El origen del mal: ¿Cómo era Donald Trump de niño?

Como muchos de ustedes saben, hoy se celebra el Día del Niño, una fecha muy especial para honrar la alegría e inocencia de todos los pequeños que apenas han comenzado a vivir. Con motivo a este gran día queremos hablar acerca de la niñez de un personaje que ha estado en boca de todos desde hace un buen tiempo: el carismático, malévolo, codicioso, racista, autoritario y misógino Donald Trump.

Cuando uno ha pasado tanto tiempo siguiendo los movimientos de un villano, es inevitable sentir algo de curiosidad de su pasado. Por eso (y  para cotorrear un rato) es que nos tomaremos un momento breve para hablar de su origen y de las raíces que hicieron de este sujeto el más grande icono de maldad en la actualidad.

Trump cuando era un pequeño engendro del mal

Fotos de Facebook//Instagram – Donald J. Trump

Donald John Trump nació el 14 de junio de 1946 y, como podrán imaginar, tuvo una infancia privilegiada, rodeada de todos los lujos y comodidades con los que cualquier niño de su época podría soñar. Sus padres, Frederick C. y Mary McLeod Trump, lo criaron en Queens, Nueva York y le dieron la vida que, nosotros imaginamos, era parecida a la que el señor Burns tuvo cuando decidió irse con aquel sujeto millonario y oscuro.

Poco se sabe acerca de sus primeros años, sólo que era energético y algo distraído. Nosotros queremos imaginar que era una mezcla de Draco Malfoy (Harry Potter), Martin Prince (Los Simpson), Ricky Ricón, Waldo (La Pandilla), así como todos esos niños odiosos que aparecen en el cine y la televisión. Ya saben, ese que siempre llega y te dice que sus juguetes están más chidos que los tuyos y que nunca se quedan callados.

Hasta Malfoy sabe que es verdad…

Tan sólo mírenlo y dígannos si no piensan igual que nosotros.

Trump cuando era pequeño

Trump - Foto Familiar

Donald Trump de niñio

Desde aquí se ve que iba a ser bien gandalla, ¿no creen?

Trump cuando era un niño

Tal vez el dato más rescatable es que a sus 13 años lo mandaron a la Academia Militar de Nueva York para que lo disciplinaran y así aprendiera a enfocar su poder maligno en cosas de provecho, como ganar mucho dinero y siempre tener sed de riqueza. Sus padres nunca imaginaron que un día su nene crecería para ser un orgulloso presidente que tira bombas cuando quiere y se pone en ridículo por sí solo en las redes sociales.

Trump en la Academia Militar de Nueva York

Así es como llegamos al final del corto pero emocionante capítulo en la historia de Trump que habla de su niñez, pero no sin antes mencionar que aprendimos una lección muy importante: el dinero, los juguetes y la escuela militar no necesariamente forjan a un buen ser humano cuando éste crece. Siempre usemos la versión joven de este tipejo para recordar que los niños pueden llegar a ser tan buenos o malos como su crianza les permita.

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