por eso menos emocionante. No podíamos contener la emoción de haberla visto de cerca, de escucharla hablar y de adentrarnos a su proceso creativo. Todavía guardo el póster que nos regalaron aquella vez.

No sé en qué momento pasaron siete años, pero si en aquella época alguien me hubiera dicho que años después tendría el número de Skype de Feist en mi celular y que le llamaría para platicar con ella, jamás lo hubiera creído.

“¿Siete años tiene eso, verdad? Qué rápido pasa el tiempo”, me dice Leslie cuando le cuento que la fui a ver esa vez, todo para romper el hielo al iniciar nuestra llamada. Tenemos una entrevista para hablar de su nuevo disco Pleasure y sus tres conciertos que dará este fin de semana en el Teatro de la Ciudad de la CDMX. Mientras yo la veía a través de la pantalla de mi celular, vestida toda de negro, y dentro de un cuarto completamente blanco con lo que parece ser un café en la mano, tuvimos esta íntima, amistosa, y sobretodo, muy interesante plática.

Tu último disco es del 2011 ¿Qué ha pasado en todos estos años? ¿Disfrutaste el tiempo que pasaste alejada de la música?

Leslie Feist: Siempre es una especie de ilusión, porque estuve de gira hasta el 2013, y luego hice otro tour en el 2014. Aún así es mucho tiempo, pero en realidad sólo fueron tres, parecen seis años pero no lo fueron (risas). Pero en todo este tiempo el nuevo disco ya está hecho por fin, es un poco extraño porque cuando tienes al 2011 y 2017 y lo ves en retrospectiva, en realidad sólo estuve un año descansando en lo que llegó el momento de decir, ‘¿qué voy a hacer ahora?’. Y así fue que la vida me trajo de vuelta aquí, a hablar en Skype contigo.

Acabo de escuchar Pleasure y lo primero que vino a mi mente es que me da la sensación de que no lo pensaste mucho; sólo tomaste tu guitarra y te dejaste llevar. ¿Cómo fue el ambiente que rodeó todo el proceso de grabación de este disco?

LF: Creo que tienes razón, hubo una especie de ambiente natural. La motivación fue hacer estas versiones en vivo; hacerlo en vivo es como relajarte porque despejas tu mente y dejas que las canciones simplemente sucedan. Así que cuando estábamos viendo dónde y cómo hacer el disco pensamos, ‘ya que va a ser un disco en vivo, porque no lo hacemos tres veces, en tres diferentes espacios, como en el transcurso de algunos meses, y vemos cómo funcionan estas sesiones en vivo en cada espacio’. Así que lo grabamos en una pequeña casa en California, después en Woodstock en una Iglesia antigua que convirtieron en estudio. La vibra fue como una forma lenta de ir construyendo algo, es difícil describirlo, al final éramos como simples trabajadores.

Mocky grabó y produjo el disco contigo, siento que eso le brinda un poco de intimidad, el que sólo sean dos personas ¿Cómo fue grabar con él y que tan importante es Mocky en este álbum?

LF: Oh, es fundamental. Como dijiste, gran parte de esto soy o yo tocando sola o Mocky y yo tocando batería y guitarra. Mi baterista de la gira Paul también estuvo junto a mí durante toda la grabación, de hecho, pero quiero reconocer que como baterista, Mocky es un mentor para él.

Paul es un chico increíblemente humilde, que en la época en la que iba a en la universidad, iba a ver cómo trabajaba Mocky, cómo grababa, y Mocky le dijo ‘ok, ahora deberías de trabajar con Leslie’. Es decir, en este disco todo era una especie de aprendizaje mutuo también, todos nos escuchábamos el uno al otro, no había nada de egos y partíamos de ahí, ¿sabes? Pero Mocky, trabajar con él es como estar en una master class en la Universidad, su principal objetivo era como: ‘escucha a tus manos, no escuches la historia. Escucha sólo a tu mano derecha, y no al resto de tu cuerpo, porque tu mano derecha en la guitarra se coordina con mi mano derecha en la batería’. Eso era un juego que nos entrelazaba a la hora de tocar, nos hacía estar más cerca el uno del otro. A veces sólo tenía que escucharlo mientras tocaba, pero no verlo, nada de mirar lo que él estaba haciendo, y eso estaba basado en seguir tus instintos al tocar. Es una manera de hacerlo a la vieja escuela, supongo.

Y creo que, más que nunca, se observa que te conectaste con la guitarra; se escucha diferente a lo que habías hecho antes, tiene unos riffs con un sonido muy lo-fi ¿Qué aprendiste acerca de este instrumento y cómo fue tu relación con el?

LF: Creo que me volví más cercana a la guitarra porque comencé a tocarla más y más. Para el disco Metals me fui de gira e hice poco más de 300 shows o algo así, pero en un par de años toqué muchísimo, y pasé mucho tiempo a solas con la guitarra, así que se convirtió más que nunca en una extensión de mis ideas. Las canciones nacían al mismo tiempo que la melodía en la guitarra, creo que fue una extensión natural de mí misma, así que gracias por decirlo.

Feist
Foto: Getty Images

¿Por qué decidiste que “Pleasure” fuera la primera canción que la gente escuchara de ti después de mucho tiempo sin música nueva?

LF: Estaba muy cercana al disco en ese punto, apenas acababa de terminarlo, y para mí cada canción es tan importante como la siguiente; pude haber lanzado primero cualquiera de ellas, pero es casi como tocar en vivo: ¿Qué canción tocas primero? Es la que va a marcar el tono de todo el set, así que dado que “Pleasure” es la primera canción en el disco, no tuve que pensarlo mucho. No es porque sea el primer sencillo del disco, porque no hay sencillos (risas). Quiero decir, probablemente ya lo notaste, pero este disco no funciona de la forma tradicional…

¡Sí! “Pleasure” representa muy bien la vibra de todo el disco

LF: ¡Exacto! Así que no tenía por que salir con un sencillo, porque no hay uno. En ese sentido pensamos, ‘¿cuál puede funcionar mejor como una introducción?’ La primera canción en seis años, la primera canción del disco, la primera canción que tocaré en los conciertos. Es sólo el principio, es la que abre la puerta a las demás.

En Pleasure hablas de temas como la soledad, pérdidas, secretos, rechazo. Creo que eres muy honesta para compartir todos estos temas pero, ¿qué tan difícil es alcanzar este nivel de sinceridad en tu música?

LF: Es curioso, porque acabo de ver un documental que hizo un gran amigo mío en México acerca de… Dios mío, es un poeta ¿Quién es el poeta más famoso en México? De los 40 o 50, y que todo mundo lee…

¿Jaime Sabines?

LF: ¡Sabines! ¡Sí! Mi amigo es poeta, cineasta y pintor, su nombre es Claudio Isaac y él apenas terminó el documental y me lo mandó. Creo que saldrá en algunos meses, se llama (en español) Sin diablo, sin Dios o algo así, pero la manera en la que cuenta la historia de Sabines es a través de sus lectores. No es su vida y obra, es acerca del granjero, el zapatero que entrevistan en México y toda esta gente que da su experiencia subjetiva de cómo pasaron por diferentes dificultades en sus vidas, y encontraron una especie de refugio en la escritura de Sabines. Porque de alguna manera él habla de estos mismos problemas y les da permiso de experimentar los propios; haciendo que no les de pena o que piensen que algo está mal con ellos, es sólo una experiencia humana.

Cuando estás sufriendo, siempre piensas que eres el único que sufre y lo haces peor porque te avergüenza que la gente sepa que estás pasando por eso ¿sabes? Y el documental me parece muy hermoso porque habla acerca de cómo él le da permiso a la gente de sentir lo que ellos están sintiendo; sentirse más grandes que estas experiencias. Es decir, es una forma muy humilde de ofrecer el mismo sentimiento. Yo les ofrezco estas dificultades que son una realidad, y estas cosas simplemente pasan. No creo que lo que yo hice en mi adolescencia o en mis veintes me haga sentir de alguna manera atorada en sentir todos estos problemas, o hacer drama por pensar que todo esto es malo.

Me siento menos interesada en eso, tal vez soy alérgica a ello, pero al mismo tiempo estas experiencias están pasando; las sigo sintiendo de forma diferente, y creo que hay algo muy significativo que encuentro en un poeta como Sabines, o que encuentro en los libros o en cualquier músico a los que recurro cuando estoy pasando por un mal momento. Estoy básicamente buscando permiso o soluciones, pero más bien busco sentirme menos sola. Así que tú digas que hay tristeza y estas cosas, es sólo un hecho pero no es que esté dramatizando, o que yo esté diciendo: “pobre de mí”. Lo tomo como un cumplido, porque el punto es que eso es natural, y no se trata de hacer de una cosa mala, algo peor.

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Foto: Getty Images

Después del éxito abrumador de tu disco The Reminder, algo que me gustó es que no te casaste con ese éxito, sino que en lugar de seguir el camino de la fama, siento que seguiste tu “instinto creativo”, y como artista hiciste cosas muy diferentes ¿Qué tan difícil es seguir este instinto y no dejarse guiar por la fama y el éxito?

LF: ¡Wow! Llevo haciendo música mucho tiempo, y aunque The Reminder llegó un año antes de que saliera el comercial de Apple, de esa manera yo estaba muy consciente cual sería mi responsabilidad en ese tipo de éxito, y fue como “no tengo ninguna responsabilidad”.

Quiero decir, eso no tenía nada que ver conmigo, ¿sabes? Es decir, tenía que ver conmigo, pero yo sabía que era martes y estaba trabajando con mis amigos, haciendo conciertos y viendo lo que mi trabajo había alcanzado. Y después el miércoles vi lo que pasa cuando una empresa multinacional elige tu canción para que muchísima gente más los vea, no tenía ninguna ilusión al respecto, así que no era mi responsabilidad. Estaba agradecida y me sentí orgullosa de que yo fuera como un soldado hecho de trabajo fuerte con el que podía responder, pero había un 0% de mí pensando que era mi responsabilidad mantener ese tipo de popularidad, porque no es sostenible, no suena divertido para mí, de hecho no es el lugar en donde quiero que esté mi vida, ¿sabes?

Tuve mucha suerte, pero no quiero más de eso porque no es mi decisión tenerlo o no, quiero tener una vida que me requiera a mí para vivirla, y no ser más pequeña que ella. The Reminder fue hecho como una extensión de cómo me sentía yo en aquella época, al igual que Metals y  Pleasure, y nunca he pensado en mantenerme dentro de una conciencia pop, porque no significa nada para mí. Lo que significa algo para mí es cuando toco en un show; me gustan los lugares pequeños como Teatro de la Ciudad, el Fru Fru, que es lo suficientemente pequeño como para que yo y todas las personas que estemos ahí nos sintamos tan reales como somos. Hay una igualdad en la humanidad que llega hasta ese lugar a través del show. Es un lugar donde me siento parte de la humanidad y no hay este falso sentimiento de estar elevado, de una “obligación pop”. No estoy juzgando, pero ya sabes.

Leslie, me acaban de avisar que se nos acaba el tiempo, así que esta es mi última pregunta. Me llamó mucho la atención que incluyeras a México en estos primeros shows que vas a dar para la presentación mundial de Pleasure, además con tres conciertos, y quiero pensar que es porque consideras a México un lugar especial ¿Por qué México es especial para Leslie Feist?

LF: Buena pregunta. Creo que hay gente amable y encantadora. Toda la gente que conozco en México tiene una forma en la que poseen mucha dignidad, son muy humanos y se conocen muy bien. Creo que como canadiense eso me llega, porque viajo por todo el mundo… bueno no exactamente por todo el mundo pero casi (risas) y en cada ciudad grande como lo es la Ciudad de México, la gente vive ignorándose, se concentran en hacer lo que tienen que hacer, como si no tuvieran a nadie alrededor de ellos.

Recuerdo mucho la primera vez que estuve en México, me llevaron al Día de los Muertos en un lugar llamado Mixquic. Estábamos aún en el valle, pero habíamos pasado como seis horas en el tráfico y todo el tiempo la gente venía y platicaba sonriente aún atorada en el tráfico. Hay algo en el alma en la gente de México que me hizo sentir envidia, me dio inspiración el vivir de esa manera.

Feist

No hay ningún otro lugar en el mundo en donde haya sentido eso que sentí en México, sobretodo en la ciudad. Tú vives ahí, seguramente ya lo sabes, pero es la generosidad y amabilidad. Crecer con la publicidad que me llegaba a mí de México cuando yo era niña, las noticias y cosas como esas, no correspondían con la experiencia que tuve cuando fui a esa ciudad, ¿sabes? Me siento inspirada cuando estoy ahí y me inspira mucho la manera en cómo la gente vive sus vidas; estar en la plaza a las 2 de la mañana y que los niños estén jugando con sus papás, sentir esa alegría de la vida en familia, no lo sé.

Es algo en la manera en la que viven, así que fue por eso que elegí presentar el disco allá, porque mi experiencia en Fru Fru fue tan maravillosa, humana. Hay tal apertura que pensé ‘la primera vez que toqué una residencia fue en el Fru Fru‘, así que después usé ese modelo en otras ciudades, pero en donde me gusta tocar dos o tres noches más que en cualquier parte del mundo es en México, así que esa es la razón (risas).

Se nos acabó el tiempo. Le agradezco por todo y le deseo mucha suerte en sus shows en México. “Muchas gracias, fuiste muy amable y lo aprecio mucho”, me responde. No sé si alguna vez vuelva a tener la oportunidad de hablar con Leslie, pero esas palabras que me dijo jamás las voy a olvidar. El instante en la Cineteca hace 7 años se convirtió en una llamada por Skype y todo lo que platicamos ahí, permanecerá por siempre en mi mente.